Por Elena Crespo

Lejos de la resignación y la utopía es posible otro camino en el paradigma educativo. Un lugar para la redefinición de un verdadero reformismo, radical en sus análisis y ambicioso en sus objetivos, que en República Dominicana lidera una creativa autodidacta, cuya mayor pasión son los jóvenes con los que ha formado The Muse Seek. Se trata de un proyecto que forma parte de Fundación María Batlle, con el que a través de la ciencia y el arte se pretende mejorar la calidad de vida de los sordos del país.

Cada mañana, María Batlle transita la avenida 27 de Febrero para llegar a la sede de la Escuela Nacional de Sordos, que tiene nueve extensiones en el país. A las 8:00 am empiezan las clases y María, en sus treintas, pertrechada con su uniforme escolar de camiseta blanca y pantalones camel, se acomoda en la primera fila del aula de segundo de bachillerato. “Le pedí a la escuela que me admitiera como estudiante porque si quiero lograr un cambio en el sistema de educación debo ser parte del mismo, no dejo que me cuenten nada, quiero vivirlo en carne propia”, asegura.

Para ponerse en el lugar de los sordos, en una profunda búsqueda por sentir y meterse en sus necesidades y apetencias, no usó su voz en público y llevaba auriculares que no le permitían escuchar por dos meses, esta investigación fue seleccionada para la Bienal Nacional de Artes de la República Dominicana en 2013. Desde entonces, María se ha convertido en la voz de los sin voz. En la líder de una sociedad más igualitaria en la que el entendimiento no requiere de palabras. De una situación en la que la discapacidad les condena a la exclusión social a otra en la que reclaman una identidad sociocultural. Su proyecto, The Muse Seek (La búsqueda de la musa, en español), es la prolongación de su propia identidad. La inspiración que cuando estaba en la Escuela de Diseño Altos de Chavón como artista en residencia le permitió combinar música, poesía y pintura para construir una experiencia sensorial en cada una de sus creaciones.

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Era directora creativa de una importante cuenta cuando le invitaron al programa de residencia de Chavón. Dice que amaba su trabajo en el campo de la publicidad, pero le hacía falta lo humano. “Yo no creo mucho en casualidades, pero fuera como fuera, llegó a mis manos un volante promocional de la Escuela Nacional de Sordos. A partir de entonces, The Muse Seek toma fuerza y se va transformando en lo que es hoy, un espacio donde las barreras entre oyentes y sordos se rompen por completo”, explica.

La Fundación María Batlle tiene dos proyectos: En-Seña y The Muse Seek. El primero expande y promueve la lengua de señas dominicana. Uno de sus programas es un intercambio que arrancó en enero pasado, en el cual cada viernes 12 estudiantes oyentes de The Community for Learning enseñan inglés y, al mismo tiempo, aprenden de 12 sordos el lenguaje de signos. “Es un programa por y para estudiantes, no hay profesores. Ellos mismos se han definido como una familia desde el primer día. Los resultados son asombrosos”, dice.

Cuenta con el patrocinio de Sub- Pac, Inicia, Sansouci y el Ministerio de Cultura. En la escuela Hogar del Niño, en La Romana, empezó el proyecto con 72 estudiantes en 2013. Hoy el proyecto tiene presencia en la Escuela Nacional para Sordos, en Santo Domingo, que tiene alrededor de 500 estudiantes.

The Muse Seek Project permite a los estudiantes sordos explorar la música a través de la tecnología y el arte. Un espacio abierto, flexible y multidisciplinario en donde cada miércoles adolescentes sordos rompen convencionalismos y disfrutan sensorialmente de la música.

Por ejemplo, dicen que el canto de las ballenas jorobadas es quizás el más curioso de todos los sonidos de la naturaleza porque adoptan una posición vertical con sus cabezas hacia abajo mientras cantan, y los cantos que emiten pueden llegar a durar hasta 30 minutos. “Con The Muse Seek Project hemos hecho que puedan sentir en vivo la música de las ballenas jorobadas”, dice.

Para ello se valieron de un hidrófono y un SubPac, una tecnología que transfiere el sonido directamente al cuerpo creando una experiencia física de la música.

Fue con SubPac que lograron hacer en playa Juanillo la primera discoteca silenciosa de Latinoamérica, en colaboración con la productora de eventos ShaveUrLegz.

 

Atención internacional

Medios internacionales como El Diario de Nueva York y La Opinión de Los Ángeles la han descrito como “un huracán que está revolucionando la educación para sordos en el país y en el mundo”, ya que su metodología no se había aplicado antes. The Muse Seek ha sido presentado como caso exitoso en el Laboratorio de Educación de la Universidad de Columbia, en el Laboratorio de Música de la Universidad de Nueva York, en el Instituto Politécnico Rensselaer, en el Instituto Tecnológico de Nueva Jersey y en el Festival Mundial Dolphinity, celebrado en las Islas Canarias, entre otros internacionales.

Como parte de las iniciativas de En-Seña, Richard Prum de Yale, uno de los ornitólogos más prestigiosos del mundo, ha acudido a la Escuela Nacional para Sordos, invitado por María, para hablar del mundo de las aves.

“Quiero que mis estudiantes tengan todas las opciones, si quieren ser astronautas, mi trabajo es lograrlo, sobre todo ahora que conoceré a Elon Musk”, cuenta sonriendo con picardía. Entre los colaboradores del proyecto están el fotógrafo Richard Sobol y Richard O. Prum, profesor de Ornitología de la Universidad de Yale.

 

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