Diversificación es la palabra favorita en los portafolios de los inversionistas con mejor estrategia ante un entorno de volatilidad. Los ETF son instrumentos que nacieron ante la necesidad de administrar el riesgo de inversionistas institucionales, te explicamos cómo funcionan y por qué resultan útiles en momentos de incertidumbre.

 

 

Imagina que quieres invertir en otro país, una economía de la que conoces poco, digamos Japón. Poner tu dinero en una sola emisora o en un bono de gobierno sería una medida demasiado arriesgada, pues se trata un mercado desconocido. Ante la necesidad de diversificación de los grandes inversionistas institucionales (como las Afore y aseguradoras), se crearon los ETF o Exchange Traded Funds.

Estos instrumentos operan como una acción, son líquidos y tienen una estructura transparente; sin embargo, en vez de invertir en directo, los inversionistas compran una acción que replica un índice. Así se mitiga la exposición al riesgo y se transita más fácilmente en los periodos difíciles, sobre todo en inversiones de largo plazo.

Nicolás Gómez, jefe de iShares para América Latina, explica en entrevista con Forbes México que justo en los momentos de mayor volatilidad es cuando más se habla de estas herramientas.

“En coyunturas complicadas es cuando los ETF más resuenan entre los inversionistas, pues hablamos de productos económicos, diversificados, transparentes y líquidos. El Naftrac, por ejemplo, es un ETF cuya operación es equivalente al 30% de la operación de la Bolsa Mexicana de Valores, sin considerar al Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC).”

Datos de iShares arrojan que el volumen promedio diario operado en la BMV durante 2015 fue de 837 millones de dólares. Los ETF locales y extranjeros representaron 37% del volumen total operado en la BMV.

Según explica el directivo, México es el país de Latinoamérica que más utiliza los ETF, pues las Afore han encontrado en estos instrumentos un canal para asignar una proporción de los activos que tienen permitido destinar a inversiones en el extranjero.

Actualmente existen 567 ETF listados en la BMV: 542 están listados en el Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC) de la BMV, y 25 listados en el Mercado Local, aunque Nicolás Gómez explica que la mayoría de las inversiones de las Afore en ETF se realizan comprando estos instrumentos en el mercado internacional.

 

¿Cómo combatir la volatilidad?

Los ETF pueden replicar índices completos, como el IPC o el S&P 500; también pueden replicar sectores o coberturas cambiarias. Uno de los tipos de ETF más utilizados en este momento son los iShares de volatilidad mínima.

“Dado el reciente incremento en la volatilidad, vale la pena hablar de los ETF que replican Índices de Mínima Volatilidad y que permiten mantener la exposición al mercado de renta variable y en el largo plazo ofrecen retornos competitivos con menor volatilidad que aquellos ETF que replican índices ponderados por capitalización de mercado. La estrategia ofrece un atractivo downside capture ratio y un agressivo upside capture ratio, que permite a los inversionistas reducir el consumo de riesgo”, explica Nicolás Gómez.

Dicho de otro modo: estos instrumentos contienen el impacto cuando los precios de los activos caen, aunque también eliminan el rango alto. Nicolás Gómez lo explica en términos simples: “Digamos que un índice gana 100%, el ETF de volatilidad mínima reflejará sólo el 85% de la ganancia, pero si, digamos, el índice cae 100%, el ETF sólo reflejará 60% de la caída. Este tipo de instrumentos tienen una muy alta demanda en Europa, Estados Unidos y los mercados emergentes.”

En Estados Unidos, los ETF representan, en promedio, 25% del volumen operado en el mercado de capitales. En periodos de alta volatilidad como la experimentada el 24 de agosto de 2015, los ETF representaron 37% del volumen total operado en el mercado de capitales. El spread que los inversionistas experimentan es un promedio de 2%, mientras que al comprar o vender en directo el diferencial puede alcanzar hasta 20%; de ahí que estos instrumentos ayuden a mitigar los efectos de la volatilidad.

En el caso, por ejemplo, del sector energético, que se ha visto afectado por los precios del petróleo, los inversionistas mexicanos cuyos portafolios contaban con estos instrumentos reflejan una ganancia, pues el tipo de cambio ayudó a que el colapso se equilibrara.

Para Nicolás Gómez, los ETF funcionan como vehículos eficientes para expresar puntos de vista,  sobre todo en periodos de alta volatilidad, como las primeras semanas de 2016. El volumen operado en el SIC durante las últimas semanas ha representado un 37% en promedio del volumen total operado en la BMV, con días en que este porcentaje alcanza hasta el 50%, mientras que esta proporción fue 28% durante 2015. 

“Creemos que los inversionistas en México, y en general en los mercados emergentes están tomando una mayor conciencia de la importancia de tener un portafolio diversificado, los ETF son herramientas que nacieron con el objetivo de brindar alternativas confiables y transparentes, son uno de los ladrillos más importantes a la hora de construir portafolios”, añade.

 

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