Hace una semana, se corrió la voz entre los inquilinos de oficinas compartidas de WeWork en el vecindario Waterloo de Londres sobre que un empleado estaba potencialmente enfermo de coronavirus y había estado trabajando en el edificio.

Ante la noticia, WeWork envió un equipo de limpieza para remover los gérmenes de los ascensores, vestíbulo y espacios comunes para que la vida de la oficina pudiera continuar sin demasiada interrupción, en sus ubicaciones que van desde Los Ángeles, Denver, Seattle hasta Manhattan. Días más tarde, los inquilinos se enteraron de que un contratista que había estado el edificio durante dos días también había sido diagnosticado de Covid-19.

Si bien la oficina se reabrió, existe la creciente preocupación de que WeWork pueda cerrar definitivamente. En cuestión de semanas el distanciamiento entre el home office y la sociedad, se ha convertido en una política corporativa estándar para la mayor parte del mundo occidental, posicionando la idea de “espacio de oficina compartido” similar a la hipoteca de alto riesgo de 2008.

Se debe analizar que WeWork, es uno de los mayores operadores de espacios de trabajo compartidos, con 739 ubicaciones y aproximadamente 662,000 miembros en todo el mundo, sin embargo, el año pasado se reforzó como sinónimo de disfunción corporativa, avaricia y arrogancia. Con uno de sus mayores patrocinadores,  SoftBank (compañía japonesa de conglomerado multinacional con sede en Tokio) ha retrocedido su acuerdo de 3,000 millones de dólares (mdd) para comprar acciones, el pionero del espacio de trabajo se parece cada vez más a una muerte por coronavirus.

Foto: Cortesía WeWork.

Ante su crítica situación, WeWork se negó a responder preguntas detalladas sobre sus finanzas y operaciones, además anunció que no actualizará su respuesta sobre el coronavirus, más allá de lo publicado en su sitio web, enfocado en rastrear los cierres completos de edificios. Sin embargo, ha tomado algunas medidas para abordar la propagación del virus: dejó de proporcionar servicios de desayuno y barista, suspendió todos los eventos a nivel mundial y en China le pidió a sus inquilinos tomar precauciones.

De acuerdo con el portavoz de WeWork, las oficinas se limpian con más frecuencia y también se les permite a los empleados hacer trabajo remoto. “Desde el comienzo del brote de coronavirus, WeWork ha monitoreado de cerca la situación y asegurado que las medidas se implementen de acuerdo con las directrices de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el gobierno local para proteger a nuestros empleados y miembros en todo el mundo”, explicó un portavoz del coworking.

Luego de entrevistar a inquilinos en Nueva York, Londres, Washington, D.C., Santa Mónica y Phoenix, la mayoría informan poca asistencia, es claro que los trabajadores están evitando a WeWork como si se tratara de la peste.

“Creo que WeWork es potencialmente el peor lugar en el que podrías estar durante esta pandemia”, dice Chase Feiger, emprendedor y ex alumno de la empresa RxDefine, quien alquiló previamente un espacio en Dallas, Santa Mónica y San Francisco de WeWork. Por otra parte, un trabajador de consultoría tecnológica en Brooklyn Heights estimó que solo había ocho personas en un piso diseñado para albergar a 100 trabajadores de pequeñas empresas.

“Necesitaban esto como un niño obeso necesita más pastel”, declaró un ex ejecutivo de WeWork.

Todo indica que es una tormenta perfecta dirigida al talón de Aquiles de WeWork, la propia empresa se enfrenta a que sus arrendamientos de edificios se mantengan bloqueados en promedio 15 años. Ante esto, el 28%, de sus inquilinos tienen la opción de firmar contratos de arrendamiento de mes a mes, de esa forma pueden pagar la fianza cuando llegan las nubes oscuras, mientras que el resto está en acuerdos de un año.

