Actualmente, Sudáfrica ocupa el noveno lugar en la producción de vino en el mundo. Una industria que factura al año 5, 700 millones de euros.

Ubicada en el extremo sur del continente africano, es una nación productora de vino que tiene más de tres siglos en esta actividad, tanto que ha sido considerada como el “Nuevo mundo vitivinícola”.

Todo comenzó cuando en 1652 Jan Van Riebeeck, un colonizador neerlandés desembarcó en lo que sería la ciudad del Cabo, región que cuenta con un clima muy parecido al del Mediterráneo y que tiempo después se convirtiera en la estación de abastecimiento para las rutas comerciales de la Compañía de las Indias Orientales-Neerlandesa entre los Países Bajos y las Indias Orientales.

Con inviernos frescos y húmedos, así como veranos cálidos y secos, se aprovecharon los climas. Especialmente los hugonotes, refugiados de las persecuciones religiosas, quienes desde el siglo XVII introdujeran el vino a Sudáfrica.

Estos nuevos habitantes se instalaron en esta colonia holandesa y aquí emplearon las técnicas en vinicultura y vinificación que se aplicaban en Francia, lo cual dio como resultado que el vino se convirtiera en una parte importante tanto de la cultura como de la economía del país.

Ya en el siglo XX, los vinos del Cabo han tomado gran fama por sus consumidores en Europa, destacando el de Constantia, elaborado a partir de moscatel. En Sudáfrica se encuentran cerca de 200,000 hectáreas de viñedos distribuidas entre las regiones montañosas, donde las cepas reciben los contrastes del clima: intensas lluvias, mucho frio en invierno, y calores extremos durante el verano, sin embargo, por la cercanía del mar, son suavizadas y resultan determinantes dentro de la maduración lenta y adecuada de las uvas.

Según datos de 2011, Sudáfrica es el noveno mayor productor de vino del mundo. Sus exportaciones anuales superan los 357 millones de litros y, por orden descendiente, sus cinco principales mercados son Reino Unido, Alemania, Suecia, Holanda y Estados Unidos.

De entre las variedades que se pueden localizar destacan en un 80% las blancas como Steen, nombre local de la Chenin Blanc, que constituye más del 30% de la superficie plantada, siguiendo Hanepoot o Muscat de Alejandría, Colombard, Sauvignon Blanc, Cape Riesling y Chardonnay. Mientras que en las variedades tintas se encuentran Cinsaut, Cabernet Sauvignon, Pinotage (cruce de Cinsaut y Pinot Noir), Syrah, Merlot, Cabernet Franc y Pinot Noir. Éstas se encuentran en las siguientes regiones: Stellenbosch, Robertson, Paarl, Worcester, Tulbagh, Overberg y Calitzdorp, a las que se ha unido en tiempo reciente Cape Point, famosas por ser lugares atractivos se ha trazado una ruta turística que invita a descubrir la calidad de estos vinos.

A continuación presentamos algunas de las más famosas fincas de este fructuoso territorio:

  • Muratie

Inmersa dentro del Valle Knorhoek, Muratie Wine Estate, se encuentra bajo la dirección de Rijk Melck y su familia, quienes se dedican a proteger la vieja experiencia del vino y que resulta un imán para los amantes de esta bebida en todo el mundo. La bodega data de 1685 cuando fue fundada por el gobernador Simon van der Stel, lo que la posiciona como una de las más antiguas de Sudáfrica. La familia Melck ha reavivado la historia de este sitio a través de una versión actualizada de sus productos, a los cuales los ha nombrado como varios de los personajes más importantes del lugar. Por ejemplo, el MCC burbujeante es conocido como Lady Alice, al Pinot Noir se le llama como George Paul Canitz, Ronnie Melck (Syrah), Alberta Annemarie (Merlot), Isabel (Chardonnay), entre otros. Aunque el vino en sí, también ha experimentado cambios, que fueron gracias al enólogo Hattingh de Villiers y su equipo.

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  • Delaire Graff

Un sitio que conjuga lo último en lujo con un distintivo sello de hospitalidad africana. El exclusivo destino donde el magnate de los diamantes, Laurence Graff, suele pasar temporadas junto con su familia y que es parte del complejo que aloja la bodega Delaire Graff, una de las más prestigiosas del hemisferio sur. Este complejo además resguarda un hotel boutique, un spa y un pequeño centro comercial de tiendas de lujo. En el viñedo se cosechan 450 toneladas de uvas gracias al ambicioso plan del enólogo Morné Vrey, quien ha fomentado el proceso de elaboración natural para crear sus vinos.

Delaire Graff

 

  • Ken Forrester

Están situados en las laderas de la montaña Helderberg, en el corazón de la región de Stellenbosch, por ser una de las más famosas en la ruta del vino de Sudáfrica. A los viñedos de Ken Forrester se les conoce comúnmente como el hogar de Chenin Blanc y de algunos distinguidos vinos de alta gama. A través del tiempo, estos vinos han recibido reconocimientos nacionales e internacionales por su calidad. A pesar de la distancia, estos elixires se encuentran disponibles en distintos restaurantes en todo el mundo. Inmersos bajo la filosofía del “hecho a mano”, los vinos aquí son elaborados de forma única, lo cual les proporciona un valor agregado y la opción de maridarse con una amplia variedad de estilos de comida, entre ellos algunos quesos finos sudafricanos.

Ken Forrester

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