Imagínate que existiera por lo menos una empresa social en cada uno de los 1,222 municipios que existen en el país donde la pobreza extrema alcanza entre el 70% y el 100% de su población.

 

 

A lo largo y ancho del país existen miles de empresas sociales, es decir, empresas que su principal objetivo es contrarrestar la situación de desempleo y de exclusión social de su región. Estas empresas son generalmente pequeños talleres de productos artesanales o agropecuarios; sin embargo, en los últimos años también han incursionado en comercializadoras y servicios.

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Hace unas semanas hablamos en este espacio del Parque Ecoturístico y Acuático Ecoalberto, en Ixmiquilpan, Hidalgo; se trata de un claro ejemplo de lo que es una empresa social. Es una sociedad que contribuyó a contrarrestar de manera importante la grave situación de desempleo y de exclusión social que padeció durante décadas El Alberto, una comunidad Hñahñu (otomí). Ellos lo hicieron a través de servicios turísticos, al organizar ese estupendo parque.

Como puedes ver, se trata de empresas sumamente importantes para el desarrollo de muchas comunidades pobres de México, por lo que resulta fundamental brindarles apoyo. Imagínate que existiera por lo menos una empresa social en cada uno de los 1,222 municipios que existen en el país donde la pobreza extrema alcanza entre el 70% y el 100% de su población. Sería un gran avance, ¿no lo crees?

Es importante que todos apoyemos a estas empresas: gobierno, iniciativa privada y ciudadanos. ¿Cómo? Las empresas pueden integrar a las empresas sociales en cadenas productivas o promover sus servicios entre sus empleados. Y no es por nada, pero existe una importante cantidad productos artesanales y agropecuarios, naturales y procesados, con una confirmadísima calidad mundial; lo único que falta es impulsar su venta y distribución para que las comunidades que lo necesitan reciban los beneficios económicos.

Por ejemplo, hay decenas y tal vez cientos de empresas sociales que producen excelentes quesos y licores, que pueden ser empleados por restaurantes en las grandes ciudades para darle variedad en sus menús. También existen maravillosos productos textiles y de piel que pueden desplazarse por miles de unidades si son cobijados por una marca de prestigio o por tiendas departamentales.

La parte del gobierno consiste en destinar mayores recursos y hacer cada vez más eficientes sus programas de apoyo para este tipo de empresas. Evitar desvío de recursos y el uso electoral o incorrecto de los programas destinados al impulso de este sector.

Los ciudadanos podemos apoyar comprando directamente sus productos o contratando los servicios que brindan. Una forma de acercarnos a estas empresas puede ser a través de la Expo FONAES, un evento organizado dos veces por año por el Fondo Nacional de Apoyo para Empresas en Solidaridad (FONAES) en el Palacio de los Deportes, en la Ciudad de México.

A este evento asisten más de mil empresas sociales, todas apoyadas e incubadas por FONAES, que depende de la Secretaría de Economía. En un solo evento de estos podemos conocer una enorme variedad de productos que no encontramos en los anaqueles de los supermercados y a un precio realmente bajo.

Espero quede claro el mensaje: las empresas sociales nos necesitan y México necesita más empresas sociales.

Por lo pronto, la tarea es estar pendientes de la próxima Expo FONAES para acudir. Mi tarea será hablar de los financiamientos que otorga Fondo Nacional de Apoyo para Empresas en Solidaridad la próxima vez.

 

 

Contacto:

Twitter: @elopez_loyola

Email: [email protected]

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