Mañana 25 de mayo sale al mercado Detroit: Become Human (Quantic Dream, PlayStation 4, 2018), uno de los juegos exclusivos que más expectativas y dudas ha generado durante los últimos años. Expectativas debido al increíble despliegue técnico que hicieron sus trailers y el demo que estuvo disponible para descarga gratuita, dejando muy en claro que este juego da un gran salto en cuanto a valores de producción; a esto hay que sumar que sus creadores son responsables de Heavy Rain (2010), uno de los juegos exclusivos más aclamados de los sistemas de PlayStation.

Las dudas que genera Detroit: Become Human se deban a su predecesor directo, Beyond: Two Souls (2013), otra exclusiva para PlayStation que no tuvo tanto éxito ante la crítica debido a su fuerte inclinación hacia el drama y la narrativa. Habiendo personalmente reseñado Beyond, sigo sosteniendo que el juego fue inmerecidamente tratado por la crítica, debido a los prejuicios que sufren los juegos que optan por secuencias dramáticas sobre las de acción. Por lo tanto, es de esperarse que Detroit sufra un destino injustamente similar.

Sin embargo al jugar hace varias semanas el demo de Detroit: Become Human, se hizo claro que mejoraba considerablemente varios aspectos de su predecesor. Ahora que ya pude experimentar la versión completa, puedo decir con seguridad que es un título sumamente sólido que propone un ángulo bastante original para el diseño de juegos, además de presentar tecnología de vanguardia y lograr sus objetivos narrativos de forma satisfactoria.

Éste es un juego de acción aventura con una fuerte carga narrativa y de desarrollo de personaje. Nos lleva al año 2038, en el cual androides equipados con Inteligencia Artificial se han convertido en una realidad cotidiana, haciéndose indispensable en todos los aspectos de la vida humana.

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La historia se compone de tres líneas narrativas vistas desde la perspectiva de tres androides a los que usaremos alternadamente: Kara, una ayudante doméstica que escapa de casa junto con la niña a la que protege de su abusivo padre; Markus, un ayudante doméstico que se une a una comuna de androides fugitivos para comenzar una resistencia contra los humanos; y Connor, detective diseñado para cazar a otros androides cuando presentan comportamientos desviados.

El estudio parisino Quantic Dream, liderado por David Cage, escritor y director de este título, se caracteriza por crear dramas con una pesada carga emocional, y ésta no es la excepción. A pesar de que Detroit es apenas su quinto videojuego, cuentan con una gran experiencia en su nicho, lo cual demuestran integralmente. Conforme avanzamos iremos tomando decisiones (de formas tanto evidente como implícita) que definirán el carácter y futuro de nuestros personajes, y de la ciudad de que les rodea. Nuestras acciones tienen consecuencias inmediatas que pueden llevar, por ejemplo, a la muerte de nuestro personaje, pero también consecuencias en los otros personajes que veremos cuando sus historias se comiencen a cruzar.

Cada uno de los tres personajes presenta situaciones y objetivos propios, aunque el sistema de juego en general es el mismo: nos movemos con una perspectiva de tercera persona, para explorar el mundo e interactuar con los demás personajes. Los tres protagonistas pueden activar una visión de realidad aumentada que pausa el tiempo para darnos pistas sobre los objetos que nos rodean y nuestros objetivos. Por ejemplo, si estamos investigando una escena de crimen, usando esto podemos encontrar las pistas para después analizarlas. Al entablar conversaciones con los personajes podemos decidir si mentir o decir la verdad (lo cual ya se ha visto en muchos otros juegos similares), sin embargo aquí es algo que más que otra cosa afecta en la “psique” de nuestros personajes, haciendo énfasis en este concepto ya que el tema central del juego es cómo una Inteligencia Artificial puede atravesar el proceso para alcanzar la consciencia, lo cual en el fondo implica preguntarse qué es lo que hace a los humanos tan especiales. La forma tan sencilla y elegante en que Detroit explica y discute conceptos sobre la consciencia, moral, y relación entre los humanos y las IA está tan bien construido como en Westworld, teniendo además muchos puntos en común con esta serie.

Otro de los conceptos más importantes dentro del juego es la desobediencia, desde las particulares perspectivas y situaciones de los tres protagonistas, y cómo ésta es clave para el desarrollo de la individualidad. Es por esto que el mentir o decir la verdad a los humanos, por dar un ejemplo, es importante para el desenlace y la construcción de nuestro personaje.

Independientemente de cómo decidamos jugar, cada uno de los tres protagonistas tiene características muy marcadas. Connor está programado para constantemente analizar lo que sucede a su alrededor y con esta información lograr sus objetivos; puede ser distante y pragmático, lo cual se refleja no sólo en sus diálogos y opciones de decisión, sino incluso en el soundtrack y el estilo de fotografía con colores fríos y encuadres simétricos. Kara es cálida, maternal y dócil, por lo cual su desarrollo personal la lleva a hacer cosas para las que no está programada con tal de proteger a una pequeña niña; por esto es que su historia está contada en un ritmo más suave y colores delicados, así como un soundtrack con énfasis en la interpretación humana de instrumentos. Markus, es energético e impetuoso, por lo que su historia se cuenta con colores cálidos pero agresivos, que resaltan la pasión de su personaje, y su soundtrack tiene melodías de corte épico y heroico.

