BlackRock, el fondo que administra más activos en el mundo, decidió invertir en México por las reformas en energía y telecomunicaciones, que a la larga traerán más crecimiento y que diferencian al país de otras economías emergentes, afirma Samantha Ricciardi, directora general de BlackRock México.

En el país también hay inversionistas con bolsillos profundos, a los que esta firma quiere como clientes para invertir su dinero dentro y fuera de México. Por ahora, sus márgenes aquí ya están entre 18 y 19%, según Ricciardi.

Forbes México platicó con Samantha Ricciardi directora general de BlackRock México.

― ¿Cómo calificarías la presencia de BlackRock en México, está en etapa in­cipiente, de consolidación o despegue?

― BlackRock es el líder mundial en administración de activos –a finales de 2015 eran 4.6 billones de dólares administrados–, con presencia en 30 países y que en los últimos años se ha centrado en países con cre­cimiento, y México es el de mayor enfoque en Latinoamérica, sin lugar a dudas. Además, aquí está instalada la oficina más grande de BlackRock, tanto en número de personas como en números de activos en AL e Ibe­ria, que incluye España y Portugal.

BlackRock 10 años en México, con crecimientos de doble dígito. Eso, sin lugar a dudas, ha llamado la atención de la firma a escala global. A raíz de las reformas, hemos oído en muchos lados al ceo de BlackRock Larry Fink usar como ejemplo el caso de México, de cómo ha sabido poner de acuerdo a mucha gente para llevar a cabo las reformas.

Los inversionistas instituciona­les sofisticados sí saben separar a México del pool de mercados emer­gentes y ver que tiene potencial de mediano y largo plazo. A diferencia del inversionista institucional me­nos sofisticado y el inversionista re­tail, que meten a México en el cajón de mercados emergentes. Cuando ves los flujos hacia México en los últimos dos años de inversión financiera –no hablo de inversión directa, sino en activos mexicanos, en compra de acciones mexicanas–, te das cuenta que hay inversionis­tas sigue viendo a los mercados emergentes como un conjunto.

 

― ¿Cómo catalogar a México dentro de estos 30 países en los que está Black­Rock?

― Es un país estratégico para Black­Rock. A escala mundial, México y AL son una iniciativa estratégica, y a México sobre todo se le ve como uno de los países propicios para un crecimiento importante.

 

― Lo del crecimiento de doble dígito es sorprendente y a la vez no lo es, pues los números globales de BlackRock reportan márgenes operativos muy altos, de 40%.

― Déjame aterrizar la parte de Méxi­co… lo que me dejan decir es la can­tidad de activos que administramos en AL, que son 100,000 millones de dólares (mdd). Pero luego hay que distinguir, porque hay dos maneras de ver la inversión en la región: de inversionistas locales a los que BlackRock administra sus inversio­nes, y de ahí son esos 100,000 mdd, y de inversionistas internaciona­les, que es casi el doble, cerca de 200,000 mdd.

Lo que puedo decir sobre Black­Rock en México, y llevo tres años a la cabeza de esta oficina, es que conforme hemos avanzado en la diversificación de las inversiones de nuestros clientes, acompañán­dolos para que volteen más a los mercados internacionales, eso se ha convertido en el motor del cre­cimiento de doble dígito.

Un ejemplo: hace tres años el mercado de los fondos mutuos en México, que vale alrededor de 120,000 mdd, tenían una exposi­ción a activos internacionales del 2%; hoy sigue siendo bajo, pero ya es del 7%. Y si ves el mercado de las afores, que vale 160,000 mdd, hace cinco años tenían un límite de 20% de exposición internacional, así que el promedio de esa exposición era cercana a 7%; hoy ese promedio ronda el 14 o 15%, y las afores más grandes están al tope.

Esa ha sido una manera impor­tante de crecer nuestro negocio acá, impulsando mucho más la diversificación internacional de los clientes mexicanos. Ese doble dígito de BalckRock en México es 18 o 19%.

 

― ¿Cuáles son los elementos por los cua­les México merece ser visto diferente por los inversionistas qué otras econo­mía emergentes?

― Las reformas son un componen­te muy importante. Sé que los mexicanos somos escépticos, que pensamos que (las reformas) no han dado resultados tan rápido, pero te puedo asegurar que cuando te sientas a hablar con clientes internacionales o escuchas hablar a Larry (Fink) sobre lo que se ha logrado con las reformas, sí es algo contundente, que tiene impacto sobre cómo los mercados interna­cionales ven a México. Eso aunado a cómo el Banco de México ha logrado mantener la inflación y el entorno macroeconómico, da una muy buena base para los inversio­nistas que ven hacia el mediano o largo plazo.

