En entrevista con Forbes, Jimmy Morales, presidente electo de Guatemala, explica por qué, pese a temer por su vida, hará todo por cambiar la historia de corrupción y violencia en su país.

 

Fotografías: Gretta Hernández

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Jimmy Morales, del Frente de Convergencia Nacional, asumirá el mandato de cuatro años el 14 de enero de 2016, será el sucesor de la administración encabezada por el presidente Alejandro Maldonado Aguirre y el vicepresidente Juan Alfonso Fuentes Soria, quienes fueron designados por el Congreso en septiembre pasado, tras la renuncia del presidente Otto Pérez Molina –el 3 de septiembre– y de la vicepresidenta Roxana Baldetti, quien dimitió el 8 de mayo.

Tras alzarse victorioso en la segunda vuelta electoral sobre la ex primera dama (2008-2012), Sandra Torres, del partido de tendencia socialdemócrata Unidad Nacional de la Esperanza, el presidente electo define a Forbes Centroamérica cómo visualiza la reestructuración de las  instituciones guatemaltecas, su estrategia para detonar la economía y los negocios.

Antes de la seguridad legal, precisa, hay un tema fundamental y es un sistema de seguros para la protección de los negocios. Otro factor a atender es la desburocratización, dice y relata que como empresario que ha transitado de la informalidad a la formalidad ve la necesidad de que el Estado facilite ese tipo de situaciones.

Sobre la integración Centroamericana, puntualiza que su país “siempre ha tenido una unión unionista. Por lo menos en el imaginario de política  exterior siempre hemos querido tener una unidad. Ningún presidente ha tenido  la capacidad de generar un liderazgo regional que realmente pueda realizar una unidad económica”.

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Al referirse a los sectores económicos que impulsará, tiene la seguridad de que el turístico es el más explotable hoy por hoy es el Caribe. Tenemos río, lago, la oportunidad de acercarnos rápido al tema precolombino. Si a eso le sumamos la posibilidad de los aeropuertos que están casi en el abandono dentro del país, podríamos rápidamente conectar el altiplano con los pueblos mayas vivos. El otro sector que puede ayudar es el de la manufactura artesanal. Nos permitiría dar algún tipo de comercio cultural. También tenemos un textil fabuloso.

Morales puntualiza: “si hablamos del tema fiscal es volver a generar la desconfianza que, a mi criterio, fue el primer fracaso del gobierno anterior. De entrada, su primera propuesta fue el paquetazo fiscal que afectó a la clase. Habría que buscarle una solución salomónica a los temas, pero hay que invitar a los informales a que se vuelvan formales por medio del acceso al crédito. En los mercados dan préstamos al 10% diario; eso es el 3,600% anual.

El presidente electo detalla que en Guatemala “no tenemos un sistema financiero; lo que tenemos es un sistema bancario. Los que tienen los préstamos  son los bancos y te prestan a intereses que no precisamente son rentables, y no hay capital de riesgo para incentivar este tipo de proyectos. Ya estamos viendo bancos que estén en condiciones de trabajar el tema de los seguros y el crédito bancario”.

Convencido que contará con el apoyo del pueblo guatemalteco, anticipa que lo primero que hará en los primeros días de su gobierno será reducir al mínimo los gastos de alimentación de la casa presidencial. “No se puede comer bien en la casa presidencial cuando afuera la gente se está muriendo hambre. No soluciona los problemas del país, pero la gente va a ver un hecho, y un hecho vale más que mil palabras.”

El nuevo presidente se despide de Forbes aceptando que le teme a los grupos de interés políticos y económicos, “pero la decisión no me la tomé el primer día; me tomé 4 años para tomar la decisión y dije: ‘quiero ser presidente de Guatemala porque amo a mi país y estoy dispuesto, incluso, a dar mi vida por él’. No es que quiera ser un mártir. Si los que tienen que testificar no lo hacen, las piedras tendrán que hablar”.

 Te invitamos a leer la entrevista completa en la edición de noviembre de Forbes Centroamérica.

 

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