Como empresarios tenemos el poder de incidir en el avance de la mujer y de sentar nuevas pautas para lograr el cambio que queremos alcanzar.

 

El 8 de marzo fue el día internacional de la mujer. Esta conmemoración busca reconocer los logros sociales, políticos y económicos que las mujeres han obtenido a lo largo de más de un siglo, así como crear un espacio para reflexionar sobre los retos que todavía enfrentan en todas las esferas de la sociedad. Los invito a que aprovechemos este mes para evaluar si verdaderamente estamos comprometidos con impulsar un desarrollo inclusivo que promueva los valores de igualdad y justicia.

El Día Internacional de la Mujer suele asociarse con el movimiento sufragista, pero en realidad esta fecha también toma sus raíces de los primeros levantamientos de mujeres obreras en Norteamérica y Europa por el reconocimiento de sus derechos laborales. Las precarias condiciones de trabajo, los bajos salarios y las pocas oportunidades de crecimiento dieron lugar a disputas entre empresarios y asalariadas que conllevaron a fuertes movilizaciones sociales.

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Así, la idea de un día anual en conmemoración de los esfuerzos de las mujeres por conseguir la igualdad de derechos laborales con los hombres surgió en 1910, en el marco de la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas. La fecha del 8 de marzo se estableció años más tarde, en honor a la huelga de obreras textiles de 1857, en la que decenas de mujeres se lanzaron a las calles de Nueva York en protesta por las largas jornadas de trabajo y bajos salarios, y para exigir la humanización de sus condiciones laborales.

A más de 100 años desde las primeras exigencias por el reconocimiento de los derechos laborales de las mujeres ha habido avances que se han traducido en progresos concretos. Hoy, el derecho al ascenso y a igual remuneración, la eliminación de la discriminación en el empleo y la protección del empleo durante el embarazo, entre otros, son principios ampliamente reconocidos tanto en normas internacionales como en leyes nacionales.

Pese a esto, estamos lejos de un panorama ideal. Hasta la fecha, ningún país ha logrado cerrar la brecha entre mujeres y hombres en cuanto a participación y oportunidad económica. Las mujeres continúan recibiendo salarios más bajos que los hombres por trabajo del mismo valor y enfrentan barreras profesionales que obstaculizan su acceso a puestos de liderazgo, en particular durante la maternidad.

Los orígenes del Día Internacional de la Mujer en el mundo industrial hacen del 8 de marzo una fecha especialmente relevante para el sector privado. Como empresarios, jugamos un papel clave en impulsar los avances en materia de equidad de género y los derechos laborales de las mujeres en cada una de nuestras empresas. De nuestras acciones depende, en gran medida, el éxito de los esfuerzos que se iniciaron hace más de un siglo.

En este día es necesario recordar nuestra responsabilidad hacia las mujeres y renovar nuestro compromiso para promover su participación en la fuerza laboral en igualdad de oportunidades que los hombres. Primero, mediante la implementación de medidas corporativas que permitan la identificación de talento femenino, como métodos de selección y reclutamiento de personal con perspectiva de género. Segundo, con iniciativas para la retención de mujeres en el ámbito laboral, como la adopción de esquemas flexibles de trabajo que faciliten la reinserción de las mujeres a sus puestos de trabajo después del embarazo y que permitan el equilibrio entre responsabilidades familiares y profesionales tanto para mujeres como para hombres. Por último, fomentando el desarrollo de talento femenino, garantizando el acceso a capacitaciones que permitan que las mujeres compitan para puestos de liderazgo, introduciendo prácticas de networking con enfoque de género y multiplicando los programas de mentoría diseñados para mujeres.

Como empresarios tenemos el poder de incidir en el avance de la mujer y de sentar nuevas pautas para lograr el cambio que queremos alcanzar. En el Día Internacional de la Mujer, reafirmemos nuestra solidaridad con las mujeres y asumamos la responsabilidad de reconocer sus derechos laborales y hacerlos valer.

 

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