WeWork

Foto: Cortesía Twitter / WeWork

Ese factor de riesgo no lo incorporó una pandemia, cuando la molienda cerca de otros grupos de personas aleatorias se convierte en un peligro para la salud. “Es difícil imaginar que estaremos aquí en unas pocas semanas”, dice el dueño de un negocio de Nueva York, quien pidió permanecer en el anonimato.

“¿Estamos en mayor riesgo por ir a WeWork que a la escuela de mis hijos? Probablemente no, pero ya tiene un mala reputación y antecedente”,  explicó un inquilino, del coworking.

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“Acaban de recibir una gran afluencia de efectivo y probablemente no quisieron invertir dinero por un par de meses más en un lugar donde la gente ya no está y por lo tanto no paga su renta”, dice Jake Schwartz, cofundador y CEO de General Assembly (empresa de educación que anteriormente hacía coworking).

Recordemos que en enero de 2019, WeWork fue valorado en 47,000 mdd. En ese entonces el cofundador y CEO Adam Neumann gastó dinero como un emperador romano; ya sea en un viaje junto a 2,000 empleados de 15 países para asistir a una campiña inglesa durante tres días que duró la fiesta, además de asistir a presentaciones corporativas o gastar 60 mdd en un lujoso Gulfstream G650.

Cuando la compañía estaba en crecimiento, era visto como visionario y carismático. “La gente se acerca a mí y me pregunta: En una pelea quién gana, ¿el inteligente o el loco? Yo les digo que el loco, mientras uno me mira y dice: Tienes razón, pero tú y McKelvey (el otro fundador de WeWork) no están lo suficientemente locos”, le declaró Neumann a Forbes para una historia de portada en 2017.

De acuerdo con las presentaciones de valores de WeWork antes de la salida a bolsa, se reveló que había perdido 1.9 mil mdd en ingresos de 1.8 mil mdd durante 2018. Esas pérdidas han continuado expandiéndose, llegando a 1.25 mil mdd en tan solo el tercer trimestre de 2019, según un informe de deuda titulares.

Foto: Cortesía Twitter / WeWork

En los primeros tres trimestres del año pasado, las pérdidas alcanzaron la friolera de 2.6 mil mdd en ingresos de 2.4 mil mdd. Desde entonces, WeWork no ha publicado información financiera. Sin embargo, sus prestamistas parecen inquietarse sobre si la compañía puede pagar los 675 mdd que pidió prestados en abril de 2018. Los bonos de WeWork se negociaron a un precio angustiado de 65 centavos por dólar el viernes, según CapIQ (plataforma de inteligencia de mercado diseñada por S&P), un nivel típicamente reservado para empresas en riesgo de incumplimiento en el pago de intereses y posiblemente en bancarrota.

En tanto, SoftBank se retiró como parte de su rescate planificado y anunció a los accionistas el martes, que no completaría un acuerdo para comprar acciones de WeWork por un valor de 3,000 mdd a inversores existentes, incluido Neumann. Su decisión puede retrasar indefinidamente 1.1 mil mdd en una nueva deuda que se prometió luego de realizar la compra; aunque no afecta los 5,000 mdd que prometió a WeWork durante el otoño pasado, mucho antes de que el coronavirus causara estragos en su modelo de negocio.

SoftBank declinó hacer comentarios, sin embargo, una persona con conocimiento de la situación anunció que se tomó la decisión porque WeWork no había cumplido con las condiciones del acuerdo debido a sondeos regulatorios y otros problemas. Simplemente podría ser una estratagema de negociación de Softbank para bajar el precio del acuerdo o retrasarlo mientras los mercados son tan inestables.

Actualmente WeWork se ha mantenido a flote gracias a los rescates y ventas de activos. En octubre, recibió 5,000 mdd de SoftBank, desde entonces, ha despedido a más de 2, 400 trabajadores (con información de que podrían ser más) y ha estado vendiendo partes de su negocio con grandes pérdidas; incluida la startup de tecnología Managed by Q  y una participación del 23% en The Wing. De acuerdo con informes, en marzo llegó a un acuerdo para vender el famoso edificio Lord & Taylor en Nueva York a Amazon por 1.15 mil mdd, probablemente con una pérdida de nueve dígitos.

