Parece que los astros están alineándose y la meta de llegar a los 10 millones de turistas en 2022 va por buen camino. Como buen anfitrión que espera a sus invitados, República Dominicana se ha dedicado de lleno a promoverse en el exterior como el primer destino turístico del Caribe, y como nunca antes, las brújulas del Estado y la empresa privada apuntan hacia un mismo norte.

 

Por Geizel Torres

Ya en febrero pasado el director del Centro de Expor­tación e Inversión de la República Domini­cana (CEIRD), Jean Alain Rodríguez, anunció que para 2015 se iniciarán siete proyectos turísticos cuya inversión ronda los 2,000 millones de dólares (mdd) y que sumarán cerca de 4,000 nuevas habitaciones en los diferentes polos turísticos del país.

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“El pasado año captamos inver­siones que superaron los 2,200 mdd, para un incremento de 12.4% con relación al año anterior, acumulando más de 7,500 mdd en solo tres años”, dijo el funcionario.

El presidente de Asonahores, Simón Suárez, coincide con Rodrí­guez en que las tendencias actuales sustentan el crecimiento sostenido del sector turístico. Por un lado, la llegada de turistas ha crecido en 6.25% con respecto al año ante­rior y esta es una tendencia de los últimos años; en respuesta a ello, el sector privado ha reaccionado y la inversión extranjera directa creció cerca de 17%.

Aunque no crecen a la misma velocidad, el hecho de que estas inversiones sean casi el triple, es una excelente señal de la confianza de quienes buscan en la Repúbli­ca Dominicana del buen clima de negocios y los vientos a favor que soplan en el sector turístico.

Para Suárez, hay que empezar por reconocer, en primer lugar, los esfuerzos del Estado por la inver­sión en infraestructura vial hacia los principales destinos donde ya comienzan a sentirse los efectos po­sitivos de las actividades turísticas.

Por ejemplo, en el Este del país que es la zona donde llega más de 60% de los turistas que visitan al país. La construcción de la Auto­vía del Coral y la carretera Uvero Alto-Miches, con una inversión cercana a los 700 mdd, han logrado el efecto de integración de toda la zona. De hecho, las gran­des apuestas por el país se están materializando principalmente en el Este. Según datos de Asona­hores, en los últimos 18 meses se han anunciado la construcción de 4,500 habitaciones adicionales a las 38,000 que ya existen, entre los distintos proyectos que se inau­gurarán, que están renovándose o ampliándose.

“Antes eran zonas específicas Romana-Bayahíbe y Bávaro-Pun­ta Cana, ahora toda esa región tiene un peso importante desde Romana, Bayahíbe, Punta Cana, Cap Cana, Bávaro hasta Uvero Alto e incluso Miches. Ese es el nuevo Este del país”, sentencia Suárez.

Y es que en este discreto pueblo, ubicado frente a la Bahía de Sa­maná, es donde el Grupo Cisneros ha puesto el ojo —y el dinero—, pues Tropicalia es el proyecto más importante de la división de Real Estate de la empresa en este momento. Según su página web, “el complejo aspira a ser un emblema del turismo sostenible de lujo en todo el mundo. El primer hotel de Tropicalia será un Four Seasons diseñado por Isay Weinfeld, el cual estará acompañado de un campo de golf diseñado por Tom Doak”. En total, el complejo suma más de 2,400 hectáreas y cuenta con una inversión inicial de 2,000 mdd.republica_dominicana_playa1

Punto de llegada

Otro aspecto que sobresale —y que puede ser un aspecto cataliza­dor en la llegada de turistas— está vinculado a los aeropuertos domi­nicanos, que según Suárez son la envidia de la región.

En este renglón, destaca la inver­sión de 100 mdd del Grupo Punta Cana en la terminal aérea que inauguró este año. Además, es el único aeropuerto preselec­cionado en toda América Latina por el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos para instalar el programa de pre­clarance o preinspección a viajeros, que les permite registrar su llegada a través de máquinas digitales con la finalidad de ganar tiempo antes de presentarse ante los oficiales de inmigración y aduanas.

Y no solo eso. Las autoridades turísticas ya tienen en la mira a 65 ciudades secundarias estadouni­denses que superan el millón de habitantes y que tienen aeropuer­tos domésticos con capacidad de preclearance. “Esto nos permite ofrecer vuelos directos a través de esas ciudades, lo que puede llegar a acortar entre dos y cinco horas el arribo del viajero a nuestro país”, afirma el presidente de Asonahores.

Pero no todo es el Este. Para cumplir con la meta de los 10 millo­nes de turistas es necesario volver la mirada hacia otros destinos con gran potencial. En ese sentido, ya hay varias acciones en marcha tanto en el Norte como en el Sur.

