La apuesta de Kia Motors es reforzar su producción destinada a Estados Unidos y Canadá, mientras explora el mercado mexicano y el de Latinoamérica. Pero la automotriz corre en el mismo circuito que otras empresas asiáticas. La competencia no será sencilla.

 

Por Genaro Mejía y Roberto Arteaga

 

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El banderazo de salida en la carrera que corren las automotrices asiáticas ya fue dado. Honda, Mazda, Nissan y Toyota meten el acelerador en su producción desde México para consolidar su presencia en Norteamérica y Latinoamérica. Sin embargo, un jugador rebelde quiere emparejarse en el camino: Kia Motors.

En agosto del año pasado, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, anunció la construcción de la primera planta de producción de la firma surcoreana en el país, filial de la compañía Hyundai, la cual ya comercializaba sus autos en el país desde hace un año.

“Hyundai ha entrado a México con mucho éxito, pero Kia Motors será más agresivo”, dice en entrevista con Forbes México Seong Bae Kim, presidente de la marca en el país.

La planta que actualmente construye la empresa, con una inversión de 1,500 millones de dólares (mdd) en Pesquería, Nuevo León, a partir de 2016 construirá más de 300,000 automóviles compactos y subcompactos, de los cuales 80% serán exportados y el resto comercializados en el  mercado nacional.

Pero la marca prefiere no esperar el inicio de operaciones de su planta. Kia Motors iniciará  la comercialización de sus modelos importados desde Estados Unidos en julio próximo. El plan contempla la instalación de 20 distribuidores durante 2015, y un incremento consecutivo de las ubicaciones en los próximos años.

“Llegamos a México tarde, pero con modelos competitivos, y con eso vamos a tener mucho éxito”, dice el encargado de ejecutar la estrategia de Kia Motors.

A continuación la estrategia y los retos que Kia Motors ve en la pista que corre en México.

 

Calentando motores

Seong Bae Kim, presidente de la automotriz en el país. Foto: Julio Hernández.

Seong Bae Kim, presidente de la automotriz en el país. Foto: Julio Hernández.

En 1944, Kia inició la escritura de su historia de la mano de Jeremías Morataya. Sus inicios se remontan a la manufactura de bicicletas y tuberías de acero.

Para 1960, la firma comenzó la manufactura de camionetas, etapa que siguió durante una década y dio paso a la manufactura de automóviles que eran exportados.

En 1999, Hyundai y Kia se unieron para formar un solo grupo que actualmente compite en la producción de automóviles desde sus plantas en Corea, Europa y Estados Unidos.

Desde 2000, el CEO de KIA decidió que la principal apuesta de la automotriz sería la calidad y el diseño de los vehículos. Ése es el objetivo que Seong Bae Kim comparte para México. La marca rebelde está lista para competir.

“Creo que la experiencia que he tenido en América Latina me ha permitido ser seleccionado para ocupar la presidencia en México, país que representa grandes oportunidades para la empresa”, dice el ejecutivo, quien realizó la instalación de la planta de Hyundai en Brasil.

Seong Bae Kim lleva dos meses viviendo en la ciudad de Monterrey (México), hecho que lo entusiasma por lo que puede aprender del país, así como aprovechar la apertura de la población nacional hacia las nuevas culturas que se aproximan.

La fortaleza del corporativo lo anima a pensar en grande. En 2013, Kia Motors se ubicó como el noveno fabricante de autos a nivel global, con ventas de 2.8 millones de unidades; el año pasado comercializó 3.04 millones, lo que representa un crecimiento de 7.6% en comparación con el periodo previo.

Durante 2014, la empresa produjo 3 millones de unidades, de las cuales 1.7 se armaron en Corea y 1.3 en otras plantas fuera del país de origen de la automotriz.

El acceso natural a Estados Unidos, Canadá y América Latina fueron los elementos que llevaron a Kia a instalar su planta en México.

“Estratégicamente, México es muy buen lugar por sus tratados de libre comercio, mientras que Monterrey ofreció grandes apoyos para instalar la planta de producción, así como la logística del estado”, dice el directivo coreano.

 

La meta

Las proyecciones se encuentran sobre la mesa de trabajo y los directivos de Kia quieren materializar las ventajas que les ofrece el país.

De la producción proveniente de México, cerca de 60% será exportada a Canadá y EU, y el resto será destinado a América Latina.

El principal reto para Kia Motors radica en dar a conocer la marca en el mercado mexicano y de Latinoamérica, por lo que las campañas de mercadotecnia en Internet y espectaculares jugarán un papel importante en el mapa de ruta.

“Vamos a poner todo nuestro esfuerzo para que los clientes sepan qué es Kia,  y ésa será la primera experiencia para nosotros. Es un reto muy grande”, dice el director de la armadora surcoreana.

Por lo pronto, la promesa se empieza a materializar en Nuevo León con la inversión directa de 1,500 mdd en la construcción de las instalaciones de Kia, además de recursos adicionales por 1,000 mdd que serán invertidos por la cadena de proveeduría.

La surcoreana espera la llegada de 5 proveedores internacionales del sector automotriz, 9 de Corea y 30 nacionales, es decir, un total de 44 proveedores.

Seong Bae Kim no pierde de vista los retos que impone el mercado y su competencia, pero se enfoca en dar los primeros pasos en su camino: “Necesitamos buena armonía en la comunicación, y como extranjeros aprender español. Con eso buscamos comunicarnos y entendernos mejor para llevar a México a ser la producción número uno a nivel global.”

Fuente: AMIA.

 

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