Por Jonathan Heath*

Siempre que hay un desastre natural, en especial como los temblores del pasado 7 y 19 de septiembre, surgen preguntas sobre el impacto económico, en especial en términos de crecimiento económico, inflación y el costo de las reparaciones.

No obstante, son difíciles de contestar ante la falta de datos duros. Pero aun en el caso de contar con información más veraz, ésta se obtiene con un rezago significativo, posiblemente hasta de años después. Por ejemplo, se estima que el terremoto de 1985 costó entre 2% y 3% del PIB de aquellos años, pero todavía está abierto a debate.

A los dos días de la tragedia, Citibanamex publicó una nota oportuna en la que sostiene que el impacto será relativamente moderado en cuanto a la actividad económica, probablemente restando entre 0.3% y 0.4% al crecimiento del PIB del tercer trimestre y una reducción de 0.1% al crecimiento del año. Adoptó un enfoque de ajuste en días laborales ante el hecho de que la actividad productiva se detuvo brevemente en ciertas regiones del país. Banorte emitió una nota similar con estimaciones parecidas. El Banco Base dijo que reducía su estimado de crecimiento para 2017 en 0.2 puntos porcentuales. En cambio, Moody’s divulgó una nota que sostiene que no ve cómo el daño puede afectar el desempeño de la actividad económica en el año, por lo que mantiene su estimado de crecimiento para éste y el próximo año.

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En cuanto a los daños, un análisis realizado por el Servicio Geológico de Estados Unidos estima daños entre 1,000 y 10,000 millones de dólares (mdd), por lo que proyecta que el impacto podría llegar hasta 1% del PIB. A los pocos días, empezaron a salir estimaciones del gobierno, como del estado de Chiapas que estimó sus daños en 4,500 millones de pesos (mdp). El gobierno federal reportó que la reconstrucción de los daños causados por los sismos costará por lo menos 39,150 mdp, mediante la reparación de 153,545 viviendas, 12,931 escuelas y 1,225 inmuebles históricos. Sin embargo, todas estas estimaciones provienen de cálculos hechas sobre las rodillas, sin fundamento en datos duros.

Por lo mismo, no hay más que aplaudir el esfuerzo de Inegi de haber levantado una encuesta expresa sobre las afectaciones de los sismos, que se publicó a los diez días del temblor del 19 de septiembre. Nunca había visto una encuesta oficial similar ante una emergencia de este tipo, por lo menos en un país emergente como la nuestra. La encuesta ofrece información cualitativa generada con base en las opiniones de los empresarios, con la finalidad de apoyar las decisiones que se tienen que tomar en esta etapa de reconstrucción. Cubre las ocho entidades que fueron mayormente afectadas, de tal forma que podemos ahora realizar estimaciones más certeras.

De entrada, ahora sabemos que en estas ocho se localizan 2.3 millones de establecimientos económicos, que representan 41.4% del total del país y 35.3% del PIB. Del total de establecimientos, 16.1% tuvo alguna afectación derivada de los sismos, mientras que 39.3% tuvo que suspender labores. Inegi reporta que 43.2% de los que tuvieron que parar sus actividades fue por un solo día, 23.4% por dos días, 10.8% por tres y 22.6% por un tiempo mayor. Ante estos datos, nuestra primera conclusión es que el impacto sobre el crecimiento económico de septiembre será algo mayor a las estimaciones preliminares.

La encuesta incluyó un apartado de expectativas sobre la actividad económica en el cuarto trimestre del año. Varían algo entre las industrias manufactureras, el comercio y los proveedores de servicios, pero entre 40% y 50% de los establecimientos estiman que su actividad económica será menor en el cuarto trimestre, mientras que tan solo entre 5% y 12% anticipan mayor desempeño. Esto nos lleva a nuestra segunda conclusión, de que también habrá algo de afectación al PIB del cuarto trimestre, aunque ciertamente menor al efecto inmediato en septiembre.

En términos generales, podemos decir que, aunque el impacto global podría ser relativamente menor, sí veremos una recomposición entre las actividades. Por ejemplo, mientras que muchos servicios y comercios verán afectadas sus negocios por cierres y también por una menor demanda, otros como los relacionadas a la construcción se verán beneficiados ante una mayor demanda. Finalmente, el menor crecimiento que veremos en 2017 por estas tragedias, se lo podemos sumar (y hasta un poco más) al crecimiento de 2018.

*Jonathan Heath es Economista en Jefe de American Chamber/Mexico

 

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