El futuro presidente López Obrador lo tendrá fácil para abordar el problema de la migración con Donald Trump. Porque cuando se trata de extranjeros que quieren establecerse en Estados Unidos, su posición no genera incertidumbres, según explica el cofundador del think tank establecido en Washington Migration Policy Institute (MPI), Demetrios Papademetriou.

“Trump explotará cualquier posibilidad para minimizar que estos inmigrantes entren en EU, ya sea vía asilo o de forma organizada. La política de su Administración en este tema es muy consistente”, dice este experto en entrevista para Forbes México.

Puesto que en este rubro la posición del presidente será previsible, Papademetriou no es el único experto que cree que México deberá liderar una negociación a tres bandas – EU, México y Centroamérica.

La finalidad no puede ser otra que hallar una solución duradera que termine con la salida forzada de hondureños, guatemaltecos y salvadoreños hacia el norte. Porque, “cuando se trata de migración, EU está literalmente fuera de la conversación, no quiere formar parte de ella”, explica el experto del MPI.

“No va a salir nada de Trump, obviamente él no va a tener ideas creativas. Va a tener que ser el gobierno mexicano quien plantee la solución”, añade el profesor asociado de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA), Raúl Hinojosa-Ojeda.

Pero ¿cómo va a conseguir López Obrador sentar a la mesa de negociación a un presidente que ha hecho de la lucha contra los solicitantes de asilo y trabajo una inyección directa de votos?

Primero: Convence a tu interlocutor que tus intereses son sus intereses

El gobierno entrante ya ha dado a conocer sus intenciones de invertir en el desarrollo de países centroamericanos para que la migración sea optativa y no obligatoria.

Pero plantear esta solución desde la perspectiva de la cooperación es un camino directo al fracaso.

“EU no gasta miles de dólares en causas humanitarias. Somos muy buenos diciendo a la gente cómo debe gastar su dinero en estos fines, pero no predicando con el ejemplo”, explica el experto del MPI.

La clave está en enfocar la solución desde un ángulo que responda a los intereses internos de EU y uno de los valores angulares que el vecino norte quiere preservar es la protección de sus ciudadanos.

“Cuando se trata de seguridad, en el sentido más fuerte del término, como terrorismo, la mayor parte de estadounidenses y el Congreso apoyarán a Trump. Este tema está muy vivo en EU”, afirma Papademetriou.

“La caravana migrante que se dirige a nuestra frontera debería molestar a cualquier ciudadano LEGAL en los Estados Unidos. Entrad LEGALMENTE o prepararos para afrontar las consecuencias! No queremos vuestras drogas, vuestro crimen ni vuestras enfermedades!”, tuitea una usuaria.

La estrategia de AMLO, pues, para que Trump acceda a trabajar en crear opciones de vida digna en estos países es convenciéndole de que esto es indispensable para preservar la seguridad de EU.

Segundo: Busca una solución que no le coste ni un peso

Pero esto no servirá de nada si la solución al problema cuesta muchos ceros.

“Trump no va a querer gastar mucho dinero del Gobierno en ayudar a estos países. Pero ¿y si no es EU quien lo ponga, sino los mismos inmigrantes?”, pregunta el profesor Hinojosa-Ojeda.

Este experto de la UCLA afirma que ya ha empezado a discutir una posible solución en este sentido con el equipo entrante de la Secretaría de Hacienda, empezando por el futuro titular Carlos Urzúa y el hasta hace poco designado subsecretario de Egresos, Gerardo Esquivel.

Según esta propuesta, el dinero que los inmigrantes a EU mandan a sus familiares podría utilizarse para crear fondos de ahorro que se invirtieran en los países de origen.

El profesor Hinojosa-Ojeda propone que los gobiernos de EU y México ayuden a crear la infraestructura necesaria para que estas remesas puedan mandarse vía redes sociales, para evitar las comisiones que los bancos cobran en las transferencias internacionales.

Junto con la propuesta del académico de Los Angeles, existen otras tecnologías que podrían responder a este mismo fin, como el blockchain y la transferencia del valor en criptomonedas.

Imagen de archivo de los integrantes de la Caravana durante su paso por la CDMX, el pasado octubre. Foto: Anna Portella.

 

Tercero: Empieza a trabajar desde el día 1

Si AMLO quiere desvincularse de la política de restricción a la inmigración que ha seguido el sexenio Peña Nieto, debe empezar a trabajar ya, opina el experto de el Colegio de la Frontera Norte Rafael Alonso Hernández.

Primero, porque ya hay miles de migrantes en Tijuana con intenciones de entrar a EU. Y segundo, porque la propia ciudadanía mexicana merece conocer cuál es la postura del Estado para con este tema.

Por esto, el 1 de diciembre, aprovechando que los jefes de Estado del triángulo norte asistirán a la toma de protesta de López Obrador, “no es sólo el momento oportuno para empezar a dialogar, sino urgente”, explica Alonso.

Después de seis meses de transición realizando consultas populares y activando y cancelando proyectos, no sería una novedad que la toma de posesión del cargo le pille trabajando al nuevo presidente.

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