Uno de ellos es la construc­ción de la terminal de cruceros de Amber Cove o Cueva del Ámbar que construye la empresa Carni­val Cruise Lines en Maimón, una inversión de más de 95 mdd. Durante los primeros tres meses de operación este proyecto espera recibir más de 300,000 cruceristas. El primer barco que será recibido es el Victory, propiedad de la empresa constructora. Cuenta con dos literas que pueden alojar hasta dos grandes cruceros post-Panamá al mismo tiempo. El avance de las obras indica que estará lista para ser inaugurada el seis de octubre de este año.

Otro esfuerzo importante es el foro Invierte en Puerto Plata, que se realizará en esa provincia en septiembre de este año y está organizada por la CEI-RD. El evento pretende reunir a más de 300 empresarios e inversionistas internacionales vinculados a los sectores de turismo, infraestructu­ra, manufactura y servicios.

Ya en el Sur, a finales de junio el gobierno lanzó el Plan de Desarrollo Turístico de Pedernales y emitió dos decretos mediante los cuales especificó los espacios a desarrollar, creó un Fideicomiso y el Gabinete Turístico. Se trata de una propuesta turística no tradicional que asegura la sostenibilidad ambiental, contem­pla la conservación de las especies y los procesos ecológicos. El Plan se desarrollará entre Pedernales y la entrada al Parque Nacional Jaragua, y contempla además la construcción de una vía que conectará a Pederna­les con el mar Caribe.

Otra de las grandes inversiones para la zona es el proyecto Punta Cana, un consorcio entre los grupos empresariales Puntacana, Selman, Rizek y Read. Proyecto Puntarena de Baní es el primer proyecto de volumen importante de la zona y el que abre al mercado la consciencia del Suroeste. El proyecto está a car­go del Grupo Punta Cana junto con los grupos Rizek, Selman y Reid.

La primera fase contempla la construcción de dos millones de metros cuadrados donde construi­rán las vías de acceso, planta de tratamiento, un acueducto, planta generadora de electricidad y la rehabilitación de cinco kilómetros de playas.

Además incluye dos hoteles que sumarían unas 2,400 habitaciones. Asimismo, tienen en carpeta un área para un hotel boutique de 60 habita­ciones de alto nivel, un condo-hotel de 180 apartamentos, una casa club, restaurantes y atracadero para yates.

Simón Suárez considera que el fundamento del crecimiento soste­nido en turismo se debe en buena parte a los incentivos fiscales a favor del turismo. “Esa estructura jurídica actual ha puesto a reaccio­nar al mercado rápidamente, pasa­mos de 162 mdd en 2012 en inversiones extranjeras a 300 mdd en 2014. Esos incentivos hay que mantenerlos durante el pe­riodo que el país quiera mantener el “fuego alto” hacia la atracción de inversiones extranjeras en el sector turístico”. El incentivo fiscal al que el presidente de Asonaho­res se refiere es la Ley 195-13 de fomento al desarrollo turístico que extiende el 100% de las exen­ciones fiscales, como ya lo hace a la Ciudad Colonial, a cuatro nuevas áreas de Santo Domingo: el Polígo­no Central (entre las Avenidas J.F. Kennedy, 27 de Febrero, Winston Churchill, Ortega y Gasset), el Frente Marítimo Distrito Nacio­nal (malecón), el Estuario del Río Ozama y el Frente Marítimo Santo Domingo Este (Avenida España); y el Distrito Municipal Turístico Verón-Punta Cana.

Para muchos empresarios este periodo de gracia ha sido el acele­rador de muchos proyectos y reno­vaciones que se han anunciado en los últimos meses en los principales puntos turísticos del país.

Si bien es cierto que los da­tos expuestos nos muestran una consolidación del sector turístico, hay aspectos que necesitan especial atención e intervención conjunta del Estado y la empresa privada.

“Lo más importantes es mejorar la institucionalidad con la que la industria tiene que manejarse par­ticularmente cuando nos referimos a los municipios y los ayuntamien­tos. Este problema no solo afecta la industria turística, pero es uno de los renglones donde más se siente. Los problemas que hay en control de desarrollo, en jurisdic­ción inmobiliaria o en la gestión presupuestaria de los municipios, es un problema muy complicado que hay que resolver”.

Suárez, además, toca el tema de la formación de talento huma­no. “Tenemos la gran ventaja de que nuestra gente es hospitalaria de naturaleza, aun así en términos de formación la economía domi­nicana invierte muchos recursos, lo que pasa es que se imparte en el trabajo, con lo que carece de la formalidad que deberían ofrecer las instituciones”.

Además, hay que reconocer que el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología se ha preocupado y ocupado de la situación. Ya comenzó la evalua­ción de la oferta curricular junto a empresas y organizaciones vincula­das para lograr modificaciones que vayan de acuerdo con las necesida­des del sector.

 

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