La inteligencia artificial impulsará y mejorará la revolución del manejo autónomo, así como las mejoras en cuanto a conectividad y el control del vehículo se refiere. Pero no olvidemos los recubrimientos, en especial la pintura y otros materiales que cubren a los vehículos autónomos (VA). Estos discretos elementos serán los héroes no reconocidos del futuro sin conductor.

La navegación será el primer terreno en donde la pintura juegue un papel fundamental y decisivo para los VA. Será crucial para la variedad de sensores que “permita a los vehículos comunicarse entre sí, ver a los demás, detectar obstáculos y ubicar dónde está el camino”, dijo David Bem, CTO y vicepresidente de ciencia y tecnología de PPG. Estos sensores, incluyendo cámaras, radares y otros dispositivos, facilitarán todo de forma integrada, desde maniobras de estacionamiento a la progresión ordenada de miles de automóviles que se mueven a la velocidad que marca la carretera.

Los sensores Lidar (detección de luz y alcance, por sus siglas en inglés) se encuentran entre los dispositivos más ingeniosos a la fecha. Estos operan pulsando la luz en los objetos, usando la velocidad de la reflexión para calcular su distancia y posición. El problema es que las pinturas de color oscuro no reflejan bien dichas pulsaciones. En una prueba con un coche negro, se refleja sólo la mitad de las señales que un coche blanco, lo que lo hace considerablemente menos “visible” al sensor.

Allí es donde entra la pintura inteligente.

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En este sentido, David Bem de PPG afirma que la marca ha diseñado gamas oscuras, que permiten que la luz penetre por debajo, hacia una capa inferior reflectante. Luego entonces, la señal “rebota hacia atrás” desde este sustrato y vuelve al sensor en vez de ser absorbido. Bem la llama “tecnología de berenjena”, ya que el color de una berenjena funciona de la misma manera, reflejando la luz y el calor.

Minimizar la fuga, repeler el lodo

Otro rubro en donde los recubrimientos resultarán importantes es al minimizar las fugas de radiofrecuencia. Allí es donde las señales electromagnéticas emanan y se acumulan, creando una suerte de corto circuito que puede influir en el funcionamiento del equipo. Bem comenta que la tecnología del negocio aeroespacial de PPG, como los absorbedores dieléctricos, asegurará que las señales no se mezclen y perjudiquen el desempeño unas de otras.

Los científicos de PPG también se encuentran resolviendo un aspecto básico del sensor: que se pueda tapar con hielo o lodo. La solución, dijo Bem, es la “tecnología de autolimpieza”, es decir, recubrimientos que modifican la superficie del vehículo, para que la suciedad y el agua se deslicen de inmediato. Así, nada podrá obstruir las señales.

Pero no es sólo en el exterior del vehículo donde los recubrimientos serán clave. También jugarán un papel activo en el interior.

La conducción autónoma va a cambiar nuestra relación con los coches. Al facilitar el uso compartido del auto, éste será posiblemente lo más parecido a un taxi o un autobús urbano, que a ese capullo personal que es nuestro automóvil hoy en día. Y sabemos que los taxis y los autobuses, compartidos por miles de personas, no son los lugares más limpios del mundo.

Por lo tanto, veremos el desarrollo de una pintura funcional con propiedades antimicrobianas o propiedades antivirales, aseguró Bem, propiedades deseables en situaciones “en las que se va a tener un gran número de personas compartiendo el mismo vehículo”. No cabe duda que los VA estarán equipados con pantallas, mismas que los pasajeros puedan usar para trabajar o jugar, y las pantallas deben ser lo más aptas y  resistentes ante las manchas y huellas dactilares.

Mientras tanto, debajo del toldo, los paquetes de baterías de los VA también dependen depintura protectora en la parte inferior, para protegerse contra la tierra y otros desechos arrojados desde la carretera, así como pintura conductora de calor en la parte superior. Las baterías pueden calentarse, y “debes asegurarte que el calor pueda disiparse del sistema de una manera segura”, apunta Bem.

Pintando el paisaje

No es sólo en el vehículo en sí que la pintura de alta tecnología hará su trabajo. También estará presente en la infraestructura de la carretera: barandales, divisores, señales y todos los otros elementos del paisaje urbano que los coches sin conductor tendrán que ver. Estos elementos necesitarán pintura que los hagan perfectamente visibles para los sensores de los VA.

Sin embargo, el desarrollo de estos recubrimientos plantea algunos desafíos interesantes. La pintura brillante y reflejante, que hace que una señal de tráfico sea fácil de ver para el ojo humano, según Bem, “amplifica la señal tanto que satura el sensor, lo que seguramente lo ciega”. Los investigadores han estado desarrollando “tecnologías de gestión de longitud de onda” para superar estos desafíos. PPG cuenta ya con una tecnología de recubrimientos, que permite a sus usuarios administrar mejor la reflectividad de longitudes de onda específicas.

Estos son sólo algunos de los usos de la pintura avanzada que se pondrá en marcha  cuando la conducción automática se haga cargo de nuestras carreteras. Actualmente, por ejemplo, los titanes de Silicon Valley, con su sorprendente tecnología, atraen la mayor parte de la atención sobre el tema. Sin embargo se está logrando un desarrollo notable de la pintura más innovadora que funciona con eficacia aún un tanto reservada, haciendo un trabajo importante que, si todo va bien, los usuarios de la tecnología sin conductor nunca notarán de forma demasiado evidente.

Por Andrey Slivka, editor adjunto de Forbes BrandVoice.

 

 

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