Ya que los flujos de inversión extranjera han disminuido tanto en el Caribe como en el resto de América Latina en general, el reto de República Dominicana está en mantenerse como uno de los principales receptores de capital en la región.

 

Por Manauri Jorge y Geizel Torres

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Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la región dejó de percibir más de 6,000 millones de dólares (mdd) en 2014. La cifra, que representa 5% menos que en 2013, es un llamado de atención para que los países revisen la utilidad de los incentivos aplicados para atraer Inversión Extranjera Directa (IED) y avanzar hacia una política coordinada de promoción a nivel subregional.

El riesgo de esta disminución apunta a que el porcentaje de IED como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) que recibe el Caribe es relativamente alto en comparación con otras regiones del mundo. En promedio, estos flujos representan 4% del PIB de la subregión (y más de 10% en al­gunas de sus economías), mientras que en el resto de América Latina se ubican por debajo de 3%.

El informe señala que esta dependencia, sumada a la concen­tración en términos de sectores de destino (turismo y recursos naturales) y países de origen (principalmente Canadá y Esta­dos Unidos), hace a los países del Caribe altamente vulnerables a las variaciones en los flujos de IED.

En el caso de República Domini­cana, es la principal economía y la mayor receptora de IED del Caribe (21% va a recursos naturales, 26% a manufacturas y 23% a turismo). En 2014, recibió 2,209 mdd, 11% más que en 2013, aunque lejos de los más de 3,000 mdd recibidos en 2012.

En el más reciente lustro la inversión extranjera directa le aportó al Estado dominicano unos 11,642 mdd en recaudacio­nes, lo que convierte a esta nación en la reina del Caribe para estos ingresos con 37%, según datos de la Cepal en 2014, del total regional.

Antes de esa crisis financie­ra España lideraba la inversión de capital con 26%, seguido por Canadá con 22% y Estados Unidos con 20.8%; sin embargo, en la última década —impulsado por el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica, Estados Unidos, el Caribe y República Dominicana (DR-CAFTA), firmado en 2005 y aplicado desde 2007— Canadá y Estados Unidos forman casi 45% del total de flujo de capital extran­jero, mientras que países como México, Brasil y España suman poco más de 20% concentrándose especialmente en telecomunica­ciones, bebidas alcohólicas y en el sector turístico donde el país europeo fue de los primeros en apostarle al potencial dominicano.

De acuerdo con Jean Alain Rodríguez, director ejecutivo del Centro de Exportación e Inversión del país (CEI-RD), la inversión extranjera ha aumentado 57% en los sectores comercio, industria, minería e inmobiliaria de 2005 a la fecha, lo que sitúa a Domini­cana entre los 10 mejores des­tinos de inversión de capital en Latinoamérica.

Como se maneja un flujo con­siderable de dinero, la Ley 16-95 establece las reglas del juego para la inversión extranjera. Las facili­dades van desde el registro rápido de la empresa hasta la posibilidad de sacar del país el 100% de los beneficios obtenidos durante y después de concluida la actividad comercial. Para lograr un repunte después de la crisis bancaria de 2003 se dispusieron atractivas facilidades que ninguna otra nación ofrece.

Además de la ley, hay otras luces que llaman la atención de los inversionistas. Para el econo­mista y vicepresidente del Centro Regional de Estrategias Económi­cas Sostenibles (CREES), Ernesto Selman, hay que tomar en cuenta el contexto regional. ”Inciden las condiciones de algunas econo­mías emergentes como Brasil o las políticas como lo que sucede en Venezuela (…) esto ha beneficia­do en que República Dominicana tenga una percepción de riesgo bastante baja por el ambiente que existe en la región y, por lo tanto, sigue siendo atractiva”.

Si bien es cierto que toda IED es sana (porque genera algún valor para el país), vale la pena pregun­tarse qué tipo de empresas debería atraer el país. Por ejemplo, el año pasado Intel anunció el cierre de su planta de microprocesadores en Costa Rica, lo que afectó direc­tamente a sus exportaciones en este rubro. Sin embargo, la gran mayoría de los 1,000 empleados que quedaron sin trabajo fueron contratados por otras empresas similares que aprovecharon sus capacidades en un periodo menor a los seis meses.

Según Selman, el tema es sobre qué se fundamentan las inversiones que estamos atrayendo. Si están fundamentadas en las ventajas comparativas del país y en institu­ciones que ofrecen un compromiso a largo plazo o en aspectos coyun­turales, como una exención fiscal o beneficio sobre algún insumo o subsidio. Además de ver cuál es el valor agregado que está aportando a la economía, ya sea en capital o mano de obra. “A mí me parecen totalmente innecesarias las ventajas fiscales en el sector turístico. Repú­blica Dominicana tiene una ventaja con respecto a la región en posición geográfica, paisajes y playas. Inde­pendientemente de que existieran estas exenciones, el turismo se iba a desarrollar y se está desarrollando por las ventajas comparativas que brinda el país. Este no es el caso de las zonas francas o las maquilas que sí dependen de este tipo de incenti­vos, pues si les quitas ese esquema se irán a otros países más baratos”, dice el economista.

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Las barreras de la inversión

A pesar del buen ambiente que hay en el sector, hay que poner atención para mejorar la llegada de capital extranjero y que no dependa de incentivos artificia­les, sino de fundamentos sólidos. Entre las barreras que señala Selman está establecer las mismas reglas del juego para todos e ins­tituciones sólidas que puedan ser respetadas. Por otro lado, debería haber menos trabas al que quiere invertir porque hay regulaciones que terminan dañando el ambien­te de inversión. Por último, es ne­cesario adoptar políticas públicas que busquen reducir el costo de hacer negocios en el país y que las empresas que se instalen pue­dan ser competitivas (servicios energéticos, sistema de transporte que funcione, sistema tributario equitativo y menos complejo).

