La primera gran “embestida” del equipo de Estados Unidos durante las mesas de negociación para la renovación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue hacia el sector agroalimentario mexicano.

Durante la tercera ronda de negociaciones, celebrada en Ottawa, Canadá, la semana pasada, las autoridades estadounidenses plantearon en el capítulo enfocado en el Acceso a Mercados imponer barreras a la exportación de frutas y hortalizas de México durante la temporada de producción en el país vecino del norte.

Estas condicionantes resultan inaceptables para los empresarios que integran este sector y las autoridades mexicanas, advirtió Bosco de la Vega, presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA) al concluir la presentación de la agenda pública del sector privado “México Mejor Futuro”.

“El sector agroalimentario es uno de los sectores que sentíamos más seguro. Un sector complementario: mandamos hortalizas, nos mandan grano, pero acabamos de recibir la embestida más grande en la ronda de Ottawa. La crisis geopolítica más grande del México moderno se está viviendo hoy y será un privilegio trabajar desde la iniciativa privada para defenderla”, señaló el empresario.

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Aunque esperan que se generé un acuerdo entre los dos equipos negociadores que no incluya la imposición de barreras comerciales, el representante del sector privado del agro mexicano dijo que en caso de que “México se levante de la mesa” el gran ganador sería China.

“Ellos no pueden sustituir las hortalizas y nosotros sí con los granos de otros países. Entonces el objetivo es fortalecer la región más exitosa del mundo, que es Norteamérica, sería el gran deseo, de lo contrario la gran oportunidad sería para China, el privilegio es que tenemos el Plan B, las reglas de la Organización Mundial de Comercio con aranceles de más de 4.5%. Entonces México tiene futuro, ojalá sigamos unidos”, advirtió.

Los costos de los granos en México se elevarían en caso de no alcanzar un acuerdo, pero estos se podrían exportar desde otros países. Por ejemplo, trigo de Rusia o Ucrania, pasta de soya y maíz amarillo de Brasil, entre otros productos y países.

“México puede sustituir granos, los granos se almacenan, se pueden transportar en barcos y no pasa nada. El tema de las hortalizas y perecederos ahí si los dejamos sin ensaladas y carne afectaríamos fuertemente al consumidor americano”, señaló.

Las exportaciones de legumbres en México durante 2016 alcanzaron 29,000 millones de dólares (mdd) y para este año se espera lleguen a 32,000; y específicamente el de frutas y hortalizas alcanzó 11,000 mdd el año pasado.

Por su parte, Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), reconoció que existen riesgos importantes en la renegociación del TLCAN.

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“En esta negociación tenemos riesgos importantes y existe una posibilidad de que nos levantemos de la mesa. Y ante esa posibilidad las causas podrían ser aquellas circunstancias que no podamos cumplir y no sean las circunstancias de México”, expresó en conferencia de prensa luego de encabezar la presentación de la agenda política del sector privado.

No obstante, Castañón coincidió con De la Vega al afirmar que se podrían fortalecer los lazos comerciales con otros países para subsanar un eventual resultado negativo en las negociaciones.

El ejecutivo agregó que en todo caso la fortaleza del mercado mexicano se encuentra al interior del país.

 

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