Las propuestas de Estados Unidos sobre las normas de origen, que determinan qué porcentaje de un auto debe ser fabricado en la región que abarca el acuerdo TLCAN para evitar aranceles, podría perjudicar a los consumidores estadounidense, disminuyendo las ventas y las exportaciones del país.

Según el estudio elaborado por el Center for Automotive Research (CAR por sus siglas en inglés), las actuales propuestas sobre las normas de origen de los autos podrían forzar a los fabricantes de vehículos y autopartes estadounidenses a trasladarse a regiones de menores costos fuera de Norteamérica.

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En las conversaciones para actualizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Estados Unidos, Canadá y México, los negociadores del gobierno de Donald Trump inicialmente exigieron que los vehículos tuvieran un 85% de componentes elaborados en Norteamérica para validar la ausencia de aranceles, respecto al 62.5% actual.

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Pero ejecutivos de la industria dicen que ahora los negociadores estadounidenses exigen un contenido de hasta 75%, con algunos componentes provenientes de áreas que pagan impuestos más elevados.

Las normas de contenido se han convertido en un asunto crucial de las negociaciones para reformar el pacto comercial de 24 años.

La canciller canadiense, Chrystia Freeland, dijo el miércoles que se han hecho progresos en las discusiones del TLCAN sobre las normas para el sector automotor, aunque el asunto se ha visto opacado por la intención de Estados Unidos de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio.

Establecer normas de origen “muy rigurosas” para la industria de autos “con el objetivo de llevar devuelta el proceso de manufacturas a Estados Unidos y la región del TLCAN podría tener el efecto opuesto si los umbrales de contenido son demasiado elevados, o las normas demasiado onerosas”, sostuvo el estudio.

CAR estima que los aranceles para vehículos que no cumplan con las exigencias propuestas de las normas de origen implicarán un impuesto mínimo por valor de entre 2,100 millones y 3,800 millones de dólares a los consumidores estadounidenses, y si los fabricantes de vehículos traspasan el costo total, las ventas podrían caer en hasta 150,000 unidades cada año.

El estudio considera que Estados Unidos actualmente exporta 2.4 millones de vehículos a nivel anual, lo que representa apenas un quinto de su producción local.

“La propuesta estadounidense elevaría el costo de producción, incurriría en aranceles a las exportaciones de vehículos estadounidenses que no cumplan con las nuevas normas de origen del TLCAN y como resultado habrá menos envíos estadounidenses”, dijo el estudio.

 

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