¿Recuerdas aquellas reuniones de Tupperware donde asistían amigas, conocidas o vecinas para admirar y comprar distintos recipientes plásticos? Si bien la tecnología ha transformado en gran parte este tipo de eventos, algunas cosas parecen no haber cambiado demasiado. Hoy, recordamos estos eventos comerciales incluso con un poco de nostalgia, sin embargo, es preciso reconocer que la mercadotecnia tradicional conecta con algunas semejanzas de los eventos online tan representativos en la actualidad. Ejemplo de ellos son los shoppertainment, es decir: un evento online de entretenimiento y compra.

Hoy, asistentes e invitados a estos eventos comerciales transmitidos en tiempo real son parte de una interacción colectiva, donde otros participantes y presentadores del evento conectan con un objetivo en común, mientras que los conductores de aquellos eventos pre-tecnológicos eran representantes de la empresa. En la era digital, los productos y servicios son presentados por “influencers” con potencial para transmitir contenidos comerciales hasta audiencias internacionales gracias a su popularidad en redes sociales.

Las empresas que apuestan por el shoppertainment para la venta de sus productos o servicios generalmente se asocian con estos personajes para posicionarse ante un mercado objetivo. Así, estos influencers juegan un rol decisivo en la promoción del bien o servicio, ya que, desde el punto de vista psicológico, este resulta una persona “conocida” por el interesado, el cual ha desarrollado previamente un vínculo afectivo. Sobre esta base, lo que el influencer haga o publicite, será percibido con simpatía y atención.

Podría pensarse que las empresas ya reconocidas mundialmente no necesitan de una figura influencer para aumentar sus ventas, sin embargo, las grandes corporaciones también utilizan plataformas live stream populares en determinado país para penetrar o profundizar en sus mercados. Ejemplo de ello es que el 26 de marzo de 2020, Louis Vuitton contrató a la influencer china Yvonne Ching para comenzar con sus transmisiones en vivo en este país mediante la plataforma livestream “Little Red Book”.

Si bien las herramientas digitales no han cambiado los aspectos humanos de la compraventa -como un consumidor, un vendedor entrenado y un estado mental para generar negocios-, la era tecnológica posibilita que aquellos interesados participen de eventos virtuales que potencializan las posibilidades comerciales del mercado, impulsados por figuras estelares como la intervención de un influencer. Hoy, los formatos como el shoppertainment dejan en claro que ante los objetivos comerciales, ni siquiera el cielo es el límite.

*Por Soledad Guardia Clausi, Socia de Auditoría de Deloitte.

 

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