 

¿Dónde invertir?  Las zonas francas

En lo que respecta a las zonas francas, hay más de 60 parques industriales con 620 empresas involucradas y cerca de 150,000 empleos directos que envuelven 5,200 mdd en exporta­ciones (ADOZONA 2015). Las ventajas de instalarse en suelo dominicano es que aquí no pa­gan impuestos de importación, aranceles, derechos aduanales y demás gravámenes que afecten las materias primas, los equipos, los materiales de construcción, las partes de edificaciones, los equipos de oficinas y demás.

Pero también están exentas de pagar impuestos sobre la construc­ción, los contratos de préstamos y sobre el registro y traspaso de bienes inmuebles a partir de la constitución de la operadora de zonas francas correspondiente; el pago arancelario sobre la creación de sociedades comerciales o de aumento del capital de las mismas. No pagan ITBIS y tampoco los cargos municipales por operar en localidades pobladas.

Con esas condiciones no es de extrañar que las zonas francas están dentro de las cinco inversio­nes predilectas internacionales, estas a su vez divididas en textiles (25.5%), dispositivos médicos (24.5%), productos eléctricos (12.9%), calzado (8.1%) y otros en menor proporción, todas reguladas por la Ley 8-90 de fomento a este tipo de negocio.

En su discurso de febrero pasa­do ante la Asamblea Nacional, el presidente Danilo Medina confesó que este sector comercial “se ha convertido en la plataforma idónea para la inserción competitiva del país en el exterior. Muestra de eso es que en el año 2014 se instalaron 65 nuevas empresas de capital internacional, con una inversión de 46.5 mdd.

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En el turismo

En lo concerniente a los hoteles, bares y restaurantes, se registró un incremento de 4.9% en los tres primeros meses de este año — impulsado por el aumento de 7.4% de los ingresos por turismo—, lo que significó un alza en términos absolutos de 114.6 mdd en comparación con el primer trimestre de 2014, de acuerdo con el Banco Central.

A juicio del ministro de Turis­mo, Francisco Javier García, en los primeros cuatro meses de 2015 al país llegaron 1.9 millones de turis­tas no residentes, lo que significó para la economía una captación de recursos superior a 1,600 mdd. En el lapso 2012-2014 arribaron a esta media isla 9.5 millones de turistas, que sumado a lo que va del año alcanzan casi 10,000 mdd.

En favor del sector, el CEI-RD asegura que el turismo se ha con­vertido en la principal fuente de ingresos para la nación dominica­na, con 5.1 millones de extranjeros que visitaron al media isla en 2014 y la generación de 5,600 mdd, lo que posiciona al país como líder en el Caribe como destino turístico.

“República Dominicana es también un patrimonio cultu­ral formado por incomparables edificios coloniales y modernistas, calles y estructuras que poseen una gran riqueza histórica, espectacu­lares parajes rurales y el calor de la gente dominicana que sirve de apoyo para construir uno de los sectores turísticos más grandes de la región, convirtiéndonos en el primer destino turístico y de golf del Caribe”, apunta la entidad.

 

Telecomunicaciones

De 2007 a la fecha la Repúbli­ca Dominicana ha registrado 16,665 mdd por concepto de inversión extranjera, de los cua­les 1,233.2 mdd correspon­den al sector telecomunicaciones, lo que equivale a 7.4%.

En el trimestre enero-marzo de este año las comunicaciones crecieron 4.8%, que de acuerdo con el Banco Central, son atribui­dos esencialmente a los servicios de telefonía con un incremento de 12.6% en el indicador de volumen de tráfico de internet y de 5.7% en el Impuesto Selectivo a las Telecomunicaciones.

Pese al aumento en el consu­mo de internet, los llamados call centers (centros de contactos) han experimentado un alza significa­tiva en menos de cinco años, sobre­pasando los 100 y generando más de 35,000 empleos directos.

 

¿Qué hacer para ser inversionista en Dominicana?

Sin duda, lo primero a considerar es el ambiente de negocios y la seguri­dad de inversión antes de viabilizar capital en cualquier nación. De acuerdo con las cifras y declaracio­nes de los sectores involucrados, las circunstancias son propicias para poner a circular efectivo en zonas francas, turismo, telecomuni­caciones, transporte, agricultura o cualquier otra área de interés.

Con base en el decreto 214- 04, que establece el Reglamento de Aplicación de la Ley 16-95, una vez realizada la inversión el inversionista tiene un plazo de 180 días para depositar su solicitud de registro ante el CEI-RD, organismo que luego emite un certificado de registro que asegura la legalidad de la transacción.

De acuerdo con la firma de abogados Russin, Vecchi y Heredia Bonetti (RV&HB), la normatividad que privilegia el capital internacio­nal está integrada por la Ley 16-95 sobre Inversión Extranjera, la Ley 158-01 sobre Fomento al desa­rrollo Turístico para los Polos de Escaso Desarrollo y Nuevos Polos en Provincias y Localidades de Gran Potencialidad, la Ley 28-01 sobre Zona Especial de Desarrollo Fronterizo, la Ley 329-07 sobre Competitividad e Innovación In­dustrial, la Ley 8-90 de Regulación y Fomento de las zonas francas, la Ley 57-07 Energías Renovables y la Ley 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica.

 

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