Por Armando Díaz*

Cada vez más ejecutivos de medianas empresas en mercados emergentes buscan dejar una huella global y reconocimiento de marca más allá del país originario. Gracias a las diferentes herramientas digitales que facilitan la entrada a los mercados y ayudan a nivelar el campo competitivo, los dueños de estas compañías creen que es posible cumplir sus aspiraciones.

Las redes sociales y la conectividad también pueden haber fomentado estos pronósticos: prácticamente tenemos el mundo en nuestras manos, tenemos contacto inmediato con amigos y familia en cualquier parte del mundo, ¿por qué no podemos estar mejor conectados desde una perspectiva de negocios?

Algunos obstáculos externos son evidentes, en muchos países hay un auge de posturas políticas antiglobalización que conducen a un incremento de requisitos regulatorios o bien impositivos en algunas industrias. El mejor ejemplo actual es la política proteccionista de Estados Unidos que busca por un lado construir barreras físicas y por otro la construcción de “muros” económicos para obstaculizar el flujo de mercancías. Más allá de los beneficios que pueda o no traer una modernización del tratado de libre comercio.

PUBLICIDAD

Sin embargo, también hay obstáculos internos relacionados con la gestión misma del negocio. Ya sea que se desee expandir la marca a otros países o adquirir negocios en el extranjero, en ambos casos es necesario contar con una estructura de gestión que permite e impulse la expansión. En ese sentido, cualquier empresa que busque incursionar en nuevas geografías deberá plantearse la pregunta ¿es posible aplicar nuestra cultura corporativa en otra parte? ¿Nuestra cultura corporativa será la base de nuestro éxito en esta nueva geografía? ¿Puede ser inclusiva? ¿Qué tanto debería ser flexible y generar una cultura corporativa “fusionada”?

No existe un plan de negocios unitalla. Toda multinacional exitosa tiene oficinas satelitales con distintas prácticas basadas en leyes y costumbres locales. La diversidad y la capacidad de inclusión de factores locales es de celebrarse, sin embargo, es indispensable identificar aquellos principios, guías y valores fundamentales que han sido la base del éxito de la empresa que incursiona en una nueva geografía. Las multinacionales más exitosas identifican claramente dentro de su liderazgo aquellas personas que sin importar su origen, representan los valores fundamentales de la compañía, favoreciendo también la igualdad de oportunidades a través de las distintas geografías

Todo esto suena simplista y obvio, sin embargo, a menudo a las empresas que se expanden al extranjero les gusta que el liderazgo sénior provenga mayormente de su país de origen, o conservar el equipo directivo de la compañía adquirida, esto limita el valor de la adquisición y la expansión.

Un equipo de directivos que se ven todos igual y suenan igual pone en desventaja a la empresa porque le cierra la puerta a la diversidad. Una adquisición que es meramente una inversión válida, pero no es realmente una expansión.

Cuando las compañías trabajan por expandirse, no sólo deben considerar si encaja en su estrategia y si las finanzas son propicias, sino que también necesitan cuestionar si tienen el equipo y el plan correctos. Establecer procesos de gestión de clase mundial es el primer paso, no el último.

Las empresas tienen que asegurarse de tener programas de liderazgo donde compartan la misión, la intención estratégica y representen los valores fundamentales de la compañía. Cómo lucirá el programa de liderazgo dependerá de empresa a empresa, pero es absolutamente necesario tener esto en mente al realizar una expansión. El programa de liderazgo establece las prácticas idóneas, propicia la transferencia de conocimiento y promueve la cohesión en términos de ética corporativa al mismo tiempo que identifica el talento clave sin importar su procedencia. También es crucial para el reclutamiento: los mejores y más inteligentes no van a trabajar para una empresa donde no ven oportunidades de alcanzar mejores puestos. Los programas de liderazgo marcan el camino a seguir.

Una de las empresas de consumo más importantes a nivel mundial, atribuye el éxito de su expansión a diferentes países porque el común denominador de su cultura organizacional es preocuparse por el desarrollo profesional y personal de su fuerza laboral.

El segundo requisito clave que deben tener las empresas es una planeación genuina de sucesión. No puedes simplemente entrenar líderes, tienes que darles visibilidad y experiencia en distintas áreas del negocio. Tienes que practicar lo que se predica en los programas de liderazgo.

Los programas de liderazgo y la planeación de sucesión llevan mucho tiempo siendo los ladrillos de construcción de los procesos de gestión de clase mundial. Los programas de liderazgo de hoy deben estar hechos a la medida e incluso pueden ser divertidos utilizando plataformas de ludificación.

En conclusión, cuando las empresas desean expandir sus negocios al extranjero, necesitan estar seguros de que sus equipos directivos estén listos, nutridos y con el talento adecuado. Su meta debería ser construir un equipo directivo diverso que acoja las mejores prácticas globales.

*Armando Díaz es director para la industria de Productos de Accenture México.

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.