Por Iván Pérez

Esta historia fue publicada en la edición impresa de mayo de 2018 de Forbes México.

Son las 2:30 de la mañana en Londres, y en la calle Old Queen, en las instalaciones de la National Crime Agency (NCA), algunos agentes ven partidos de futbol. Están a punto de terminar su jornada, pero antes de ir a casa deberán atender el partido México vs. Israel y analizar en sus computadoras cómo se comportan las apuestas en diferentes casas de juegos online.

Es el 28 de mayo de 2014 y, desde hace días, como se conocería semanas después, la NCA recibió reportes de inteligencia que decían que el partido de esa noche en el Estadio Azteca de México corría el riesgo de ser intervenido por las organizaciones de apuestas deportivas ilegales que pueden beneficiar a personas en el Reino Unido.

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La NCA recibió alertas de cinco encuentros internacionales que estaban bajo sospecha a unas semanas de que se realizara el Mundial de Brasil 2014. La organización británica que combate el crimen organizado tiene entre sus tareas luchar contra la red de apostadores ilegales y, para ello, mira los juegos y analiza comportamientos extraños en los sitios web para determinar si hay alguna apuesta anómala; por ejemplo, que sin motivo aparente o lógico aparezca mucho dinero en cuestiones como jugadores expulsados, número de goles en cierto lapso del partido o duelos que no son atractivos, pero en los que hay mucho dinero apostado, etcétera.

Los reportes de inteligencia que recibió la NCA detallaban que Nigeria vs. Escocia, EU vs. Azerbaiyán, Corea del Sur vs. Túnez, Suecia vs. Dinamarca y México vs. Israel estaban bajo sospecha. Al final, en ninguno de ellos ocurrió nada relevante. Ninguna de las autoridades del futbol mexicano tuvo conocimiento o recibió algún tipo de reporte de que, a 9,000 kilómetros de distancia, estaban investigando y monitoreando el partido que significó la despedida de México para acudir a Brasil y el adiós de Cuauhtémoc Blanco del seleccionado nacional.

Las apuestas ilegales y los amaños de partidos son la nueva enfermedad del deporte profesional y el futbol es, junto con el tenis, una de las actividades con mayores índices de arreglo de partidos. El Global Corruption Report, de Transparencia Internacional, califica este problema como “muy grave”. E indica que “en apuestas legales o reguladas se mueven al año, en la industria deportiva, 70,000 mdd; pero las estimaciones de las apuestas ilegales alcanzan los 500,000 mdd”.

Hace un par de años, el FIFpro, sindicato de jugadores profesionales de futbol, publicó el Black Book, que detalla los problemas que padecen los futbolistas. En el apartado de “arreglo de partidos”, la zona más propensa a que ocurrieran esos actos era Europa del Este, las ex repúblicas soviéticas y Rusia misma.

¿En qué momento las apuestas y el arreglo de partidos se convirtieron en un cáncer para el futbol mundial? La respuesta corta es: cuando el futbol se convirtió en una industria. Según el informe de Transparencia Internacional, fue a partir de los años 1990 cuando un grupo de personas en Malasia y Singapur empezó a amañar encuentros, pagar dinero a jugadores, entrenadores o árbitros para convencerlos y ayudarlos a conseguir altas sumas de dinero a través de sitios online ilegales o no regulados. Luego entró la mafia rusa, la china… y todo se potencializó.

Declan Hill, periodista de investigación y experto en temas de apuestas y amaño de partidos, dice que la situación no sólo se da a nivel de clubes o ligas locales; ahora, “en un año, al menos en Asia, África y América Latina hay 150 partidos de selecciones nacionales que han sido amañados. Todo esto es un enorme reto para las autoridades”.

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El ex jefe de seguridad de la FIFA, Ralf Mutschke, explica la dimensión del problema: “Cerca de 50% de las ligas fuera de Europa están siendo acechadas por el crimen organizado, así como también partidos de corte internacional con selecciones nacionales”.

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Robert Hoyzer, ex árbitro de fútbol alemán, fue condenado a dos años y medio de prisión en 2005 por cooperar con una red de apuestas ilegales liderada por croatas. Foto: Andreas Rentz/Bongarts/Getty Images.

Por ejemplo, una investigación de la Europol de hace cinco años documentó a 425 sospechosos en 15 naciones del continente; pero también existen los casos donde la corrupción infecta a todos los actores

del deporte, como en Zimbabue, donde al menos 100 personas, entre promotores, jugadores, entrenadores y directivos, estaban coludidas para ganar dinero y arreglar partidos.

“El problema viene en dos sentidos principalmente: el primero, es que la policía y las autoridades gubernamentales no hacen nada para ayudar a las autoridades del futbol para combatirlo; pero también hay otro tema: el conflicto y dilema ético de jugadores, entrenadores y árbitros”, disertó hace unos meses, en un foro, Declan Hill.

Transparencia Internacional, a través del Global Corruption Report y el Black Book, identificaron factores que denotan que las apuestas ilegales y el arreglo de partidos es una industria en apogeo. Éstos son:

  • La tecnología e internet, que incrementan, a escala internacional, la práctica de las apuestas.
  • La accesibilidad. Hoy, desde cualquier parte del mundo, se puede apostar en cualquier liga con sólo tener acceso a internet.
  • El aumento de las audiencias en televisión. Esto propicia que casi todo el mundo tenga acceso a presenciar cualquier partido.
  • La demora en la paga de los jugadores.
  • Los bajos salarios de entrenadores y futbolistas.
  • Amenazas del crimen organizado para forzar la ocurrencia de “eventos” durante los partidos.

