Este texto fue publicado originalmente el 12 de diciembre del 2019

La celebración del 12 de diciembre a la virgen de Guadalupe va más allá de formar parte de la cultura del mexicano; la festividad representa un motor económico importante para la Ciudad de México, tan sólo en este año se espera una derrama económica de 1,200 millones de pesos en la zona aledaña a la Basílica de Guadalupe, de acuerdo con la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope) de la CDMX.

La Calzada de Guadalupe sirvió como sendero principal para darle paso a todos aquellos fieles, que desde el centro de la ciudad o los estados aledaños, vinieron a visitar a la “virgen morena”, como es descrita por algunos, para darle gracias por lo recibido a lo largo del año o simplemente a “pagar” una manda.

Foto: Romina Solís / Notimex

Fuerza, simbolismo y fe

La imagen de la virgen de Guadalupe es el símbolo de la unión entre el mundo prehispánico y el católico; representa un matriarcado mexicano, el sincretismo “entre figura divina de la madre de Cristo y lo que nosotros representamos como Tonantzin, la madre tierra”, explicó Ana Georgina Aldaba Guzmán, socióloga de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Una vez que nuestras necesidades básicas están cubiertas, como la comida, el vestido y el sentido de pertenencia; el ser humano busca el sentido de trascendencia, lo cual lleva a las preguntas filosóficas “¿quién soy y a dónde voy?”, de ahí se proviene la religión misma, de acuerdo con la teoría de Abraham Maslow, detalló la experta.

En las personas hay un ciclo de la religión, de cómo ayudar o subsanar las necesidades básicas, “es aquí donde surge el recurrir a esa fuerza trascendente para agradecer lo que tengo” o pedir lo que no tengo, “eso es parte de la naturaleza misma del ser humano”, delineó Aldaba Guzmán.

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Foto: Francisco Estrada / Notimex

Gratitud y abundancia

Algunas personas les brindan agua y comida a los peregrinos antes de que lleguen al recinto religioso, ya que lo consideran como un símbolo de gratitud a la abundancia económica que han tenido en el año. La inversión para estos casos tiene un promedio de $1, 200 por cada familia o grupo que realiza esta acción, según la estimación de la Canacope.

Desde hace 12 años la familia Pérez Ortiz, quienes son comerciantes del Estado de México, le brindan comida y bebida a los feligreses cada 11 o 12 de diciembre. Para este año prepararon 12 kilos de huevo, 12 de salchicha, 3 de chicharrón, 7 de arroz, así como 6 litros de aceite y 50 kilos de tortillas.

“Todo lo que Dios me da lo comparto con los peregrinos, para que no me falte que comer ni a mí ni a los peregrinos”, explicó la señora Carmen, madre de aquella familia.

Un grupo de cuatro las familias, proveniente de las alcaldías Benito Juárez y Coyoacán, se organizan desde hace 20 años para traer comida, agua, dulces y pan a los creyentes, señaló Patricia Orozco, integrante del colectivo.

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“Venimos a dar gracias por lo recibido este año, no nos cansamos de darle gracias a la virgen. Eso sí, somos personas exageradamente creyentes de la virgen. Si uno tiene, queremos compartirlo con la demás gente”, aseguró.

Para este año prepararon 15 kilos de arroz, 15 de frijoles, 25 de chilaquiles, así como 25 de tortilla. Sin embargo, cada familia trae un promedio de 15 kilos de algún guisado, mencionó.

Hay celebraciones a esta figura religiosa que se extienden a casas particulares, iglesias y centros de trabajo, donde la inversión aproximada es de 15,000 pesos para 200 personas, de acuerdo con la Canacope.

Aunque el costo puede variar según sea el caso, ya que se puede incluir desde sillas, lonas, comida y bebida, hasta sonido, mariachis o grupo en vivo.

Foto: Francisco Estrada / Notimex

La fe mueve montañas

La devoción religiosa mueve hordas de personas, como el caso de Guadalupe Orzco, quien junto con su familia de nueve integrantes, caminó durante ocho horas desde la Alcaldía de Tláhuac para pagar una manda.

Para María del Cázares Pérez, quien vino desde Muñoz de Domingo Arenas, Tlaxcala, no importó venir desde tan lejos “con tal de venir a ver a nuestra virgencita”.

“Venimos a dar gracias, por mis hijos y mi familia”, externó Rocío Ramírez, quien caminó junto con sus familiares desde Amozoc, Puebla; además detalló que este recorrido que le tomó 4 días lo realizan desde hace 27 años.

Foto: Quetzalli Blanco / Notimex

Romería incesante

Para este año se espera que sean cerca de 10 millones de fieles los que visiten el centro religioso desde el 8 al 12 de diciembre, por ello el gobierno de la Ciudad de México desplegó un operativo de 17 mil personas, entre ellos 5 mil policías, durante el Operativo Basílica 2019.

La romería en la Villa es incesante, y llega a su punto máximo entre las 22:00 y 24:00 horas del 11 de diciembre. Los comercios y la gente no descansa hasta pasada la media noche, detalló un trabajador del recinto religioso.

Los servicios de comida y alojamiento, así como la compra de recuerdos son de lo más usual durante estos días. Desde las monedas grabadas que se pueden adquirir por $11 hasta una estatua de la virgen de Guadalupe de metro y medio por 2,500 pesos.

Los comerciantes no paran en ofrecer sus productos, desde un paquete de gorditas de maíz dulce por $50 hasta un arreglo de flores por $350. El ingenio para brindarle servicios a los fieles generó la renta de espacio para alojar bicicletas por $25 y motocicletas por $50 durante el tiempo de visita.

Foto: Francisco Estrada / Notimex

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