Si dispones de 50,000 dólares puedes iniciar una colección bastante decente de arte contemporáneo, que no sólo responderá a tu gusto por el arte, pues también es un instrumento de inversión que te puede dar jugosos rendimientos en poco tiempo.

 

El arte se considera un valor refugio que no está afectado por la inflación, que tiene un gasto de conservación bajo y que incrementa su valor con el paso del tiempo. De acuerdo con Javier Ferrer i Serra, curador, crítico de arte y cofundador de Fifties art gallery, tan sólo en el año 2015 se vendieron más de 11,200 millones de dólares en subastas en todo el mundo. El mercado más grande es el de Estados Unidos.

 

¿Qué debes considerar para iniciar tu propia colección de arte contemporáneo?

“Esto empieza con un carácter funcional, para llenar un espacio. Uno busca una pieza para su casa y tiene que convivir con ella. Esta relación funcional se convierte en una relación espiritual y después económica”, dice Javier.

Se considera arte contemporáneo a la producción artística después de la Segunda Guerra Mundial. Y justo el arte de la posguerra es uno de los nichos más elevados de precio. El segundo más elevado es el de la Escuela de Nueva York. Algunos de sus principales exponentes: Pollock, Willem de Kooning, A. Gottlieb, H. Hofmann y Kline, entre otros. “El arte de los años ochenta para acá también ha llegado a cotizaciones muy interesantes. Artistas jóvenes con una cotización muy alta”, dice.

Para Javier, el arte es aprendizaje cultural que debe desarrollarse a la par que se genera una relación de convivencia con la misma obra. “El coleccionista se tiene que implicar en el proceso de conocimiento. Este proceso implica relacionarse con la gente que ya tiene piezas, debe asistir a las ferias, a los congresos y a los museos. Es tener un estilo de vida que se relaciona con el arte contemporáneo.”

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Javier Ferrer (abajo), posa frente a Vudú painting III, II, I, IV, de la artista Mariana Velasco. Foto: Fernando Luna Arce

De acuerdo con el sitio arte.about.com, las principales ferias de arte son Art Basel en Suiza, Hong Kong y Miami, TEFAF en Países Bajos, Art Cologne en Alemania, Frieza Art Fair en Inglaterra, ARCO en España, The Armory Show en Nueva York y FIAC en Francia, entre otras.

“El arte contemporáneo está de moda por varias razones: porque la producción en este momento es inmensa… La demanda cada vez es más importante —dice— porque se ha entendido que el arte es un valor refugio muy interesante en tiempos de cambio y también porque el arte es un valor especulativo que jamás sufre recesión, y sí se mantiene o va al alza.

“En un portafolio de inversión diversificado —explica Javier—, lo que generalmente se hace es invertir una parte en arte moderno y otra en arte contemporáneo. Este último, aunque tiene más interrogantes, genera mayores beneficios en el corto y mediano plazos: en el arte moderno hay menos riesgos porque son valores más consolidados, y en arte contemporáneo son valores menos consolidados pero con rentabilidades altas en el corto plazo.”

Los artistas que en este momento se encuentran en una fase productiva hacen arte actual, pero no necesariamente arte contemporáneo. “El arte contemporáneo implica una relación con el ser y el tiempo de este momento en concreto, pero la visión que tiene es una reflexión de las ideas de lo moderno replanteadas en el ámbito de lo contemporáneo. El contemporáneo es como lo moderno con algunos toques de arte global, con toques multimediáticos. El artista es más multifacético.”

Para Javier, el artista contemporáneo es inquieto, es un profesional que por la mañana quizás hace fotografía, por la tarde pinta y en las noches quizás haga instalación. Y justo en ese sentido, este artista suele no ser puro, como sucedía con los artistas del modernismo, en que la mayoría se dedicaban sólo a la pintura o sólo a la escultura: “Picasso es el que podríamos decir que era más multimediático, pero la mayoría se especializaba en una disciplina.”

Javier resalta tres aspectos que una buena colección de arte contemporáneo debe considerar:

  1. La globalización. Se debe tomar en cuenta el arte de otras latitudes, como el arte asiático, al arte latinoamericano y europeo. Las colecciones deben estar nutridas con una percepción global.
  2. Considerar también la generación de arte en el mercado local. Considerar a los artistas mexicanos valiosos.
  3. Las piezas deben tener una visión curatorial, deben contar una historia y tener un motivo. En esta parte, explica el galerista, es muy importante que el coleccionista se deje asesorar.

 

Un tenedor y un plato doblado ¿es arte?

“Cada quien puede comprar lo que le dé la gana. El coleccionista debe enamorarse de la pieza. Pero debe dejarse asesorar por un especialista”, dice.

