La percepción de la población es que tiene un gobierno sin rumbo, que opta por dar soluciones simples a problemas complejos. Justo como en las telenovelas, sólo que aquí aún no sabemos si habrá un final feliz.

 

 

Lo ocurrido en los últimos días en nuestro país ha sido realmente alarmante. Más allá de la notoria corrupción del gobierno federal nos encontramos con una administración incapaz de llevar a cabo una gestión inteligente y mucho menos de manejar adecuadamente su comunicación. Como nos diría el sabio Séneca: “Ningún viento es favorable para el que no sabe hacia dónde va.” Y, efectivamente, la percepción generalizada que tiene la población es la de contar con un gobierno sin rumbo, que opta por dar soluciones simples a problemas complejos. Justo como pasa en los melodramas de las telenovelas, sólo que aquí aún no sabemos si habrá un final feliz. Por lo pronto aprovechemos esta situación para resaltar con una ejemplificación extraordinaria los cinco errores típicos de la publicidad:

  1. Menospreciar la inteligencia del consumidor
    Considerar que una explicación ambigua y sin fundamentos claros será suficiente para convencer al consumidor de cualquier cosa resulta ofensivo. Debemos de recordar que el cliente (en este caso la sociedad) es un ser pensante y que está cada vez mejor instruido a raíz de la diversidad de canales de comunicación. La televisión puede ser el medio masivo más importante de nuestro país; sin embargo, esto no lo convierte por inercia en el medio de mayor credibilidad. Es un error tratar de establecer una comunicación unidireccional, lo cual denota una falta de interés hacia la gente o un desapego rotundo a la realidad. Es por esto que las redes sociales son sociales y vale la pena que haya una interacción.
  2. Asesorarse de las personas equivocadas
    No es fácil tener buenos asesores cuando se cuenta con demasiado poder. Esto le pasa a muchos gobernantes, y se debe a que sus allegados desean tener una ventaja política y evitan a toda costa contradecirlos. La situación es peligrosa, ya que llegaré un punto en que el líder pierda el suelo pensando que todas sus decisiones son adecuadas y, por lo mismo, nadie lo cuestiona. Henry Ford, industrial estadounidense, sin duda nos diría: “La adulación en un amigo verdadero es una cosa monstruosa.”
  3. No tener los objetivos claros de lo que se desea conseguir
    Craig Davis, reconocido coach en creatividad e innovación, nos dice: “Necesitamos dejar de interrumpir aquello en que la gente está interesada y ser aquello en lo que la gente está interesada.” Es indiscutible que del caso Ayotzinapa la población espera una respuesta concreta más allá del “Ya me cansé”. Distraer la atención con otros temas resulta desgastante y ocioso. El gobierno federal debe de volverse noticia, tomando acción y aplicando adecuadamente la justicia a los responsables. No hay nada tan eficaz para legitimar el poder que demostrar que no existe la impunidad, sin importar que caiga quien tenga que caer.
  4. Olvidarse del mensaje que se desea transmitir
    Albert Mehrabian, profesor ampliamente reconocido como pionero en el entendimiento de las comunicaciones, nos explicaría: “Tan sólo un 7% de la atención en el proceso comunicativo corresponde al mensaje.” Esto quiere decir que se tiene que estructurar y transmitir un mensaje muy sencillo pero con un contexto adecuado. Ser reiterativo, sin poder de convencimiento, resulta contraproducente, ya que la gente tan sólo percibe a un lector que repite un discurso prefabricado y sin alma. De nuevo nos encontramos con el menosprecio al consumidor.
  5. Pensar que actuar rápido es actuar bien
    Cuando alguien corre, el riesgo de caerse incrementa. Es cierto que en publicidad una rápida respuesta a un ataque disminuye su impacto e incluso puede llegar a revertirlo de una manera favorable. Sin embargo, si no se está cumpliendo con los cuatro puntos antes mencionados estamos indirectamente multiplicando los ataques. Esta vez no un emprendedor de negocio, pero sí un científico alemán de apellido Einstein, nos diría: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos.”

En definitiva, una publicidad que no logra persuadir no sirve de nada, y haciendo un mix de slogans concluiría lo siguiente como un consejo hacia los gobiernos que fabrican expectativas con falsas promesas:

Necesitamos un “Gobierno en Movimiento”, con una “Nueva forma de gobernar”, un “Gobierno de la Gente”, con “Compromiso”. Ser un “Gobierno que Cumple”.

“¡Arriba México! Mira, que ya amaneció…”

 

Slogans en orden de aparición:
– Gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez, Malova (2011-2017).
– Delegado de Miguel Hidalgo, DF, Demetrio Sodi (2009-2012).
– Gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés (1 de diciembre de 2005-4 de enero de 2011).
– Gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto (16 de septiembre de 2005-15 de septiembre de 2011).
– Presidente Vicente Fox (primer spot de gobierno del sexenio 2000-2006).

 

 

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