El recuerdo de la difícil infancia de Massoud Hassani y su hermano Mahmud, sirvió para  crear Mine Kafon, una esfera que ayuda a desactivar minas antipersonales, que cada año cobran la vida de entre 15,000 y 20,000 personas. Este invento funciona con la simple ayuda del viento, y la confección de los dispositivos implica una inversión de sólo 60 dólares. 

 

Desde que nació en 1983, Massoud Hassani estuvo acostumbrado a la guerra. Para él, su hermano Mahmud y sus amigos, era normal vivir en medio de un constante conflicto armado en Afganistán. Las minas antipersonales se encontraban en todas partes en Qasaba, Kabul, donde todos los días salía a jugar.

A los nueve años aprendió a soldar y trabajó como mecánico; además hacía esculturas, pinturas y sus propios juguetes. Uno de sus favoritos era un pequeño objeto rodante impulsado por el viento.

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“Acostumbrábamos a jugar fuera de casa pese a la guerra. Eran nuestros padres los que realmente estaban aterrados y preocupados. Sabíamos que había áreas peligrosas ahí, pero no prestábamos mucha atención. Algunos niños salieron heridos e incluso algunos murieron por esas minas”, comenta Hassani en entrevista para Forbes México.

Massoud vivió en Afganistán hasta los 14 años, pese a la terrible problemática de la guerra. Sus padres lo encaminaron con un grupo de contrabandistas y durante casi un año vivió en Pakistán y Rusia, hasta que llego a Holanda. “Era un país totalmente nuevo, con nuevos hábitos. Pero no fue difícil acoplarme al nuevo estilo de vida”, afirma.

En Holanda se desempeñó en trabajos de seguridad y organización de eventos, pero eso no le satisfacía; quería hacer lo que más le gustaba: diseñar. Fue así como después de concluir un curso de informática, que le exigían, entró a la Academia de Diseño de Eindhoven.

 

Creatividad impulsada por el viento

En Eindhoven, Massoud Hassani explotó toda su creatividad y comenzó a diseñar Mine Kafon. “Fue parte de un proyecto escolar, los recuerdos de mis memorias de niño y las historias que compartí con mi hermano Mahmud. Queríamos crear una alerta global para resolver el problema de las minas antipersonales. Tan sólo en Afganistán existen 30 millones de minas y sólo viven 26 millones de personas; hay más minas que personas”, comenta.

La esfera Mine Kafon mide entre 1.70 y 1.85 metros, su núcleo es una carcasa de hierro de 17 kilogramos, rodeada de docenas de piernas de bambú, cada una con un “pie” de plástico en la punta. Dentro de Mine se encuentra un GPS que monitorea en tiempo real los sitios por donde el terreno ha sido despejado. En total, su peso es de 80 kilogramos, ideal para que la sola fuerza del viento la impulse.

Cada año entre 15,000 y 20,000 personas mueren o quedan mutiladas a causa de las minas antipersonales. Existen minas en 80 países: los más afectados son Angola, Afganistán, Bosnia-Herzegovina, Camboya, Croacia, Irak, Mozambique, Sudán, Vietnam y Colombia. A principios del siglo XX, 80% de las víctimas de las minas terrestres eran militares; hoy, casi 80% son civiles, la mayoría niños, indican los datos más recientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La idea de los hermanos Hassani es sencilla, pero efectiva e ingeniosa, aunque no fue fácil desarrollarla. “Fue muy difícil encontrar un ejemplo que existiera para inspirarnos a construirlo. Si diseñas una silla, hay millones de sillas disponibles para copiar aspectos y proponer otros, pero con la Mine Kafon tuvimos que crear formas totalmente nuevas con funciones y metodologías”, explica Massoud.

El resultado del proyecto es alentador. Una Mine Kafon es capaz de desactivar de tres a cuatro minas en un solo uso. Su costo de fabricación es de 60 dólares, precio nada comparado con lo que actualmente cuesta desactivar una sola mina.

