DW.- La breve conclusión del informe climático del IPCC es que los próximos diez años son cruciales para salvar el clima global. El objetivo es limitar el calentamiento global a solo 1,5 grados y no a 2 grados, como se pactó en el Acuerdo de París. A mediados de siglo, deben desaparecer las emisiones. Y Hans-Otto Poertner, reconocido investigador polar alemán, biólogo del Instituto Alfred Wegener en Bremerhaven y uno de los 44 expertos que elaboraron el informe de la ONU, cree que eso es posible, también tecnológicamente. “Los problemas son de carácter político. Una personalidad carismática que llevara ese tema adelante, sería ideal, pero en estos momentos, el tema va en otra dirección”.

Valoración sin ministro

Ahora que el gobierno alemán se propone evaluar los resultados del informe, ni siquiera están presentes los ministros responsables. La ministra de Medio Ambiente, Svenja Schulze, ha enviado a su secretario de Estado, Jochen Flasbarth. En el entorno político del SPD, se dice que está enferma.

Su secretario de Estado, un negociador y experto ambiental reconocido internacionalmente, hace todo lo posible por vender bien la política climática alemana. Casi el 35% de la energía en Alemania proviene de fuentes renovables, la revolución energética devora miles de millones de euros, y las compañías alemanas son líderes mundiales en muchas áreas de dicha tecnología.

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Demasiada electricidad a partir del carbón

Sin embargo, las emisiones en Alemania han aumentado nuevamente, y no se cumplirá el objetivo de reducir en un 40 por ciento los gases de efecto invernadero para el año 2020. Se genera demasiada energía a partir del carbón y hay demasiadas emisiones de automóviles. Flasbarth propone una fórmula manejable y honesta: “Con el clima, nos hemos centrado en lo nuevo, sin renunciar a lo viejo”. Lo nuevo, son los miles de aerogeneradores en Alemania y la energía solar. Lo viejo es el carbón. Para finales de año, una comisión debatirá cómo Alemania puede abandonar los combustibles fósiles. Y, sobre todo: hasta cuándo lo hará.

Los expertos medioambientales exigen que esto suceda a más tardar en 2030. Pero también hay muchos políticos, especialmente de las regiones del carbón, como Renania del Norte-Westfalia y Brandeburgo, que desean una fecha posterior. El 36 por ciento de la electricidad alemana se genera todavía en centrales eléctricas de carbón.

Alemania ya no es líder en ecología

Además del carbón, el tráfico de vehículo es otro de los puntos débiles del país. Después del escándalo del diesel, el gobierno llegó recientemente a un acuerdo laborioso con la industria automotriz para evitar posibles prohibiciones de circulación en muchas ciudades alemanas. Esta medida tampoco parece una propuesta ambiciosa. Y es por eso que la reconocida investigadora climática alemana Daniela Jacob argumentó: “Tengo la impresión de que Alemania ya no está a la cabeza. ¡Qué lástima!”. La oposición política, por supuesto, lo expresa más drásticamente. La miembro de Los Verdes y experta en medio ambiente Rebecca Harms dijo: “La industria automotriz se está aprovechando de la CDU/CSU y de la canciller Angela Merkel, y las empresas que no promueven cambios, están evitando importantes impulsos para la innovación y la protección climática”.

El río Oder y su cauce casi sin agua, tras un verano sin lluvias (Picture-Alliance/DPA/P.Pleul

Frenando a Europa

En realidad, Alemania también está frenando la política medioambiental a nivel europeo. En verano, el comisario de Clima y Medio Ambiente de la UE, Miguel Arias Cañete, abogó, tras la ola récord de calor en Alemania, por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE en un 45 por ciento para 2030. Hasta ahora, el objetivo de la UE era del 40 por ciento. Alemania y varios otros países de la UE se niegan por el momento a aumentar dicho objetivo.

Arrecian las críticas de grupos ecologistas

Los políticos alemanes tendrían que haber cambiado de opinión tras el el verano de 2018, opina el experto climático de Greenpeace Benjamin Stephan: “Las consecuencias drásticas del calentamiento global en Alemania nunca fueron tan perceptibles como en este verano sin lluvias. Todavía podemos evitar que estas sean frecuentes, que nos golpeen tormentas más fuertes y se produzcan inundaciones destructivas. Este informe muestra que es posible”. “No hay excusa para que un país rico e industrializado como Alemania continúe arruinando su huella de carbono con las viejas y sucias centrales eléctricas de carbón”, añadió.

Merkel tiene otras preocupaciones

Al mismo tiempo, solo un tribunal impidió que la compañía energética RWE talara el Bosque de Hambach en Renania del Norte-Westfalia para continuar con la extracción de lignito. Un tribunal, no la política. Si se habla con los principales políticos conservadores, pero también con los socialdemócratas, el argumento que exponen es el siguiente: Alemania abandona la energía nuclear y está promoviendo el giro energético.

La canciller alemana, por su parte, está debilitada. Tiene otros problemas de los que preocuparse, a pesar de todos los alarmantes informes climáticos. En Alemania, la autoproclamada reputación de pionero medioambiental está por los suelos.

Por Jens Thurau

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