El mundo de la perfumería surgió desde siglos atrás cuando una ciudad de Francia se volvió el corazón de los perfumes. Gracias a los guanteros, París ha sido gestora de los perfumes más exquisitos. Hoy en día esta industria se ha posicionado como una de las principales representantes del lujo que resume en 100 ml la elegancia. 

La eterna búsqueda de las grandes firmas por conseguir la mejor nota ha sido tema central de creaciones exóticas, algunas de las cuales hoy en día siguen vivas. Pero este antiguo oficio no se ha limitado a los frascos, también ha sido inspiración de otros creativos, como de autores como Patrick Süskind que en su libro “El perfume: la historia de un asesino” narra la obsesión de un hombre por conseguir el mejor perfume de la historia a costa de lo que sea, recabando la esencia de las mujeres más hermosas de Francia.

Se tiene registro desde la civilización mesopotámica, 3,500 a.C., y los datos más contundentes datan de la cultura de los egipcios, quienes utilizaban los perfumes con sentido religioso en ceremonias dentro de sus templos, con ingredientes que ellos consideraban como signos de pureza tales como el kyphi (un tipo de incienso). Así mismo, se ha demostrado que hacían uso de estos perfumes en rituales funerarios creados por los mismos sacerdotes que aprovechaban la flora que les daba el Nilo. Desde entonces surgió la idea de guardar los perfumes en frascos de los materiales que inundaban al Egipto antiguo como el oro o vidrios de colores, entre otros.

La cultura del perfume fue evolucionando, paseándose por lugares como Israel, Grecia, Etruria (actualmente la toscana italiana), por los fenicios, Roma, el Islam y hasta llegar el renacimiento en Francia. Aquí comenzaron a venderse únicamente a gente de la más alta sociedad -bajo pedido incluso- como Luis XV a quien, entre sus excentricidades y derroches, le parecía que era necesario consumir los perfumes para reducir los malos olores por la poca higiene de la época. Poco tiempo después comenzó a extenderse este exclusivo comercio a otros lugares del mundo y a ser más accesible para las otras clases sociales.

Llegó la Revolución Francesa, la cual también influyó en perfumería. Es entonces cuando surge la tan afamada guillotina que cortaba las cabezas de la nobleza, pero este artefacto fue motivo de inspiración para uno de los perfumes más famosos de la historia llamado “Guillotine”.

Más adelante, Napoleón al tomar el control de Francia se convirtió en uno de los mayores impulsores de esta industria. Él era un gran aficionado de los perfumes y se esforzó por convertir a Francia en la principal sede (hasta el día de hoy) de los perfumes.

A continuación compartiremos la historia que nadie conoce sobre los perfumes más antiguos que hoy siguen vigentes, aquellos cuya creación es una historia poco conocida, pero que ha prevalecido cientos de años.

1. Eau de Cologne / Agua de colonia de la firma Johann Maria Farina 

Esta fue una creación atemporal para hombres y mujeres con notas de limón, bergamota y jazmín acompañada de tintas amaderadas como el cedro y sándalo. Fue creada por el perfumista Johann Maria Farina, quién nació en 1685 – ubicándonos en la línea del tiempo de la época del rococoó-, quien la nombró eau de cologne (o agua de colonia por su traducción literal). Este nombre lo decidió para brindar homenaje a la ciudad de Colonia en el país de Alemania.

Si la llamamos atemporal es porque a pesar de los siglos que han pasado desde su nacimiento, hoy en día sigue siendo una fragancia que enamora la nariz de muchos. Cabe resaltar que en esta etapa no existían las marcas como tal y que el nombre se popularizó y fue adaptado por otros perfumes que ahora son también llamados como Eau de Cologne.

Ocho generaciones después de la familia Farina, siguen produciendo el aroma original del Eau de Cologne.

 

2. No. 5 de Chanel

Esta Eau de Parfum (o agua de perfume) surge por el encargo de Gabrielle Chanel que le hizo en 1921 a Ernest Beaux -nariz de ese entonces de la maison-, pidiéndole que buscara las notas perfectas para crear un perfume de mujer con olor de mujer, que fuera “extraordinario y poderoso”.

Desde ésta época predominan los aldehídos (materia prima en la perfumería) con toques de vainilla en torno a la Rosa de Mayo y jazmín. Aunque hoy en día ha sido un poco renovado, aún conserva sus bases y notas sensuales desde hace casi 100 años. Este es considerado como uno de los perfumes más antiguos que hoy siguen a la venta, compartiendo una característica más con los presentes en esta lista.

3. L’Interdit de Givenchy

Esta fue una creación dedicada a la musa y amiga de Hubert de Givenchy, Audrey Hepburn en 1957. La historia se desarrolló cuando él le pidió a la nariz de ese entonces, Francis Fabron, que hiciera algo único y especial para ella, a la cual llamó “forbidden”.

Los primeros tres años fue una fragancia exclusiva para la actriz y no fue sino hasta 1960 que se comercializó. Este año cumple su 60 aniversario, conservando la misma fórmula desde su nacimiento. Algunas de sus notas peculiares son florales como violetas, rosas y jazmín, de la mano de toques amaderados.

 

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