“Aún quedan muchas minas de la Segunda Guerra Mundial. Además, desde los años sesenta se han esparcido hasta 110 millones de minas por todo el mundo en 80 países. La única manera de desactivarlas es mediante su eliminación individual, con un costo de entre 300 y 1,000 dólares por mina. Incluso con adiestramiento, los expertos en eliminación de minas calculan que por cada 5,000 eliminadas, un trabajador morirá y dos resultarán heridos debido a explosiones accidentales”, señalan datos de la ONU.

Por el momento, el proyecto Mine Kafon sigue en estatus de prototipo. “Pero seguimos trabajando en aplicaciones robóticas inspiradas en la solución al problema de las minas. Estas aplicaciones robóticas son extremadamente funcionales e inteligentes; pueden trabajar en grupo sin ninguna ayuda y detectar minas fácilmente, rápido y de manera segura”, comenta Massoud, quien junto con su hermano continúa perfeccionando la esfera.

La ONU se ha comprometido activamente a afrontar los problemas de las minas terrestres. En 1980 patrocinó la Convención sobre Armas Inhumanas. Finalmente, eso dio como resultado que en 1997 la Convención sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su Destrucción (Convención para la Prohibición de Minas), prohíbe la producción, empleo y exportación de estas armas. Desde septiembre de 2008 la han firmado 156 países. El Día Internacional de la ONU para la Sensibilización sobre Minas Terrestres y la Asistencia contra las Minas, se celebra el 4 de abril.

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Sigue rodando

El problema de las minas antipersonales es serio, y es peor si los más afectados son niños. Eso es lo que impulsa a los hermanos Hassani a perfecccionar Mine Kafon, pensar en otros dispositivos y recaudar fondos.

Una forma de obtener el dinero es a través de la Unión Europea, o fondos sociales disponibles en Holanda. “Estamos investigando cuáles son las opciones disponibles. Las inversiones comerciales son también muy interesantes. Eso nos hace pensar que podemos crear otros productos para atacar otras áreas”, dice entusiasmado Massoud.

Otra de las opciones, que ya rindió frutos,  fue Kickstarter, una plataforma especializada en fondear prototipos. Desde 2009, 6.6 millones de personas han aportado aproximadamente 100 millones de dólares para la financiación de 65,000 proyectos. Cabe mencionar que los emprendedores son dueños de 100% de sus proyectos.

Los hermanos Hassani estuvieron siguiendo varios proyectos por un tiempo, siempre pensando que esta fondeadora sería genial para este proyecto comunitario; la idea dio excelentes resultados. La meta que Hassani fijó en el portal de Kikstarter fue de 100,000 libras (2.2 millones de pesos). El objetivo se rebasó por casi 20,000 libras (443,313 pesos).

Básicamente eran cuatro las metas que los hermanos se impusieron:

  • Reingeniería de los prototipos – construirlos y ponerlos a prueba.
  • El desarrollo de software para el GPS y su sitio web – para localizar la esfera.
  • Producción de la empresa – para construir y producir la esfera.
  • Inversionistas / Donaciones – para ayudar a que el proyecto siga adelante.

Todas han sido alzanzadas con éxito. El proyecto Mine Kafon pronto dejará de ser un prototipo. “De hecho, ya la creamos (la compañía). El sitio web está casi listo”, asegura Massoud.

Muchos son los reconocimientos que los hermanos Hassani han obtenido por Mine Kafon. El más reciente fue formar parte de la exposición del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA, por sus siglas en inglés). “Fue en mi primera presentación en Milán, cuando Paola Antonelli, una de las críticas del panel, se enamoró del proyeto. Ella fue quien se dio cuenta que Mina Kafon podría caber en una exposición en la colección del MoMA; eso ayudó mucho a crear conciencia en otros niveles”, recuerda Massoud.

Lo más trascendente del Mine Kafon es que su origen reside en una idea simple de la infancia. Hoy es una realidad, gracias al esfuerzo y tenacidad de los creativos hermanos Hassani.

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