Por Ana de Saracho*

En México, el mercado de telecomunicaciones móviles está conformado por tres empresas pertenecientes a grandes grupos corporativos reconocidos internacionalmente y con presencia en muchos otros países: Telcel (perteneciente al grupo América Móvil), Telefónica y AT&T. Esto no es poca cosa; sin duda alguna, nos habla de la importancia y relevancia que tiene México en la región. Telcel lleva operando en el país 30 años, mientras que AT&T y Telefónica, han estado en México por 6 y 18 años, respectivamente. Y es de mencionar que todas estas empresas han realizado cuantiosas inversiones para el despliegue y operación de sus redes.

Si esto último es correcto, entonces ¿por qué en la mayoría de los foros y espacios de opinión suele decirse que América Móvil es el único que invierte en México? Tratando de encontrar respuestas válidas a este cuestionamiento y aprovechando el contexto globalizado del sector telecom, encontré una referencia internacional que llamó mi atención por las similitudes que observa con el mercado de servicios móviles en México.

Me refiero al caso de Noruega, país perteneciente a la EFTA (European Free Trade Association) y, por tanto, sujeto a la regulación de la Unión Europea en materia de comunicaciones electrónicas. Cuenta con un mercado de tres operadores que registra un alto índice de concentración (equivalente al mexicano), provocado por la dominancia de un solo operador -Telenor-, identificado como tal por el regulador NKOM desde 2006, año en el que le impuso las primeras obligaciones asimétricas para contrarrestar su poder de mercado.

Al igual que en México, NKOM realiza revisiones periódicas del mercado, a fin de reevaluar la situación de dominancia de Telenor y tomar una nueva decisión sobre las medidas impuestas. Así, al analizar el resultado de la última revisión de competencia realizada por NKOM en el año 2016, contenida en el documento “Analysis of the market for access and call origination on public mobile telephone networks”, pude encontrar una serie de consideraciones evaluadas por el regulador y que, en más de una ocasión, han sido señaladas en México por diversos especialistas.

NKOM apunta que a la conclusión del estudio, Telenor observaba una participación de mercado del 52%, mientras que en términos de ingresos, en los últimos dos años habría experimentado una reconcentración del 54% hasta llegar al 58%, lo cual, a decir de NKOM, resulta un mejor indicador de dominancia, ya que el mero número de suscriptores no evidencia las importantes diferencias entre la mayor o menor participación de mercado por distintos segmentos y tipos de cliente, ni la concentración en el nivel mayorista y minorista.

Además, junto con los ingresos, NKOM consideró relevante analizar la participación de mercado de Telenor por volumen de tráfico cursado (minutos de voz, MB de datos), en donde concluyó que posee más del 60% del total del tráfico del mercado (65% en voz y 60% en datos móviles).

Por otro lado, el análisis que comento contiene otras conclusiones en materia de inversiones que merece la pena resaltar. NKOM indica que los mayores y mejores márgenes permiten al dominante invertir más y crear un mayor círculo virtuoso de inversiones, mejora de las redes y mayor cobertura y calidad y que la mejora de los precios minoristas percibida por los consumidores, no puede ser tomada como indicador de que el mercado tiende hacia una competencia sostenible, sino más bien, como un indicador de que el operador dominante tiene fuertes incentivos para realizar prácticas para explotar a sus competidores, ya sea:

  • a través de precios predatorios en los mercados minoristas,
  • mediante la aplicación de precios excesivos mayoristas,
  • por discriminación de precios entre su propia unidad minorista y sus ofertas mayoristas, o bien
  • por estrechamiento de márgenes.

En otra parte del estudio, NKOM establece que Telenor cuenta con la mayor y mejor cobertura del país, lo que aunado a los hallazgos anteriores representa una barrera a la competencia ya que dicha percepción en el mercado le confiere a su unidad minorista y mayorista una ventaja competitiva que se traduce en un efecto de ganancia y retención de clientes. Otra vez, aprovechando el círculo virtuoso que consigue el dominante.

Como conclusión de lo anterior me quedo con lo siguiente, el operador que alcanza la escala necesaria, logra el anhelado círculo virtuoso de clientes, ingresos, márgenes, inversiones y red, regresando a más clientes, ingresos, etcétera… y así sucesivamente. Esto podría suceder para todos los operadores mexicanos, considerando el gran número de usuarios de servicios móviles en el país, situación que permitiría cuotas de mercado generadoras de dichas economías de escala.

Sin embargo, en la actualidad sólo un operador capta todas las ganancias del sector y rentabiliza su inversión, mientras que los demás pierden dinero, aun cuando en proporción invierten un porcentaje mayor de los ingresos que reciben.

Quizá sería necesario que dentro de la revisión que realice el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) sobre la eficacia y efectos de las medidas de preponderancia impuestas a las empresas que conforman al agente económico preponderante en el sector telecomunicaciones, incluya también un análisis más amplio de los diversos indicadores en los mercados específicos, así como las causas que pudieran motivar los comportamientos de dicho agente, ya que a la fecha, para dicho regulador, ha resultado más fácil justificar su actuar a partir de los beneficios de corto plazo que se han dado (aún y cuando en poco ha influido la imposición de dichas medidas), que analizar las causas de raíz de las conductas anticompetitivas que aún privan en el sector telecomunicaciones, a fin de poder erradicarlas en definitiva y preservar con ello un entorno de competencia efectiva que brinde sostenibilidad en el largo plazo de todos los agentes del mercado.

*Directora de Regulación de Telefónica Movistar.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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