 

― ¿Podrías profundizar un poco en el tema de las reformas? ¿Por qué para el inversionista sofisticado las reformas dicen más que lo que dicen para mu­chos mexicanos?

― No soy la experta en reformas. Pero lo que veo muy seguido en las reuniones fuera (del país) es que sin lugar a dudas el sector energético –y, dentro de éste, el eléctrico llama mu­cho la atención– es el camino para ir generando más competitividad.

Y lo mismo sucede con las telecomunicaciones, se trata de generar más competitividad para así hacer los mercados más efi­cientes y dar oportunidad a nuevos participantes de entrar a esos mercados.

Lo que Larry siempre dice es ‘tienes que invertir en tus compa­ñías, deja de preocuparte por el corto plazo, por darle dividendos a tus accionistas, y enfocarte en darle valor a tu compañía y seguir invir­tiendo ese dinero y no preocuparte de cómo van a estar mis resultados en el siguiente trimestre’, sino que tiene que ver a largo plazo.

BlackRock siempre tiene una visión mucho más de largo plazo, estamos viendo las bases que están puestas para el largo plazo y esas son en las que confiamos y en las que vamos a seguir invirtiendo.

 

― Pese a ser la décima economía del mundo, México tiene grandes limitacio­nes de infraestructura comparado con otros países, y en efecto es un sector para inversiones de largo plazo… no hay mucho secreto de por qué eligieron este mercado en México.

― En BlackRock tenemos un equipo global de infraestructura con 7,000 mdd en activos bajo admi­nistración desde hace varios años. En 2014, ese equipo trataba de ver en dónde más iba a enfocar sus esfuerzos, además de su presencia en Estados Unidos y en el norte de Europa (Inglaterra e Irlan­da). Así que la idea era buscar en países emergentes, pues ya habían detectado un apetito creciente de los clientes por tener exposición en esos países.

El debate era si el foco iba a ser India o México, o los dos al mismo tiempo. Entonces organizamos una serie de visitas a México para el equipo de infraestructura global y que vieran qué estaba pasando en México y hablar desde con los reguladores y los jugadores en el sector hasta los clientes locales, como en el caso de las afores.

La decisión (de tener una pla­taforma de inversión en infraes­tructura en México) nos ocupó entre 12 y 18 meses, se tomó en 2014 y se materializó en el tercer trimestre del año pasado. Lo que le quedaba claro a BlackRock era un par de cosas, 1) queríamos reforzar real assets y real estate, es decir, infraestructura y bienes raíces, porque cuando hay mercados muy volátiles la deuda y la renta variable se correlacionan negativa­mente con real assets. Y 2) veíamos que era importante empezar a fortalecer todo lo que ofrecíamos en cuanto a este tipo de activos, dado que percibíamos un entorno global mucho más volátil.

Llevamos un par de años cons­truyendo esta plataforma, empe­zamos con bienes raíces y luego sumamos infraestructura.

En los mercados en los que ya nos conocen bien como son los de deuda, renta variable y otros activos, podemos decir que BlackRock ha sido siempre muy visionario. En su momento compró Barclays Global Investors, después de ver que la ten­dencia iba a ser que los clientes iban a pedir mucho más producto pasivo.

 

― ¿De cuánto es la bolsa de recursos para esa plataforma en México?

― No voy a poderte dar números. Lo que si te puedo decir es que ya tenemos un equipo de 25 personas con experiencia en infraestructura y algo que es público es que tene­mos dos vehículos que son parte de la plataforma de infraestructura de BlackRock que son dos ckd (certificados de capital de desa­rrollo); uno está completamente invertido (ya lo estaba desde antes de ser adquirido por BlackRock) y el segundo está invertido al 40%.

 

― ¿Qué tipo de activos hay en esos dos CKDs?

― Hay muchos activos como carre­teras, infraestructura social. Y tenemos en los planes levantar un fondo más para dar acceso al mismo a los inversionistas locales que ya son nuestros clientes. Pero también tenemos mucho apetito de inversionistas internacionales, y la idea es que sea un vehículo para ellos también. Entonces, lo que vemos hacia delante es crear una serie de vehículos que puedan ser útiles para ambos tipos de inversionistas.

Todavía estamos debatiendo qué formato tomará, cual es el me­jor vehículo para nuestros clientes, porque ha habido muchos cam­bios en nuevos vehículos, como el Cerpi (certificados de proyectos de inversión).

 

― ¿Son 49 mdd de la compra de Infraes­tructura Internacional (fondo de inver­sión mexicano adquirido por BlackRock en octubre pasado)?

