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Cada vez más personas optan por la bicicleta como principal medio de transporte en la Ciudad de México. Sin embargo, muchos de esos nuevos ciclistas están siendo estigmatizados como “los nuevos conductores imprudentes”. Convivir y pedalear se puede. Aquí una guía básica para lograrlo. 

 

Este texto se publicó originalmente el 9 de abril.

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Pese a que el ciclismo en la Ciudad de México es una tendencia que ha ido en constante aumento durante los últimos 10 años, optar por las dos ruedas mecánicas en vez de las cuatro motorizadas como medio de transporte no es un asunto de hace poco. Desde hace más de dos décadas existen grupos y contingentes preocupados por el derecho a pedalear seguros en el Distrito Federal y tratar al ciclismo como un tema importante dentro de la agenda legislativa capitalina, en el que prevalecen factores cruciales de movilidad, cultura y calidad de vida.

Para quienes se están uniendo a la ola de las dos ruedas, los resultados son inmediatos: el ahorro del tiempo y el dinero en traslados menores a 10 kilómetros son notables, al igual que los efectos del pedaleo en una Ciudad de México que parece estar acostumbrada a vivir en colapso vial y que se encuentra próxima a convertirse en la ciudad con el peor tráfico en el mundo.

Las cifras y las ruedas no mienten: tan sólo a diciembre del año pasado (2014), el sistema Ecobici registró poco más de 275 estaciones con 3,600 bicis y un padrón mayor a los 140,000 usuarios registrados activos. A dos años de haber nacido, Ecobici casi cuadriplicó su cifra de personas inscritas.

El sistema anual de préstamo de bicicleta no es el único que registra aumento: también los negocios asociados al uso de las dos ruedas lleva un ritmo pujante. Boutiques, talleres, publicaciones especializadas, restaurantes exclusivos, indumentaria adecuada, mensajería, programas de enseñanza e integración y un largo y bien engrasado etcétera respaldan esta tendencia.

No obstante, existe una lógica ineludible: a mayor cantidad de ciclistas, mayor número de accidentes. Aunque el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes afirma que existe una disminución en las muertes asociadas al uso de la bicicleta en comparación con 2008 (164 ciclistas al año, 5.75% menos a la fecha), lo cierto es que esta cantidad probablemente deba ser mayor, en buena medida porque los incidentes no se denuncian o reportan.

Al ser nuevo en el ciclismo urbano, el desconocimiento y el miedo abundan. Las ideas preconcebidas van de polo a polo: hay quienes consideran que la ciudad es peligrosa por sí misma, por imprudencia automovilística y que la mayor parte del DF no se puede recorrer. Por otra parte se encuentran los ciclistas novatos que van seguros de sí mismos y estiman que un casco y dos ruedas les dan derecho a pasarse altos, subir banquetas y no voltear a los lados para cruzar.

Lo cierto es que pedalear en la ciudad tiene más beneficios que perjuicios, pero la experiencia se vuelve más agradable y segura si se procuran preceptos básicos por el bien personal y colectivo. Te presentamos los 10 puntos indispensables de la Guía Forbes para el ciclista urbano novato. ¡Feliz viaje!