Incluso en los mejores tiempos, las cocinas comunitarias de WeWork se parecían más a un dormitorio que a un restaurante, algo que atrajo los tiempos de bonanza, pero definitivamente no lo es a medida que la pandemia empeora.

Will Hailer, socio de la agencia de publicidad política eStreet, quien trabaja en un WeWork ubicado en Washington D.C., dice que no ha visto un aumento en la limpieza o en las medidas de seguridad como desinfectante para manos: “Lo más desagradable, es que vas a tomar tu cerveza fría y pones tu taza de metal en la máquina de hielo, y literalmente piensas para ti mismo, al menos 200 personas han estado  y tocado el mismo lugar hoy”. Si bien Hailer dice que le gusta estar en un espacio de coworking, está tan desilusionado de WeWork por no mantener el mismo nivel y calcula que solo se mantendrá más allá de su contrato de arrendamiento actual si WeWork le ofrece un mejor trato.

Al final de la semana, en todo el país y en Santa Mónica cada vez menos trabajadores se encontraban en las oficinas comunales. Los fundadores de Path, (una startup de tratamiento de adicciones) les indicaron a sus seis empleados que trabajen desde casa, a partir del martes pasado. El cofundador y CEO Josh Bruno planea que el acuerdo de trabajo remoto dure al menos tres meses.

Hasta ahora, la compañía mantiene su contrato de arrendamiento anual con WeWork, que le cuesta unos 5,000 al mes, y Bruno no tiene planes de reducir el cebo. Por otra parte, el cofundador Gabe Diop dice que incluso si Path se queda, otras startups podrían irse. “Sé que otros fundadores ya estaban pensando en irse a medida que están creciendo. Ese es el análisis de costos que tienes que hacer y yo creo que esto podría empujar a algunos fundadores antes”.

Hasta el momento, ninguna ciudad de Estados Unidos ha requerido que WeWork u otros espacios de coworking se cierren, sin embargo, en el Área de la Bahía de San Francisco (donde WeWork tiene 27 ubicaciones), las restricciones gubernamentales actuales le han impuesto a los residentes que se refugien en casa y que las empresas no esenciales cierren. A medida que se extienden los casos de coronavirus y los gobiernos luchan para aplanar la curva de transmisión, se podría ordenar que se cierren espacios adicionales de WeWork y otros coworking. Algunos de sus competidores se ofrecen como voluntarios para hacerlo. The Wing anunció el viernes que sus 11 ubicaciones estarán cerradas hasta al menos finales de marzo.

Puede haber un poco de amortiguación para la compañía con sede en Nueva York desde su entrada en el mercado corporativo, que representa el 40% de los inquilinos y un tercio de los ingresos, ya que el coronavirus renueva el interés en la planificación de catástrofes.

Por ejemplo, Goldman Sachs tiene un piso completo de un edificio WeWork en Londres reservado y configurado para uso de emergencia, aunque el banco no utiliza este espacio actualmente. “Es una especie de mentalidad prepper“, dice Joe Brady, CEO de The Instant Group, un corredor y gerente de espacio flexible que actualmente trabaja con dos docenas de empresas en busca de escritorios adicionales a causa de la pandemia de Covid-19. “Te ves tonto haciendo estas acciones, pero una vez que ocurre el apocalipsis zombie es bueno tener tu búnker”.

Aún quedan grandes dudas para WeWork sobre a cuántos de estos grandes inquilinos puede seguir atrayendo y si tendrá que ofrecer recortes sustanciales de alquiler para conseguirlos.

“Nos veremos inmersos en un período de interrupción total”, dice Laura Kozelouzek, CEO y fundadora de Quest Workspaces (un competidor más pequeño de WeWork, que ha estado en el mercado de oficinas compartidas durante 30 años). “Si una compañía de coworking apenas era rentable a fin de mes, antes del coronavirus, ahora no van a tener la capacidad de trabajar con sus clientes para asegurar su éxito”.

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