Una teoría política afirma que para gobernar se necesitan solamente tres cosas: a) el reparto de poder, el cual ya se realizó; b) La creación de un plan estratégico, que fue parte de la oferta de campaña y que ahora se está convirtiendo en el Plan Nacional de Desarrollo, con lo que supuestamente se le va a dar rumbo al gobierno y al país; y, c) comunicar, lo cual vemos que se hace a diario a través de las conferencias mañaneras.

Para este gobierno, el tercer punto es el más importante y el de mayor actividad, la colocación de una agenda nacional, el control de los medios de comunicación a través de las inversiones en medios, por un lado y el ataque sistemático a los críticos, ya sea en la palestra pública de las mañaneras o vía el anonimato de los ejércitos de “bots” en las “benditas redes sociales”; además de esto se tiene el claro objetivo de buscar la polarización de manera permanente para tener en vilo a una sociedad que espera resultados de esta 4T.

La semana pasada se lanzó un memorándum que en pocas horas se hizo famoso y desató todo tipo de reacciones de los sectores jurídicos del país. Pero ¿y si todo fue solamente una estrategia de comunicación? El famoso “memo” (llamémosle así, ya en confianza) al no tener fundamento jurídico, ni la firma de un secretario de Estado, es simple y sencillamente un documento invalidado, inservible, al cual nadie tiene por qué obedecerlo. Pero que tal el desbarajuste que causó rindió frutos durante toda la Semana Santa y hasta ahora sigue siendo polémico, cuando el documento nació técnica y jurídicamente muerto. Pareciera que todo fue una linda estrategia mediática y política.

Toda era miel sobre hojuelas hasta que se dio el deleznable ataque en Minatitlán durante el fin de semana, lo que volvió a dividir y polarizar a la sociedad.

Estamos frente a una gran la batalla en donde el gobierno pelea contra los opositores y el campo de batalla es la palestra pública y los medios de comunicación. El gobierno trata de imponer sus temas y criterios, satanizar a sus contrarios y la oposición con diferentes frentes, caras y cachuchas, simple y sencillamente comete delitos, matanzas y genera inseguridad, que es lo que más afecta y duele a la sociedad.

Lo malo de este escenario, en esta guerra, es que la población es la que está en medio, unos nos llenan de información (de todo tipo) y la otra nos llenan de muertitos (con todo el dolor y respeto que se merecen los fallecidos).

La pregunta es, ¿hasta dónde vamos a llegar?, ¿qué podemos hacer? Porque por todos lados estas acciones están vulnerando a la sociedad, hay despidos, cancelación de contratos y obras, no se ejerce el presupuesto, no se contrata a privados, los extranjeros ya no quieren visitar nuestro país, las ventas han bajado, las inversiones están detenidas, etc., etc., etc.

Cómo dijera el clásico: “Y ahora, ¿quién podrá defendernos?”. Porque no se ve ninguna transformación.

 

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