Las empresas en México lidian con un escenario inusitado, en el que predomina la incertidumbre sobre qué ocurrirá con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en el que México basaba su desarrollo industrial, al mismo tiempo que tratan de protegerse de la devaluación del peso y el bajo crecimiento de la economía.

Por lo general, las grandes corporaciones desarrollan sus estrategias para el año con base en escenarios probables y, para ello, echan mano de metodologías y esquemas preestablecidos, acorde con sus objetivos de mediano y largo plazo.

En este convulsivo 2017, ¿están preparadas para hacer frente a una crisis y evitar que arrastre sus negocios? “En estos momentos, las compañías comienzan a replantear sus modelos de negocios”, dice Carlos Ruiz, director de programas In-Company en el IPADE. “Debemos ‘resetearnos’ para reinventarnos”.

El proteccionismo del gobierno de Estados Unidos toma al mundo de los negocios en medio de otra gran transformación estructural: la irrupción de la tecnología digital. Todo se encamina hacia la adaptación de las nuevas tecnologías dentro de las empresas, pues no hay industria que no haya tenido o vaya a tener algún impacto tecnológico, dice Roberto Cabrera, socio líder de asesoría de KPMG.

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“Todas las situaciones que se miran actualmente representan un cambio y eso es parte de la cultura de algunas empresas, sin embargo, quienes son más estáticas padecen más durante estas transiciones”, observa Leticia Armenta, profesora investigadora del Tec de Monterrey.

En efecto, los negocios caminan a un ritmo tan acelerado que cada día se revelan nuevas innovaciones que hacen complicado a las empresas mantener el ritmo. Esto influye en la manera en que las compañías implementan sus estrategias y hace que, junto con un entorno tan volátil, la incertidumbre se afiance. “La esencia de la formulación de una estrategia competitiva consiste en relacionar a la empresa con su medio ambiente”, señala Michel Porter en su libro Estrategia competitiva.

“Ante escenarios como el actual, las empresas deben implementar planes de adecuación de procesos y establecer nuevas estrategias de negocios”, señala Ruiz. “Planear reduce el riesgo de fracaso y, en momentos tan complejos como éste, se tiene que adaptar a la realidad de cada negocio”, agrega.

Las empresas debe definir muy bien su mercado para afinar la estrategia a partir de su actividad primordial, comenta Armenta. Este momento es de diagnosticar capacidades y limitaciones, dice a su vez el académico del IPADE, y de comenzar a ver los intereses de los consumidores y no sólo el de las empresas.

Durante la crisis de 2008, por ejemplo, una de las máximas de las escuelas de negocios y las firmas de consultoría era hacer que la operación de las compañías fuera más eficiente. Sin embargo, las empresas siguen basando sus modelos de gestión en prototipos que funcionaron en otras décadas, sin cuestionarse si se adaptan a las circunstancias y condiciones actuales, se indica en el estudio El futuro del desarrollo gerencial, realizado por la Hult International Business School, con sede en Boston.

Las empresas deben involucrar más a sus mandos medios y, en lo posible, a todo el personal, indica Ruiz, con el objetivo de compartir la visión del negocio y enriquecer las ideas y trazar y definir estrategias y metas que ayuden a la reconfiguración de la compañía.

 

Volver la mirada al interior

Las empresas no deben centrarse sólo en temas de gestión, dice la académica del Tec de Monterrey pues se trata de un cambio estratégico: la renegociación del TLCAN hará que se revise y modifique la cadena de suministros.

Y las empresas tendrán que prestar más atención al mercado interno, al cliente local, y definir qué es lo que pide este mercado como medidas clave, señala Ruiz.

También está la necesidad de que las empresas se enfoquen en generar estrategias de innovación y búsqueda de nuevos mercados para su expansión geográfica. Con la aclaración, dice el académico del IPADE, de que la innovación debe darse no sólo en los productos y servicios, sino también en procesos, nuevos mercados e incluso en la experimentación de nuevos modelos de negocios.

Necesitan tener una visión sustentable y un manejo aceptable del riesgo ecológico, una gestión financiera responsable y mantener buenas prácticas de gobierno corporativo, señala Cabrera. Deben también tener una postura pro innovación hacia los clientes, agrega, para saber cómo los atienden, qué demandan y minimizar los riesgos.

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La hora del cambio

La incertidumbre prevalecerá en tanto no arranque la renegociación del TLCAN que, inicialmente, estaba programada para el mes de junio y luego se postergó para finales de año.

Diferentes directores de administradoras de fondos de inversión en Wall Street declararon a The Wall Street Journal que muchos fondos de cobertura estaban tomando provisiones de liquidez para proteger sus portafolios e incluso algunos comenzaban a retirarse de transacciones en pesos, debido a lo imprevisible que pudiera resultar el proceder de Tump en su posición frente a México.

“Las empresas del mundo y las mexicanas, viven un entorno de incertidumbre como nunca antes, y el riesgo, en el caso de las compañías nacionales, ha sido permanente por la dependencia comercial con los Estados Unidos”, afirma Cabrera.

“Antes del TLCAN, las empresas reinventaron sus procesos y, hoy en día, deberán volverlo a hacer”, señala Ruiz. Esta vez, en tiempo récord.

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