Por Milagros Oreja*

El 23 de enero de 2020, la humanidad alcanzó un nuevo récord: fue el día con la mayor cantidad de dióxido de carbono en toda la historia. Ese jueves, la proporción de CO2 en la Tierra alcanzó 415.79 partes por millón (ppm) en el Observatorio Mauna Loa, una cifra nunca antes detectada. En este punto, varias miradas voltearon a ver a los automóviles nuevamente para entender cómo y cuánto habría que cambiar la ecuación de su producción y uso para contener una tendencia aún imparable de los responsables del 30% de las emisiones de gases contaminantes (Gases Efecto Invernadero-GEI) en el mundo.

La combustión fósil, especialmente de gasoil y gasolina, ha sido sistemáticamente señalada por ser una de las causantes más grandes de la contaminación mundial. Pero el asunto alrededor de ellos es complejo, e incluye la costumbre de generaciones enteras que sólo conocen y entienden un tipo de movilidad urbana.

Como cualquier tecnología nueva, la de los autos eléctricos, la de los híbridos -enchufables- y la de los semi híbridos -no enchufables- exigen nuevas estructuras de producción, servicio y también, de información a sus potenciales usuarios. Y como con cada disrupción, podría llevar años o hasta décadas que una innovación pueda ser adaptada y naturalizada en el día a día de las personas.

Pero, en realidad, ¿dónde estamos hoy? Según Ricardo Blanco, ex encargado de comunicación para una marca de vehículos eléctricos de lujo, especialista en temas de sustentabilidad y tecnología, lo primero que tienen que hacer para decidir mejor los conductores y conductoras de México es informarse. “Es importante averiguar bien y detectar cuando algo es un mito y cuando es una realidad. Entre esa disección está la de que un auto eléctrico es más caro que el de uno de combustión, cuando puede llegar a ser hasta un 40% más barato si se considera que en 8 años no hay que cargarle combustible y prácticamente no reemplazar ninguna pieza”.

Para Blanco, otro de los temas relevantes es el argumento de las cargas eléctricas. “Hoy ya no existen las dificultades que existían antes para cargar una batería eléctrica. Mientras que antes quizás tardabas horas en cargar un 100% eléctrico para algunos kilómetros, hoy puedes cargar una batería para 400 kilómetros en menos de una hora y encontrar cargadores en toda la Ciudad de México. Inclusive, si eso no se llega a poder programar o a adoptar, también existe la posibilidad de adquirir uno híbrido, que puedas usar en versión eléctrica en la ciudad y pasar a versión de combustión en ruta, para igual evitar la contaminación en las urbes en ese tipo de traslados”

En el análisis también entra otro factor: el de la fabricación. “Dentro de la producción de unidades, las marcas buscan tener escenarios mucho más competitivos en términos de eficiencia del proceso y dentro de un proyecto de economía circular. Buscan usar más energía sostenible y sar al menos un poco menos de electricidad y más luz solar. Porque más allá de generar autos (productos), ahora las marcas buscan transformar el modo de traslado y estilo de vida de la gente”, señaló Carlota Montoya, tester y especialista de autos de alta gama en México.

Otra de las cosas que están pasando es que las marcas de coches de alían con otras para tener cluster de fabricación y maximizar mejor los materiales y procesos, sin desperdicios. También hay más atención en los materiales de los acabados, con menor coeficiente hídrico y menor uso de energía en el ensamblaje de materiales.

Con el tiempo y la adopción de nuevas reglas y costumbres, todos estos pequeños cambios podrían ayudar a disminuir la constante emisión de gases generadas por la movilidad.

Como principal emisor de gases de Latinoamérica, México tiene hoy el desafío de crear e impulsar más incentivos para que los ciudadanos se animen y entiendan la necesidad de acceder a este nuevo paradigma-modelo de vehículos más sustentables.

 

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*La autora es consultora y líder de equipos en el sector de la comunicación para el sector público, privado y el tercer sector de México, Argentina y la región. Colaboró con la comunicación de las charlas TED en México y columnista en diversos medios sobre temas de emprendimientos social.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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