Una constante que encontramos Detroit es la investigación, ya sea que estemos jugando con cualquier de los tres personajes. Cada situación que necesitemos resolver implica el hacer búsqueda y análisis de nuestro ambiente para encontrar las claves para progresar. Esto incluso sucede en las secuencias de persecución y acción, durante las cuales necesitamos decidir rápidamente entre rutas más directas pero peligrosas, o tardadas pero seguras.

Los Quick Time Events (QTE) son uno de los sistemas más usados en los videojuegos para resolver problemas de coordinación y resolución de problemas mediante secuencias de botones. En Detroit éstos son usados de forma bastante creativa y original: debido que todos los gráficos que vemos están siendo modelados en tiempo real por el PlayStation 4, las indicaciones para presionar botones en momentos específicos no rompen el ritmo del juego, sino que se integran de forma suave en la narrativa espacial, logrando juntar actividades de diálogo, con investigación, persecuciones, y enfrentamientos.

Todo el juego está compuesto de pequeños capítulos en los cuales nuestras decisiones dejarán una huella que podremos analizar al final de éste en un diagrama de flujo. Aquí es donde podemos darnos cuenta de las cosas que no hicimos y que podremos explorar en posteriores sesiones de juego. Una vuelta para completar la historia es de unas 10 horas aproximadamente, pero sus creadores prometen que para recorrer todas posibilidades nos llevaremos hasta 30.

Sin duda uno de los aspectos más sorprendentes es el apartado visual. Detroit: Become Human demuestra que las franquicias exclusivas de PlayStation le llevan años de ventaja a lo que hacen Xbox y Nintendo. A pesar de haberlo jugado en un PlayStation 4 regular a una resolución de Alta Definición a 1080 todo lucía absolutamente increíble. Pero además, el juego también es compatible con el PlayStation 4 Pro para verse en Ultra Alta Definición a 4K. Definitivamente es un gran salto en cuanto a modelado, captura de movimiento, animaciones, efectos de luz y desplazamiento de cámara.

Como ya ha hecho Quantic Dream en el pasado, el modelado de sus personajes está hecho a la imagen de los actores que los interpretan. El casting de sus tres principales es perfecto para interpretar a Kara, Markus y Connor; e incluso después de ver fotos de los actores reales y cómo han sido adaptados al juego, sentimos que realmente son ellos interpretando sus papeles.

Cuando volteamos unos años atrás para ver cómo lucían los primeros juegos de esta generación podemos entender el gran avance que se ha logrado con el hardware del PlayStation 4, pero lo que hace especial Detroit no es sólo su despliegue gráfico sino el nivel de detalle tan minucioso y la belleza en el modelado de sus personajes, donde hasta los pequeños gestos de las cejas y la forma de caminar están ahí por una razón. Ya sea que veamos un dramático atardecer, o una sórdida y renegrida escena de crimen, el nivel de realismo y finura son insuperables en comparación con cualquier juego de su categoría.

Luego de más cinco años de producción, David Cage y el equipo de Quantic Dream han creado un realista e intrincado mundo de ficción lleno de innumerables detalles que le dan vida desde cada ángulo que tocan. Cada que miramos por la ventana, abrimos una revista, hablamos con un personaje, vemos las noticias o caminamos por las calles nos vamos sumergiendo en cómo es el mundo en el año 2038: el calentamiento global ha generado daños irreparables en la Tierra, la exploración interplanetaria es una realidad, la cibernética ha logrado replicar especies extintas, y los androides son un bien de consumo cotidiano que cada vez impactan más a la sociedad: son la mejor opción para una pareja sentimental y sexual, así como ahora deportistas, profesores, científicos y los mejores elementos de casi cualquier industria, desplazando a los humanos no sólo de la clase obrera, sino de la intelectual. Esto ha creado un ambiente político hostil que genera las situaciones a las que se enfrentan nuestros personajes.

A nivel personal me frustra el saber que Detroit: Become Human no es un juego para todos. Es sumamente interesante notar la cantidad de actividades pequeñas que llevamos a cabo a lo largo de la historia: a veces puede ser una frenética persecución o tácticas de guerrilla, pero hay momentos en los que necesitamos lavar los platos, servir la comida o robar una prenda para vestir. Quienes se acercan a los videojuegos sólo porque quieren un reto a la destreza que los haga sentir satisfacción, o llanamente buscan disparar a soldados enemigos, odiarán este título. Sinceramente espero que muchos puedan darle una oportunidad, y que descubran que los videojuegos son una perfectamente válida y eficaz plataforma para divertirse al igual que para contar historias y plantear ideas interesantes.

 

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