Por Antonio Ocaranza Fernández*

Norteamérica seguirá siendo una región comercial integrada al haber llegado Estados Unidos y Canadá a un acuerdo horas antes de finalizar el plazo que el presidente Trump había planteado. Ahora sólo falta que el Parlamento canadiense y los Congresos de Estados Unidos y México aprueben el Tratado Estados Unidos-México-Canadá (TREUMEXCAN), lo que requerirá un esfuerzo de colaboración que los tres países no han experimentado desde que Donald Trump llegó al poder.

Como en 1993, se puede dar por descontado que el Parlamento canadiense y el Congreso mexicanos aprobarán el acuerdo sin complicaciones. El sistema parlamentario canadiense implica que el Primer Ministro tenga los votos suficientes para aprobar legislación y en el caso mexicano, a la abrumadora mayoría de Morena se puede esperar que se sume el apoyo de los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y otros, para aprobar el TREUMEXCAN.

En Estados Unidos la situación es más compleja. Aunque el Partido Republicano tiene mayoría en las dos Cámaras del Congreso, cada legislador tiene que evaluar qué beneficios ofrece el acuerdo para las empresas, trabajadores y consumidores de su estado o distrito electoral, antes de emitir su voto. Ese voto en 2018 tiene un riesgo muy alto porque es un año electoral: el 6 de noviembre se renueva la Cámara de Representantes – 435 escaños-, 35 curules del Senado y 36 gubernaturas. Ningún legislador quiere estar del lado equivocado en un debate sobre el acuerdo comercial que pueda costarle la reelección.

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En este clima electoral, Canadá, México y Estados Unidos deben colaborar para transmitir los mismos mensajes a sus poblaciones y crear un ambiente favorable a la aprobación del acuerdo haciendo lo siguiente:

  • La negociación terminó, ahora viene la venta: los tres países deben romper con la dinámica de confrontación que marcó la negociación. Ahora México, Estados Unidos y Canadá deben pasar a una fase de cooperación y confianza mutua para vender internamente el TREUMEXCAN como algo positivo para cada país y para la región.
  • Comunicar un mensaje aspiracional único: Los tres países deben acordar mensajes sobre los beneficios del TREUMEXCAN que sean compatibles con todas sus audiencias. La visión del gobierno estadounidense de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue un tratado de suma cero donde Canadá y México se beneficiaron a costa de Estados Unidos debe quedar en el pasado. Los ciudadanos no solo deben tener claro que este TREUMEXCAN es mejor que el TLCAN anterior sino percibir que ofrece un futuro de oportunidades al que los ciudadanos de cada país puede aspirar de manera conjunta.
  • Mensajes relevantes para industrias clave: Los mensajes sobre beneficios en común pueden ejemplificarse con casos más concretos sobre el impacto positivo para agricultores, obreros de la industria automotriz y de alimentos procesados o programadores y desarrolladores de empresas de tecnología o de comercio electrónico. Se debe hacer el esfuerzo para que cada ciudadano piense que el acuerdo representa algo positivo para su persona, para sus hijos, para el futuro de su familia.
  • Desarrollar una piel muy gruesa: las elecciones en Estados Unidos producirán muchas declaraciones en contra del TLCAN y del nuevo TREUMEXCAN. Será un tema polémico que muchos políticos usarán para promover sus campañas. Aunque no tenga mucha lógica, muchas declaraciones incómodas provendrán del propio presidente Trump quien recurrirá a su discurso sobre cómo México y Canadá se aprovecharon de Estados Unidos para construir apoyo hacia el TREUMEXCAN. En México debemos ignorar esas declaraciones, evitar reaccionar de forma irreflexiva y concentrarnos en promover un clima de cooperación para lograr la aprobación del acuerdo.

Bajo esta perspectiva, el TREUMEXCAN tendrá efectos positivos sobre aspectos de la relación trilateral que van más allá del comercial. La cooperación que México, Estados Unidos y Canadá puedan desarrollar para la aprobación del TREUMEXCAN debe ayudar a cimentar un nuevo diálogo entre tres países que permita reparar el desgaste producido por trece meses de negociación comercial. Esta es una gran oportunidad para que los vecinos de Norteamérica construyan una nueva visión de colaboración y futuro común con la que todos los ciudadanos de la región se identifiquen.

*Director de Oca Reputación.

 

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