La tecnología ocular se encuentra cada vez más desarrollada. Existen lentes, como los AT LISA tri, que prácticamente devuelven una visión 20/20 a los pacientes que padecen cataratas.

 

Por Ana Paula Flores

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La vista es uno de los sentidos más valorados. Nuestros ojos nos permiten ver imágenes hermosas y aprender cosas nuevas. Simplemente no podrías leer estas letras si no gozaras del don de la vista.

De acuerdo con la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB, por sus siglas en in­glés), en México 8.8% de la población tiene algún tipo de discapacidad visual y 1.5% padece ceguera. Según este organismo, 80% de los casos de ceguera se pre­senta en personas mayores de 50 años. Actualmente, México tiene 9.3 millones de habitantes mayores de 60 años. No obstante, el Consejo Nacional de Población (Conapo) pronos­tica que para 2050 el número de adultos mayores podría alcanzar los 32.4 millones.

La enfermedad causante del mayor número de casos de ceguera son las cataratas no operadas, con 63% de la prevalencia. Este padecimiento ocurre cuando las proteínas del cristalino del ojo comienzan a descomponerse, lo que lo hace opaco y provoca que se pierda la visión con el paso del tiempo y la falta de atención. Los principales factores de riesgo son la diabetes, lesiones en los ojos, antecedentes familiares, tabaquis­mo, etcétera.

La IAPB señala que el problema de la ceguera, además de ser un problema de salud, tiene un fuerte impacto económico para las poblaciones en desarrollo, pues provoca que entre 2 y 8% de la po­blación económicamente acti­va (PEA) deje de trabajar debido a que general­mente renuncia a su empleo para cuidar del enfermo.

 

La distancia perfecta

Si bien la prevención debe ser la tendencia en la medicina moderna, también es cierto que es necesario continuar avanzando en el desa­rrollo de soluciones que permitan recuperar la salud a menores costos.

De esta forma surgió como solución AT LISA tri, una lente intraocular que fue creada por la empresa alemana especializada en óptica, Zeiss.

Miguel González, director general de Zeiss en México, ex­plica en entrevista para Forbes: “Anteriormente las lentes que había eran monofocales, que ser­vían para distancias lejanas, pero no funcionaban muy bien para distancias intermedias o cercanas, lo cual obligaba al paciente a usar gafas. Posteriormente salieron multifocales, con dos focos, que podían tener un buen rendimiento de lejos y tenían un desempeño bueno de cerca, para leer”.

No obstante, dice González, ninguna lente era capaz de ofrecer una buena visión a una distancia intermedia, esa que se utiliza para ver la computadora y los dispositi­vos móviles como el smartphone o la tablet. “La distancia intermedia es muy importante a la hora de trabajar”, afirma el ejecutivo.

AT LISA tri, comenta Gonzá­lez, es: “Una innovación que ha hecho Zeiss para tratar de paliar esa caída de visión que había en esa distancia intermedia y tener una lente que permite ver rela­tivamente muy bien a distancias cercanas, intermedias y lejanas. Sería lo más próximo a la lente natural que tenemos”.

El producto, que ya ha sido aprobado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sa­nitarios (Cofepris), se introdujo a Mé­xico el año pasado. Sin embargo, destaca el director general del Zeiss México, su uso ya lleva varios años en otros países del mundo.

 

Para poder verte bien

Como ocurre con otras innova­ciones médicas, la implementa­ción de AT LISA tri en México depende de los profesionales de la salud: los oftalmólogos.

González afirma que si bien la medicina oftálmica en Méxi­co es una de las mejores a nivel mundial, hace falta capacitar a los oftalmólogos en el uso de este nuevo producto. “Hemos hecho presentación de diferentes tecnologías. Lo único que Zeiss pretende es aportar cada vez más innovación. Son los profesionales de la salud visual los que con su profesionalismo, sus diagnósticos y sus medios prescriben lo que es mejor para cada paciente”, dice Miguel González.

De hecho, comenta, se realizó un protocolo en tres “hospitales escuela” en los que se obtuvieron “resultados esperanzadores”: tras colocar la lente a 36 pacientes (24 mujeres y 12 hombres de entre 52 y 83 años), 90% de ellos logró abandonar el uso de lentes y recu­peró su visión prácticamente en su totalidad.

Sin embargo, dice el director general de Zeiss en México, estas lentes no están indicadas para to­dos los pacientes con cataratas: los candidatos deben tener más de 50 años, tener astigmatismo menor a una dioptría y no tener enfermeda­des oftalmológicas o diabetes.

¿El problema? Primero, que la diabetes es una de las enfermedades que provocan el padecimiento de las cataratas. El segundo es que en México la enfermedad con mayor prevalencia es la diabetes mellitus, la cual constituye la primera causa de muerte por enfermedad en el país, con 14.7% de las defunciones, según el Instituto Nacional de Es­tadística y Geografía (Inegi).

Si el riesgo de padecer cataratas aumenta con la edad, también lo hace el riesgo de fallecimiento por diabetes mellitus: entre las muje­res mayores de 60 años representa 18.3% del total de los decesos y entre los hombres alcanza un porcentaje de 15.4, convirtién­dose en la primera y segunda causa de muerte entre adultos mayores, respectivamente.

 

De nuevo, la prevención

Como reza el dicho, “más vale prevenir que lamentar”. No obstante, de cada 100 pesos que los hogares mexicanos gastan en salud, 65 pesos se destinan al pago de medica­mentos y materiales de cura­ción, mientras que únicamente 3.3 pesos se invierten en actividades de prevención, advierte el Inegi.

Con el objetivo de impulsar la cultura de la prevención y mejorar la calidad visual de la gente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la IAPB lanzaron la inicia­tiva “Visión 2020”, un documento que establece la visión como un derecho y que busca generar cons­ciencia sobre la ceguera evitable, esa que se puede prevenir en cerca de 80% de los casos de enfermeda­des de la vista.

Con 10% de los ingresos de Zeiss dedicados a investigación y desarrollo, que en 2014 alcanzaron 4,900 millones de dólares, es segu­ro que la empresa buscará exten­der el uso de AT LISA tri hasta los pacientes con cataratas que también padezcan diabetes. De esta mane­ra, el impacto entre la población mexicana será mayor: los pacientes evitarán sufrir la pérdida de la visión, los médicos tendrán una tecnología más flexible y los costos relativos a la ceguera en México podrán reducirse. Para Zeiss, como lo afirma González, sólo es cuestión de innovar.

 

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