No creas que es necesario un extenso plan de negocios, tampoco creas que para hablar de estrategia y táctica necesitas ser Napoleón Bonaparte… Quítate esas ideas y combate tus fantasmas.

 

La realidad

El punto es simple y lo veo todo el tiempo al involucrarme en el crecimiento de empresarios, emprendedores y empresas: ¡los fantasmas existen!

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Las realidades del quehacer empresarial y de todo(a) “empre” se relacionan, porque las formas de ser y hacer se repiten. Y empresario, emprendedor y empresa tienen 5 letras en común: “empre”.

Y no importa si se es ejecutivo, dueño de un grupo empresarial o profesionista independiente, “empre” está en todos estos rubros.

¿Por qué no hablamos de fantasmas? Porque socialmente el que lo dice está loco, y nadie le cree a los que ven fantasmas.

Porque al final del día sólo hay de “dos sopas”:

  • La gente teme a los fantasmas (o sus propios fantasmas) y nadie quiere verlos.
  • Aquellos que dicen querer verlos, no quieren ser verdaderamente espantados por los mismos, así que: “los buscan sin quererlos encontrar”, y esa forma de buscar No sirve.

Al final, lo más real está a la vista de todos, pero nadie quiere verlo, y lo peor de todo: todos callan, porque el que habla no es escuchado, porque es tirado de a loco, porque no nos gusta oír cosas no gratas y porque es más cómodo pensar y vivir con ojos escépticos.

Pero lo que sí es un hecho es que los fantasmas actúan. Y actúan a diario.

¿Qué son los fantasmas? Todo aquello que sabemos que está ahí y que no tarda en convertirse en espíritu chocarrero de las empresas, los emprendedores y los empresarios, moviendo las cosas en una dirección que no queremos.

¿Qué pasa con ellos? Ellos mueven, muchas veces, los hilos de las cosas, provocando incendios y otros destrozos en donde no queda de otra más que actuar “de bomberazo”, y es así como funcionan muchos espacios, tanto en las empresas grandototas como en los pequeños emprendedores.

 

Proceso para la creación de fantasmas

  1. Crecimos ¡como Dios nos dio a entender!
    Vivimos en un país donde más del 85% de las empresas y los negocios son “familiares” y han crecido ¡como Dios les dio a entender! Los fantasmas a veces son resultado de toda una tradición de hacer y dejar de hacer.
  2. Por ello, la forma de ser y hacer se ha vuelto reactiva
    Relacionado con el primer punto, un fantasma en común de empresarios, empresas y emprendedores es que los líderes se han vuelto apagafuegos y no investigadores de las causas, haciéndose maquiavélicos dictadores de órdenes, bomberos con altavoz gritando “apaguen ese fuego”, bajo el fundamento “yo te pago por eso, resuélvelo”, y no queda más que un sinsabor en los demás. Y entonces los fantasmas aparecen ante sus ojos. Y generaciones de fantasmas siguen ahí esperando salir.
  3. Al final planeamos para no hacer
    Si algo vi en consultoría, incluso en las “grandes empresas trasnacionales”, es que algunas planeaciones o los mismos “manuales de proceso” son un conjunto de hojas amarillas hechas en el 82, que poco importan actualmente. Y en otras compañías, “las que se renuevan”, se hicieron unos años por empresas de consultoría, volviéndose “mamotretos” en el cajón. Y sí, es cierto, no en todas y no siempre, pero al haber una gran cantidad de ellas esto se ve como una constante.
    Y cuando el fuego es grande se convierte en alimento de las fogatas en las discusiones de directivos de empresas y empresarios que buscan apagar el fuego (con las mismas hojas que no usaron) alimentándolo.
    En el caso de los emprendedores podríamos hacer una fogata de 1,000 metros de altura con los planes de negocio de muchos, y este fantasma en común actúa y actúa y actúa sin planeación alguna.
    Y cuando el fuego es grande no analizamos las herramientas con las que se apaga el fuego
    Una constante en alguien que llega a pedir apoyo, sea emprendedor, empresario o empresa, es buscar lo que sea para apoyarse, sin saber qué se necesita para apagar el fuego (cosa que muchas veces tampoco saben los mismos que dicen brindar apoyo, y por vender, callan, cosa poco profesional, por cierto).
    Pues usar agua, tierra o viento dependerá del tamaño del fuego, y no es lo mismo una llama del tamaño de una vela que un incendio en toda la planta. Pero, ¿cómo saber si la falla es eléctrica, administrativa o de la tan común falta de planeación?
    Y como cuando además todos callan, porque el ver y hablar de fantasmas es una conversación non grata.
  4. Es tan grave no identificar la forma y el fondo de “lo que pasa”, que nos volvemos cómplices “dejando que pase”, alimentando así a los fantasmas, que por supuesto buscarán saltar a la luz y hacer las llamas más altas.
  5. Existe un sobrellevar la situación relacionado con todo lo anterior, y que se anexa con la clásica frase de los subalternos “¡Al jefe le valió!, le dio poca importancia”, haciendo sentir que incluso en las empresas ¡se hacen las cosas al chilazo! Y éste, señores, es el quinto punto, una frase tan popular pero tan real que da miedo.

 

Cazafantasmas

Las preguntas son simples: ¿Qué plan estás llevando a cabo? ¿Qué disciplina, marcada como una constante, estás haciendo todos los días? ¿Qué acciones palomeas? ¿Cómo te defiendes de tus propios fantasmas? Y, sobre todo, ¿sabes cuáles son?

Muchos ejecutivos, emprendedores y empresarios hacen muchas cosas al día, y dicen que están trabajando, pero sus acciones carecen de cohesión, dirección y sentido unificados.

Es como si desearan que las cosas sucedan de forma espontánea, porque fueron a ver a uno o dos posibles clientes. Y cuando se les pregunta por una estructura de seguimiento de ello, entonces las voces bajan, y los fantasmas salen. Y mientras se siguen preguntando ¿por qué no vendo? Y cuando se les pregunta de una estructura –aunque sea sencilla– de prospección de clientes, entonces las voces se apagan por completo y las caras palidecen porque vieron un fantasma.

Y no creas que es necesario un mamotreto de cajón, o un plan de negocios extensísimo; de hecho, si te lo propones podrías trabajar con 3 o 4 hojitas y hacer una gran diferencia (lo he comprobado una y otra vez), y tampoco creas que para hablar de estrategia y táctica necesitas ser Napoleón Bonaparte. Quítate esas ideas y combate tus fantasmas.

Muchos, de verdad muchos, se dicen “estar en friega”, pero se les ve en la vida como el que le intenta pegar a una piñata, estando de espaldas a ella y muy lejos de la misma, pero ¡vaya que lo intentan! Todos los días llegan cansados del diario, porque sin duda intentar dar golpe con todas sus fuerzas (aunque sea al aire) ¡también cansa!

Y al final, cuando no se responsabilizan de sus actos, sienten que la energía se la chupó la bruja, o el fantasma de la oficina, y entonces, cuando llegan a casa, le echan la culpa a él.

 

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