― Cifras no podemos dar.

 

― ¿Ni corroborar?

― No, porque no fuimos públicos con la información de esa compra, salieron de todo tipo de números sobre esa adquisición.

 

― ¿Los de la compra de Los Ramones (BlackRock y el fondo First Reserve compraron una participación de este proyecto de gasoductos a Pemex)?

― Con los Ramones tenemos un número total, porque como sabes entramos con First Reserve.

 

― ¿Fueron 900 mdd?

― Ese número es incorrecto.

 

― En sus fondos de energía, BlackRock tiene inversión en grandes petroleras como Exxon, BP y otras. ¿Cómo logran sus altos márgenes pese a estar inver­tido en empresas que pierden mucho dinero actualmente con la caída de los precios del petróleo?

― Nuestros activos de energía son un componente no tan relevante dentro de esos 4.6 billones que manejamos. Hay que diferenciar dos cosas: con la compra que hici­mos de BGI en 2009 tenemos una serie etfs (un fondo de inversión cuyos activos es un canasto de acciones de la bolsa) que tienen que seguir el índice, en el cual no podemos tomar una decisión activa sobre cuánto tenemos en BP, Exxon o donde sea. Hay que diferenciar entre los que son etfs, donde es el índice el que te marca cuanto debes de tener, y cuándo es en un fondo activo de un portafolio managment que toma la decisión activa de estar o no estar en esa compañía.

Si por algo se pone de ejemplo a BlackRock es porque somos muy cuidadosos con los costos, increí­blemente conservadores sobre cómo los manejamos, de ahí viene la clave.

 

― ¿Cómo se contrarrestan factores nega­tivos, perfectamente percibidos dentro y fuera de México, como son inseguri­dad y corrupción, qué elementos hay a favor que tiene México para recibir apuestas claras como la de BlackRock?

― Nos desenfocamos del ruido de corto plazo para mantener esa visión de largo plazo, confiados en que las bases que se están esta­bleciendo son las correctas y nos vamos con eso.

 

― En la inseguridad se incluye estado de derecho, certidumbre jurídica, que a los ojos del inversionista es un foco de atención.

― En BlackRock la visión es que se ha hecho mucho por desarrollar las entidades adecuadas para tener un estado de derecho y que siempre va a haber oportunidades de mejora, como las hay en todos lados.

 

― Por ejemplo, el proyecto del tren México-Querétaro con inversión china fue un rotundo fracaso, que tuvo varios elementos negativos, como conflicto de intereses, y ocurrió precisamente cuando ustedes evaluaban a dónde llevar su plataforma de inversión en infraestructura.

― La verdad, lo vimos pasar y demás, pero seguimos enfocados con la creencia de que las bases que se estaban estableciendo eran las correctas…

 

― ¿No hizo cambiar nada ese asunto?

― No cambió.

 

― ¿Qué sectores prometen más en los próximos meses y años? Un poco a contracorriente porque la construcción, que está muy ligada a infraestructura, es un foco amarillo en este momento, por los recortes presupuestales y el dis­paro de la deuda de las constructoras.

― No me meto al fondo de que si las constructoras o no, lo que diría desde el punto de vista de infraes­tructura como activo lo vemos bien; conforme siga la volatilidad de los mercados, sobre todo en renta variable, contrarrestarlo con activos reales hace un porta­folio para los clientes mucho más diversificado.

Seguirá habiendo mucho apetito por infraestructura, y lo que creo que nos diferencia en BlackRock es que tenemos un buen manejo del riesgo, con una plataforma tecnológica que desarrollamos nosotros y que se llama Aladdin. Es una manera muy importante para nuestros propios activos y que ofrecemos a muchos de nuestros clientes para que analicen bien los riesgos de los activos en los que estamos invirtiendo.

 

― ¿En el portafolios de activos en los que invierten puede caer desde un aeropuerto…?

― Una carretera, un hotel no, pero un hospital, una cárcel, todo lo que es infraestructura social.

 

― ¿Veremos a BlackRock haciendo adqui­siciones de activos de otra naturaleza?

― El espectro de infraestructura para México lo consideramos bastante amplio, porque si volteas a ver alguno de nuestros fondos de infraestructura fuera de México son muy enfocados, por ejemplo, a energía renovable. Y en México el prospecto te da para tener una visión muy amplia desde ener­gía e infraestructura social hasta carreteras.

 

― ¿Qué capacidad de inversión va a darle a BlackRock el fondo 3, con respecto a lo que tiene ahora?

― Va a depender de cuánto logramos levantar, no depende de nosotros.

