Dos nuevos temas para 2015 ya están en juego en los mercados financieros: una repetición de la crisis del euro de 2011-2012 por la inestabilidad política en Grecia y los temores a que el país pueda abandonar la unión monetaria; y el riesgo político británico y lo que podrían decir las elecciones allí sobre las probabilidades de un referendo sobre la membresía británica en la Unión Europea.

 

Reuters

 

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Las elecciones británicas de mayo podrían tener tanto impacto en la estabilidad de la zona euro como los comicios adelantados de este mes en Grecia, planteando un período de seis meses de ansiedad para los inversores europeos.

Dos nuevos temas para 2015 ya están en juego en los mercados financieros: una repetición de la crisis del euro de 2011-2012 por la inestabilidad política en Grecia y los temores a que el país pueda abandonar la unión monetaria; y el riesgo político británico y lo que podrían decir las elecciones allí sobre las probabilidades de un referendo sobre la membresía británica en la Unión Europea.

“Grexit” y “Brexit”, como se conoce en inglés a las potenciales salidas de Grecia de la zona euro y de Gran Bretaña de la UE, podrían parecer cuestiones inconexas, más allá de las raíces comunes en la desilusión de los votantes con las instituciones europeas.

Sus causas son diferentes y las probabilidades de que ocurran también son distintas.

Los populares partidos de oposición en Grecia atribuyen una recesión profunda que lleva años a la austeridad exigida por los acreedores soberanos de la zona euro a cambio de préstamos por miles de millones de euros para rescatar al país de la insolvencia.

Cada vez hay más especulaciones de que el partido antirescate Syriza ganará las elecciones el 25 de enero y tratará de renegociar esos préstamos y condiciones, provocando otro choque entre Atenas y el resto del grupo euro.

Esto reactivaría los temores de los inversores a que la tensión eventualmente lleve al Grexit y todo lo que eso implica para la supervivencia del euro.

Si bien Gran Bretaña está fuera de la zona euro, la incomodidad popular con las olas de inmigrantes de los nuevos estados miembros de la UE en la última década forzó a los gobernantes conservadores a prometer un referendo para “mantenerse o salir” de la unión si regresan al poder.

Lo que conecta los dos casos es que “Brexit”, en forma inadvertida, podría ayudar a allanar el camino del temido Grexit, o quizá la salida del euro de otras naciones, al mostrar un territorio hasta ahora desconocido.

No hay provisiones ni marcos legales en los tratados de la UE para que un país abandone el euro, porque la decisión de unirse a la moneda única fue diseñada deliberadamente como una medida irreversible.

Eso no equivale a decir que la salida unilateral es imposible, pero la ausencia de algún mecanismo acordado como mínimo generó tensión en años anteriores de crisis, aumentando el temor a lo desconocido y sugiriendo que el quiebre de las relaciones intraeuropeas debería ser extremo como para justificar un desafío a todo el Consejo de la UE.

Sin embargo, siempre hubo una ruta legal alternativa a dejar el euro: dejar la UE en su totalidad.

 

ARTÍCULO 50

 

Considerado impensable por muchos países de la UE, el Artículo 50 del Tratado de Lisboa de la UE establece que un miembro puede decidir retirarse del bloque de acuerdo con sus propios requisitos constitucionales.

El artículo fija protocolos de notificación y dice que todos los tratados, presumiblemente los que incluyen compromisos con la moneda única, “cesarán de aplicarse al Estado en cuestión a partir de la fecha de entrada en vigor del acuerdo de retiro o, en ausencia de eso, dos años después de la notificación”.

Si los conservadores del primer ministro David Cameron ganan las elecciones de mayo y postulan un referendo sobre la UE para el 2017, como prometieron, entonces Gran Bretaña bien podría ser el primer país de la UE en invocar el Artículo 50.

Incluso a pesar de que los economistas de Goldman Sachs dijeron el martes que “Brexit” sería costoso e improbable, reconocieron que una victoria electoral conservadora era factible pese al liderazgo del opositor Partido Laborista en los sondeos y una miríada de posibles coaliciones.

Aún así los sondeos de opinión muestran que hasta el 50 por ciento de los británicos votaría a favor de salir de la UE, lo que implica que cualquier triunfo conservador conllevaría significativos riesgos de salida de la UE.

El vínculo con Grecia es que simplemente deja un sendero que los miembros resentidos de la UE y la zona euro pueden seguir en el futuro, Brexit podría codificar lo que alguna vez parecía una acción extraña, en un proceso coherente y plausible.

 

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