Lee Kuan Yew, ex primer ministro del país asiático, fue blanco de elogios por sus políticas de mercado, pero también de críticas en su país y en el extranjero por sus estrictos controles sobre la prensa, la protesta pública y la oposición política.

Reuters

 

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Lee Kuan Yew, el ex primer ministro de Singapur, murió el lunes a los 91 años, lo que generó una avalancha de homenajes para el hombre que supervisó el rápido ascenso de la pequeña ciudad estado del sudeste asiático desde una atrasada colonia británica a un centro financiero y de comercio mundial.

El presidente estadounidense, Barack Obama, describió a Lee, quien gobernó Singapur durante tres décadas, como “un verdadero gigante de la historia” cuyo asesoramiento sobre gobernanza y desarrollo económico fue buscado por otros líderes mundiales a lo largo de los años.

Durante su vida, Lee recibió elogios por sus políticas de mercado, pero también fue criticado en su país y en el extranjero por sus estrictos controles sobre la prensa, la protesta pública y la oposición política.

Lee se había retirado de la vida pública y política en los últimos años, pero aún era visto como una figura influyente en el Gobierno del primer ministro Lee Hsien Loong, su hijo mayor.

“El primero de nuestros padres fundadores ya no está. Él nos inspiró, nos dio coraje, y nos trajo hasta aquí”, dijo un emocionado primer ministro Lee en un discurso televisado en vivo el lunes.

“Para muchos singapurenses, y de hecho otros también, Lee Kuan Yew era Singapur”, agregó.

El Gobierno declaró un período de duelo nacional hasta su funeral el domingo. La familia de Lee llevará a cabo un velatorio privado en los próximos dos días, y luego su cuerpo será ubicado en el Parlamento de miércoles a sábado.

Los singapurenses se habían estado preparando para las noticias hace días, y un mar de flores ya se había acumulado en el hospital donde estaba siendo tratado por una neumonía.

“Estoy tan triste. Él es mi ídolo. Ha sido tan bueno para mí, mi familia y todos”, dijo Lua Su Yean, de 64 años. “Su mayor logro es que a partir de cero construyó el Singapur de hoy”.

 

Nación rica

A Lee, un abogado educado en Reino Unido, se le atribuye haber convertido a Singapur en una de las naciones más ricas del mundo en renta per cápita, con un rol fuerte y omnipresente del Estado y una escasa tolerancia para la disidencia.

Él no se disculpó por el lado más draconiano de su liderazgo y la represión feroz de sus oponentes, diciendo que era esencial para la seguridad del país.

“Tenemos que encerrar gente sin juicio, sean comunistas, sean chovinistas del idioma, sean extremistas religiosos. Si no lo hacemos, el país estaría en ruinas”, dijo en 1986.

Entre otras medidas de línea dura, el pelo largo para los hombres fue proscrito en la década de 1970 -los Bee Gees y Led Zeppelin cancelaron conciertos en el país debido a la medida- y la venta de chicle continúa prohibida. El graffiti se castiga con azotes.

“Se las arregló para crear un sistema en medio del caos cuando Singapur estaba empezando”, dijo Isaac Seow, de 29 años, fuera del hospital. “Para mí, su rasgo más definitorio fue su voluntad de hierro. Ámenlo u ódienlo, él hizo el trabajo”, agregó.

Los tributos llegaron de todo el mundo alabando la habilidad política de un hombre cuyos consejos eran buscados por funcionarios desde Washington a Pekín.

“La muerte de Lee Kwan Yew es una pérdida tanto para la comunidad internacional como para Singapur,” dijo el presidente de China, Xi Jinping.

Obama dijo en un comunicado que “las opiniones y puntos de vista de Lee sobre la dinámica y la gestión económica en Asia eran respetados por muchos en todo el mundo, y un número no pequeño de esta generación y otras anteriores de líderes mundiales buscaron su consejo sobre la gobernanza y el desarrollo”.

 

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