 

― ¿Cuál es su objetivo?

― Cuando lo saquemos, prometo que te digo.

 

― ¿Cuándo será?

― Depende a quien le preguntes. Hay un tema regulatorio, el fondo 2 tie­ne que estar invertido al 85% antes de poder sacar el fondo 3, esa es la variable importante, pero querría­mos sacarlo a principios de 2017.

 

― ¿Me puedes hablar de los clien­tes que invierten con ustedes?

― A nivel global más o menos la mitad de los clientes de BlackRock son clientes institucionales, como planes de pensión, y la otra mitad son clientes que llamamos retail, porque compran fondos o etfs di­rectamente con su casa de bolsa, su banca privada o lo que tengan.

En México, la distribución es un poco diferente; todavía esta­mos muy cargados hacia clientes institucionales, fondos, seguros, afores, planes de pensiones priva­dos y menos hacia clientes retail; pero estoy trabajando mucho en diversificar nuestro negocio para que sea un poco más acorde a como es el pay global.

 

― ¿Cómo trabajas eso?

― Algo importante en lo que pode­mos ayudar a nuestros clientes es a voltear a ver otros horizontes, que no nada más estén invertidos en México, y eso es lo que hacemos, trabajar mucho con las bancas privadas, las casas de bolsa, para ofrecerles soluciones de inversión internacionales que puedan ven­derles a sus clientes.

Un componente importante de eso es crear las soluciones ya empaquetadas de la mano de esos socios, las casas de bolsa o bancas privadas. Y otra es educación, nos falta que conozcan más de otros mercados.

 

― ¿Con qué objetivos estás trabajando ahora?

― El objetivo, obviamente, es seguir creciendo a doble digito, que cada vez se vuelve más complicado, y que no baje ese número, el otro componente importante es ir diver­sificando nuestro negocio, porque el negocio institucional es un negocio más volátil: entran y salen (inversionistas) con montos más grandes más rápido que un cliente individual.

 

¿Qué tan profundo es el mercado retail con el que estás trabajando en México?

― En México BlackRock nunca va con el cliente final, sino con inter­mediarios, casas de bolsa, bancas privadas, asesores independien­tes, un sector que está creciendo mucho. Hace dos años el 98% de nuestro negocio era institucional y no habíamos logrado cubrir bien la parte del retail; hoy en día lo cubrimos mucho mejor, hemos creado mucho más soluciones de inversión acordes para este cliente y en eso ha ayudado mucho tener una arquitectura abierta.

Porque antes los bancos vendían sus propios productos, el fondo o el bono de su misma compañía. Y lo que ha impulsado mucho la regulación y viene de la mano en la reforma financiera es, como sucede en muchos otros países, que tú y yo podamos ir a nuestro banco y podamos comprar productos de ese banco y del banco de enfrente; eso genera más competitividad obviamente y, por ende, más solucio­nes de inversión para los clientes.

 

― ¿Cuál es la razón por la que BlackRock no invierte sus propios recursos, sino sólo los de sus clientes?

― Un banco, por ejemplo, tiene una hoja de balance donde tiene su dinero propio, de su caja, y puede decir que con eso quiere comprar un edificio y crea una FIBRA y la compra, o lo invierte en algo más.

BlackRock siempre ha sido inde­pendiente (no va de la mano de un banco) y siempre va a invertir el dinero de sus clientes, no su propia caja, y eso lo que te asegura es que siempre trabajando en el mejor interés de los clientes y no en el de sus inversiones.

 

― México tiene una composición socioe­conómica peculiar y tiene una franja de población con alta capacidad económi­ca, ¿es lo atractivo para ustedes?

― En nuestra encuesta Global Inves­tor Post aplicada a 1,000 personas, México está incluido por segundo año y lo sorprendente es que 50% de los mexicanos todavía tiene su dinero en efectivo. ¿Y qué pasará cuando se quieran retirar? Esa es una gran preocupación que tenemos en BlackRock, el tema del retiro es un gravísimo. No va a ha­ber suficiente dinero para la gente que se retire.

Los encuestados tienen liquidez para poder invertir 200,000 pesos, pero si lo tienen en efectivo, cómo van a estar para el retiro, además de que el nivel de ahorro en México todavía deja mucho que desear.

Yo entiendo, y muchas veces me preguntaron cómo la gente va a aho­rrar cuando gana tres salarios míni­mos, pero aun la gente con otro nivel de ingreso hace lo mismo, es mucho más una mentalidad de gastar que de ahorrar. En el estudio también salió que el promedio de lo que tie­nen ahorrado les va a alcanzar para menos de dos años de retiro.

 

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