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El sargazo llegó no sólo a Cancún, sino a 41 playas en siete municipios de Quintana Roo. Al 15 de agosto pasado, se habían retirado casi 135,000 m³ de sargazo de la zona, e iniciado la primera fase de instalación de vallas de contención y deflexión, con un costo superior a 80 millones de pesos (mdp). El plan completo podría costar 240 mdp.

Pero el problema no termina en la recolección del sargazo en las playas; las autoridades del estado prevén la creación de un fideicomiso de 610 mdp para el manejo integral de la zona costera.

“El fideicomiso tendría la apertura para recibir recursos de los tres niveles de gobierno y otros provenientes de pagos de derechos e impuestos. Tendría también la facultad de recibir donativos de la cooperación internacional, ya fuera de agencias bilaterales o multilaterales y del sector privado. La idea es sumar y atender las necesidades de manejo integral de la zona costera”, dijo Alfredo Arellano, secretario de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo.

El sargazo es un alga color marrón que pertenece a un género que crece rápidamente, a grado tal que puede duplicar su volumen en un lapso de 18 días. Surge en el océano Atlántico, en la zona entre Brasil y África, flota en las corrientes marinas durante su ciclo de vida y, cuando es arrastrado a la playa, termina descomponiéndose rezagada en la arena, que invade con su presencia y mal olor.

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Para algunos, este fenómeno es un desastre ambiental; sin embargo, el sargazo que se queda en la corriente permite albergar organismos marinos y suele ser parte de un ecosistema equilibrado, aunque desde 2014 se había apreciado en México una llegada en cantidades no habituales.

“Antes, las corrientes de aire de los hemisferios norte y sur no se tocaban, pero, en 2016, hubo una alerta sobre un cambio de masas de aire en el ecuador. Eso, sumado a una mayor concentración de fosfato en el agua que se vierte en el mar desde el Amazonas y a la arena del desierto del Sahara, hace que las algas se desplacen de manera atípica y en mayor volumen”, explica Cuauhtémoc León, doctor en Medio Ambiente por la UNAM.

La Secretaría de Medio Ambiente de Quintana Roo estima que la remoción del sargazo y el mantenimiento de las vallas (que lo contienen y desvían para que no llegue a las playas) puede costar 60 mdp cada año.

Como se trata de un desembolso fijo, Arellano dice que ya se reunieron para hablar del asunto con Arturo Abreu, quien será el coordinar estatal para Quintana Roo en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. “Él también reconoce que es uno de los principales problemas que tiene Quintana Roo en este momento y deberá gestionar para tener recursos para el largo plazo”.

Cuartos ocupados

Los turistas no se han dejado alejar por el sargazo y, hasta ahora, el promedio de ocupación se mantiene por encima del 86%, afirma Manuel Paredes Mendoza, director ejecutivo de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya.

El directivo considera que el impacto económico para el sector hotelero es nulo, pues sus desembolsos han sido para la limpieza de las playas. “Todos los días se monitorean y limpian las playas que puedan amanecer afectadas. Si la playa no está en condiciones para los huéspedes, les ofrecemos alguna alternativa, como la visita a ruinas [zonas arqueológicas] o alguna actividad de ecoturismo”.

Cuestionado sobre si los hoteles deben participar en los costos que implican las vallas contenedoras y de deflexión, Paredes señala que se irán involucrando en tanto haya más información al respecto, pues los programas que se han implementado hasta ahora aún están en etapas tempranas.

De plaga a materia prima

Algunas compañías exploran el potencial del sargazo como materia prima. En República Dominicana, la empresa Algeanova produce harina de sargazo. Hay dos empresas que trabajan de manera artesanal en la extracción de alginato de sodio, que se utiliza para la elaboración de cosméticos y como auxiliar en el tratamiento de colesterol alto, comenta León, de la UNAM. En tanto que Arellano afirma que Cemex trabaja en la creación de bloques de construcción a partir del sargazo.

También se hacen estudios bromatológicos al sargazo para determinar si las algas se pueden utilizar para producir alimento para ganado, fertilizantes y biocombustible.

Por ahora, el sargazo retirado de las playas se coloca en los rellenos sanitarios y en algunos predios seleccionados. Se prevé que, en el futuro, las compañías que se dediquen a sacarle algún provecho puedan contar con facilidades del gobierno, afirma Alfredo Arellano.

La joya de la corona

En Quintana Roo, las playas son un tema sensible como pocos, pues del turismo dependen 450,000 empleos. “La actividad económica turística representa veinte veces más para Quintana Roo que para el promedio del país”, señala Marisol Vanegas, titular de la Secretaría Estatal de Turismo (Sedetur). Lo que le pasa al turismo, le pasa al estado.

Este verano, los destinos turísticos de Quintana Roo reportaron una afluencia de 1.68 millones de visitas y una derrama económica de 1,735.5 mdd, un incremento de 2.2% y 1.3%, respectivamente contra el año pasado. “Los servicios que reportaron verse afectados por el sargazo fueron los de transporte, paseos en lancha, y algunas otras amenidades de playa; pero, en lo general, no se reportó ninguna baja severa en la demanda”, confirma la funcionaria.

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El sargazo en el mundo

Barbados, 2011. La llegada masiva comenzó en 2011, y se intensificó en 2015. El gobierno ha declarado emergencia nacional en más de una ocasión.

Jamaica, 2014. La Unesco alertó que, junto con los derrames de crudo, el sargazo se ha convertido en foco de alerta en las costas de Kingston.

San Andrés Isla, 2014. En septiembre de ese año, la principal playa de San Andrés tuvo que ser cerrada y sometida a labores de limpieza, luego de que 30,000 metros cuadrados de playa fueran invadidos por algas en descomposición.

Cancún, 2015. En menos de un mes, se retiraron más de 15 toneladas de sargazo de las playas de Cancún. Eso ocurrió en julio de aquel año.

Bonaire, 2018. En marzo, el gobierno de Bonaire publicó una guía médica para quienes manipulan el sargazo en las playas. Advirtió sobre los efectos adversos por tocar las algas cuando comienzan su fase de descomposición, como la aparición de manchas rojas o ampollas en la piel.

 

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