Para el también curador, el artista contemporáneo se forma bajo ciertos conceptos:

  1. El artista debe tener un universo intelectual propio que plasme en el universo visual. Y éste deberá estar íntimamente relacionado con la pieza.
  2. El artista debe tener una trayectoria, un sentido y un discurso.
  3. Debe saber incorporar ese discurso a la realización práctica y técnica.
  4. Se debe considerar el balance del trabajo del artista, que sea prolífico, constante y que lleve una línea. Esto no significa que deba pintar lo mismo.

Cuando no existe una buena perspectiva o realización técnica porque se trata de objetos del orden cotidiano (como el tenedor y el plato doblados) incorporados al museo y que ahora tienen una nueva lectura, entonces es elemental conocer la historia del artista y descubrir si el concepto es superior a la obra y si ha seguido ese concepto. “Para el artista, todavía la realización técnica es muy importante: el que pinta tiene que pintar bien, el que dibuja tiene que dibujar bien, lo mismo para el que hace fotografía. Hay gente que desenfoca sacando fotos, ¡pero qué desenfoque! Y es cuestión de realización técnica, de hacer un seguimiento correcto a su propia idea.”

 

¿Y el precio?

“El precio es un valor relativo. El mercado está sujeto a la oferta y la demanda. Si yo cuelgo un cuadro y digo que vale 200,000 pesos y alguien llega y me lo compra, a partir de ese momento hemos puesto un precio”, dice.

Para Javier, quien también valúa obra de artistas jóvenes, se debe considerar el precio de dignidad. Si la obra que a él le interesa tiene las características que le interesan para promoverlo, a partir de ahí se genera un precio de dignidad. Un salario justo para el artista y para el galerista. Otra referencia son los remates de subastas de las grandes zonas de arte moderno y contemporáneo. Éstas ofrecen una referencia de los límites normales del precio de las obras. Los remates también son indicativo del precio precedente y posterior de una obra.

Foto: Fernando Luna Arce

Javier Ferrer (abajo), posa frente a Vudú painting III, II, I, IV, de la artista Mariana Velasco. Foto: Fernando Luna Arce

La mayoría de las obras de arte contemporáneo que se venden tienen un límite aproximado de 15,000 dólares. El grueso del mercado adquiere una obra con el objetivo de ser funcional, es decir, que llene un hueco en la sala o en el comedor de una vivienda.

El tipo de piezas que más se venden son la pintura, la escultura y después la fotografía. Esta última ha cobrado relevancia porque el uso de dispositivos móviles permite exponerse por mucho más tiempo a imágenes. Y la manera de observar a la fotografía ha cambiado: “Aplicaciones como Instagram o Facebook han hecho que la fotografía tenga un peso distinto.”

Otra razón por la que tiene mayor auge es que tiene un precio menor al de la pintura y la escultura. Estos factores hacen que la fotografía sea puerta de entrada para quien quiere iniciar una colección de arte contemporáneo y tiene un presupuesto reducido.

 

Consejos

Para iniciar una colección se debe…

Establecer un presupuesto anual.
Marcar una línea sobre qué se quiere coleccionar.
Investigar a los artistas que representan determinadas líneas o segmentos.
Consultar a un asesor.

 

¿Quién debe asesorar?

“Es muy importante no fiarse del primero que llega, porque si es capaz de venderte lo mismo un departamento que una obra de arte o un bolso, pues entonces ¿qué clase de asesor es ése? Esto les ha pasado a muchos coleccionistas en México”, dice.

El asesor, explica, debe tener una trayectoria e infraestructura, por ejemplo, una galería. Esta figura debe dominar diversas disciplinas, debe presentar sus textos curatoriales y de los aspectos más importantes, debe enfocarse en el arte y no vender otro tipo de productos. El asesor tendrá suficiente información para tomar mejores decisiones en lo que tiene que ver con inversiones, gestión de patrimonio y de recursos. Ofrecerá orientación para definir el criterio y concepto de la colección, así como información sobre cómo conservar, catalogar mejor las obras y registrarlas.

“Quizá lo que compraron hoy en 50,000 pesos, a la vuelta de medio año vale un millón de pesos. Las obras que uno inicia comprando valen menos de 20,000 dólares. Puedes comprar obras de 10,000 dólares y comprar cinco obras al año. Para esto ya con 50,000 dólares tienes resuelto un primer paquete”, dice.

Para Javier Ferrer i Serra, quien también impartirá un diplomado para coleccionistas en el Hotel St. Regis de la Ciudad de México, el grueso de las colecciones nacen con una razón funcional y poco a poco incrementan su tamaño: “El problema de esas colecciones es la segunda y tercera generación, porque si colecciono arte creo un patrimonio familiar. Y tengo que educar a mis hijos en el tema del arte y explicarles lo que estamos formando. Es muy importante que el que va a generar ese patrimonio platique con los herederos y que sean conscientes de lo que están adquiriendo”, concluya.

 

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