Cuando ingenieros jubilados de Petróleos Mexicanos (Pemex) que se oponían a que la iniciativa privada compitiera con la petrolera mexicana y denunciaban que estaban sobreexplotando el yacimiento de Cantarell y que eso acarrearía una caída abrupta en la producción de petróleo, eran calificados de nacionalistas trasnochados.

Apenas han pasado unos años y las teorías de esos expertos se han comprobado. Cantarell fue el principal yacimiento petrolero de México y el segundo más grande del mundo, superado sólo por el campo Ghawar, de la potencia petrolera Arabia Saudita.

En el año 2000, cuando México estaba experimentando cambio de partido en el gobierno, Akal, el pozo más importante de Cantarell aportaba 1.3 millones de barriles diarios a la producción total nacional, pero en su afán por obtener dinero rápido y fácil, el gobierno autorizó planes para extraer 200 mil barriles adicionales cada año hasta alcanzar 2 millones de barriles en 2003 y 2004. Esos años logró la máxima producción histórica de 3.4 millones de toneles al día.

Pero a partir de 2004 vino la caída. La sobreexplotación del magnánimo yacimiento localizado frente a las costas de Campeche, provocó su estrepitoso declive y los ingenieros con experiencia en la administración de pozos alertaron que se causaría un daño irreversible en el yacimiento gigante.

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Ahora, México sólo produce 2.1 millones de barriles al día principalmente por la caída en Akal, del complejo Cantarell, ya que al cierre de 2015 apenas contribuyó con 99 mil barriles y en agosto de este año con tan sólo con 65 mil barriles.

México tendrá que irse despidiendo de ese tesoro negro que fue descubierto después de que en 1971 el pescador Rudesindo Cantarell encontró una mancha de aceite que brotaba de las profundidades del mar de la Sonda de Campeche.

Además de sobreexplotar Cantarell, los técnicos de Pemex también tomaron decisiones que, en su momento, fueron criticadas como inyectar nitrógeno para aumentar la presión del campo porque era un combustible más barato lo que contaminaba el gas natural y el petróleo extraído. La recomendación era que reinyectaran volúmenes del mismo gas que se explotaba, pero la decisión fue económica.

Y todas las decisiones de Pemex y el Ejecutivo Federal han sido económicas, en aras de aumentar la recaudación en el corto plazo.

Resultado de esa política recaudatoria, la petrolera mexicana está inmersa en una quiebra técnica que pone en duda su viabilidad financiera y que se agrava por la caída en la producción, la baja en el precio del petróleo, la transferencia de activos que ha tenido que realizar a los nuevos organismos creados a partir de la reforma energética particularmente la red de gasoductos y la carga financiera derivada de sus pasivos laborales y el alto apalancamiento que enfrenta.

Para recaudar rápido y más, el gobierno mexicano decidió ir matando poco a poco a Pemex, considerada hasta hace poco como la gallina de los huevos de oro y también decidió terminarse antes de tiempo huevo de oro más grande: Cantarell.

 

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