  1. Tu seguridad es primero.  No necesitas tener el mejor equipo ni invertir en un casco o unos guantes de alto calibre, pero es importante tener una bicicleta en buen funcionamiento, con frenos en buen estado. Los antirreflejantes y las luces son vitales si vas a pedalear por las noches. De igual manera, una campana o timbre nunca están de más, al igual que un candado tipo U-lock para cuidar tu vehículo de cualquier robo.
  2. Derechos y obligaciones. ¿Sabías que las bicicletas están consideradas legalmente como un vehículo más en la ciudad? ¿Que puedes viajar en medio del carril derecho de las vías principales? Hay un manual de ciclismo urbano para la Ciudad de México que cada tanto se ha venido actualizando, el cual incluye todas las indicaciones para viajar seguro y que respeten tu paso en dos ruedas. Como ciclista también estás obligado a respetar a los peatones, ceder el paso y acatar las señalizaciones viales. Puedes ser amonestado en caso de no cumplirlas. Hay señales universales para pasar, ceder el paso y cambiar de carriles. El manual es tu legislación y guía principal en todo momento a la hora de pedalear en la ciudad. Conócelo.
  3. ¿Qué bicicleta necesito? / ¿Qué uso le voy a dar? Pese a que te guste mucho esa fixie de colores atractivos, quizás no sea la bicicleta que mejor te acomoda. Una bicicleta de montaña puede ser poco idónea si lo que deseas es velocidad y comodidad en trayectos urbanos cortos. Tu peso, estatura y frecuencia de uso serán cruciales a la hora de adquirir una bicicleta. Si la ocuparás para ir y regresar todos los días al trabajo, seguro una bicicleta urbana es lo que estás buscando; si lo que deseas es sólo pasear los fines de semana a una velocidad media, tal vez una bicicleta tipo vintage te venga bien, o si la ocuparás para recorrer distancias largas y libres en donde la velocidad es tu tema, una bicicleta de ruta o una fixie será lo tuyo. Verifica con tiempo opciones, materiales y costos. Invertir en una bicicleta siempre será lo ideal, pero no necesitas gastar una pequeña fortuna en lo mejor. De un tiempo a la fecha han aumentado su precio y muchas veces puedes encontrar esa misma bicicleta a un costo mucho más bajo en un lugar más modesto. Bicicleta Urbana
  4. Mecánica básica. Quedarse parado a medio camino o en la noche en un lugar poco seguro es todo menos agradable. Si bien no necesitas cargar con una multiherramienta, sí es importante que siempre portes una llave y parches para parchar tu llanta; las ponchaduras son cosa frecuente y apretar manubrio y tornillos te pueden salvar de un percance mayor. Aprende a cambiar una llanta y ver cómo puedes solucionar tú mismo los pequeños desperfectos. Te ahorrarás tiempo, dinero y molestias. Acércate a los diferentes contingentes bicicleteros; muchos de ellos imparten clases de mecánica básica a muy bajo costo o incluso de forma gratuita.
  5. Prevenir es saber rodar. Antes de salir a rodar verifica tu vehículo. Al igual que un carro cuando vas a carretera, revisar que todo funcione correctamente te ayudará enormemente. Verifica el nivel de aire de tus llantas, el engrasado en la cadena, la firmeza de los frenos, al igual que de los pedales y los engranajes. Si saliste a rodar previamente en lluvia o en un terreno difícil, limpia tu vehículo y libéralo de cualquier obstrucción que se le haya adherido. Llevarla a servicio cada seis u ocho meses es recomendable, aunque esto también lo puedes hacer tú.
  6. Rutas. El tema de los trayectos habituales y su viabilidad en el DF se reduce a dos preguntas: ¿quiero llegar rápido o llegar seguro? Las calles despejadas y pequeñas siempre serán más recomendables, aunque hay vías rápidas que también son transitables si lo haces con precaución y tienes bien ubicados los cruces, semáforos y puntos de aglomeración vehicular. Cambiar de ruta es recomendable no sólo para experimentar otras vías de llegada y atajos, sino también para prevenir robos.
  7. Infórmate/involúcrate. No necesitas ser un fanático asociado que lleve la bicicleta como bandera, pero estar informado sobre el cosmos del ciclismo urbano siempre te será útil y te dará armas suficientes para pedalear con seguridad y confianza en la ciudad. Acercarte a ciclistas con mayor experiencia o a los diferentes contingentes bicicleteros te dará bases para hacerlo bien y estar al tanto de cualquier actualización al respecto. El ciclismo urbano aún se está construyendo y es probable que modifique notablemente la manera en la que nos movemos dentro de la capital. Por eso, enterarte de los espacios por los que se está luchando para que los ciclistas viajen seguros y de las medidas que toman otras ciudades al respecto te darán un panorama más amplio de lo importante que es ser ciclista urbano.
  8. La tecnología en tu favor. Hoy en día ser un autodidacta de la bicicleta es más fácil gracias a internet y las aplicaciones móviles: desde las apps que miden tu distancia, calorías, ritmo cardiaco y calorías quemadas, hasta las que te dicen cómo va el tráfico, en dónde está el taller más cercano o dónde queda la cicloestación más próxima. En internet pululan los textos especializados y los videos tutoriales para pedalear seguro, adquirir los mejores componentes, así como darle correcto mantenimiento a tu bicicleta.
  9. Siempre alerta. Nunca te confíes: pedalear es sinónimo de andar siempre alerta. Nada de audífonos ni de venir viendo hacia abajo. El ser ciclista implica la responsabilidad de cuidar tu integridad física, pero también mental: ver hacia los lados, pedalear con suma precaución. De igual forma, debes tener presente qué calles y avenidas tienen un rango considerable de inseguridad, ya sea por baches, obras o desperfectos, así como de frecuencia de robo. El manual del ciclista urbano brinda varios tips al pedalear de noche en calles desoladas y mal iluminadas. No bajes la guardia.
  10. Comparte. En la medida en que compartas lo que sabes y lo que has aprendido como ciclista a otros, la red se hará más extensa y fomentarás que cada vez existan más ciclistas informados y precavidos. Pedalear es económico, ecológico, divertido y terapéutico. Transmitirlo a otros estimulará una comunidad ciclista responsable y segura.

 

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