El modus operandi, según la Interpol, era que los apostadores acudían a ligas de menor nivel, de bajo perfil, para, de alguna manera, pasar inadvertidos y apostar altas sumas de dinero. Pero, en los últimos años, se han presentado casos en Mundiales de todas las categorías (Sub-17, Sub-20, Femenil) e incluso se abrieron investigaciones para encuentros de eliminatorias mundialistas. Por ejemplo, la FIFA ordenó, en septiembre del año pasado, que el encuentro entre Sudáfrica y Senegal (selección calificada al Mundial) se repitiera porque el encuentro fue intervenido por apostadores y se involucró al árbitro del encuentro.

El último informe de la Interpol sobre el tema documentó que, en al menos 80 países (FIFA tiene 209 miembros), se presentaron casos o sospechas de amaño de partidos. El mismo organismo ha realizado seis operaciones SOGA (Short for Soccer Gambling) en los últimos cinco años, donde arrestaron a 12,500 personas, recuperaron 53 mdd en efectivo, clausuraron 3,400 salas ilegales de juego y detuvieron movimientos por 6,400 mdd en apuestas.

“No se puede combatir mediante una federación o por una investigación. Detrás de un arreglo de partidos quizá haya 40 personas en diferentes países. Hay que colaborar internacionalmente. Europa es parte del problema; somos el origen de las apuestas deportivas. Pero no es un problema sólo nuestro: vaya a China o a Filipinas y verá todo lo que se mueve allá”, expone el ex presidente de la Asociación de Futbol de Austria, Friedrich Stickler.

El Black Book refiere que los futbolistas están conscientes del problema: casi tres de cada 10 encuestados refieren que han tenido conocimiento de algún partido arreglado en su liga local.

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La FIFA reconoce que cerca de 50% de las ligas fuera de Europa están acechadas por el crimen organizado, así como algunos partidos internacionales. Foto: Alessandro Della Bella/Bloomberg via Getty Images.

La Sports Betting Integrity (un organismo independiente que se encarga de analizar, combatir y concientizar contra el arreglo de encuentros en diferentes deportes) documentó 266 casos en el deporte, de los cuales el futbol tuvo 45 partidos bajo sospecha en 21 países. Pero quizá la Interpol, con su Operación SOGA, dio la cifra más alarmante: 680 partidos fueron investigados en sólo 18 meses.

Jake Marsh, jefe de Integridad en el grupo de medios digitales Perform, dijo hace unos meses, en un foro sobre seguridad en el deporte, que las selecciones nacionales son muy atractivas para el mercado negro de apuestas.

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Fue a principios de la década de 1990 cuando la industria de las apuestas ilegales en el futbol empezó a crecer, pero no fue sino hasta 2005 cuando la FIFA tomó el tema en serio. A partir de ese momento, se han tomado algunas medidas para combatir este problema, como la creación, en 2013, de un buzón de alertas (BKMS System) donde cualquier jugador, árbitro o directivo puede realizar, de manera anónima, alguna denuncia de arreglo de partido. El método es sencillo: dan a conocer su código postal, se crea un pseudónimo y, posteriormente, emiten la denuncia y las autoridades se ponen en contacto con el denunciante.

Pero, por el momento, los métodos no han resultado eficientes. Los apostadores ilegales operan en mercados donde los juegos en línea no tienen regulación, o es muy blanda, como en Malta, Islas Caimán, Islas Vírgenes, y muchos otros territorios. El informe “Protecting the Integrity of Sport Competition. The Last Bet for Modern Sport”, realizado por la Universidad de la Sorbona de París, a través del Centro Internacional para la Seguridad en el Deporte (ICSS), evalúa a México, junto con Filipinas, República Checa, Costa Rica y Antigua, como un país que “no considera los peligros que originan las apuestas ilegales y pone en riesgo al deporte”.

En México, recientemente, el abogado Ricardo de Buen presentó la iniciativa Integridad en el Deporte en México, que tiene como finalidad recabar propuestas que lleguen a la Cámara de Diputados para reformar diversas leyes que inhiban delitos como el amaño de partidos.

“Por ejemplo, si un equipo da dinero a otro para arreglar un encuentro, no es delito en nuestro país”, señala. “No sabemos si [este fenómeno] existe en México; no lo puedo asegurar. Es imposible de decir. Sin embargo, un país que tiene ligas importantes y una liga de futbol destacada a escala mundial, debería tomar en serio la labor preventiva”.

¿Cuánto dinero se destina para combatir estos actos de corrupción? Desde la FIFA, la cantidad es mínima. Incluso, se otorgan más recursos a otros ámbitos que a la limpieza del deporte. De acuerdo con una revisión de los Informes Anuales del organismo de 2016 y 2017, el Early Warning System (otro de los sistemas de seguridad) tuvo un presupuesto de 14 mdd… mientras que el del Museo de la FIFA fue de 74 mdd. Y, por si eso fuera poco, después del FIFAGate (escándalo de corrupción de los directivos), en junio de 2015, la Interpol terminó un acuerdo con la FIFA, valuado en 20 mdd, para hacer tarea conjunta en contra del problema, y que estaría vigente hasta 2021.

Lo que dicen la cifras ahora es lo siguiente: la industria ilegal de apuestas lleva la delantera y el dinero que se destina para combatir la nueva enfermedad del futbol no basta. El Mundial de Rusia llega cuando en el mundo se mueven 500,000 mdd anuales en apuestas ilegales en el deporte.

 

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