Giordano Lombardo, director de Inversiones del grupo Pioneer Investments, opina sobre varias cuestiones apremiantes para los inversores tras la reciente corrección experimentada por los activos de riesgo.

 

Las actuales condiciones económicas y de mercado son extremadamente complejas. El crecimiento estructuralmente bajo, la alta deuda global y la baja inflación exponen la economía global a vulnerabilidades y riesgos de caídas. Los bancos centrales, aunque muy pendientes de la estabilidad financiera, pierden eficacia paulatinamente y pueden no ser capaces de contrarrestar con efectividad la volatilidad a medio plazo, como hicieron en la gran crisis financiera. Los mercados financieros han empezado a descontar un entorno muy negativo con una revisión de los diferenciales crediticios y una profunda corrección de los mercados de renta variable, que registran caídas en torno a un 8% en lo que va de año[1].

Sin embargo, si nuestra hipótesis de base se materializa —es decir, que el proceso de transición de China hacia un crecimiento más equilibrado no descarrile y que los mercados desarrollados resistan y eviten espirales deflacionistas—, creemos que la reacción excesiva del mercado puede presentar oportunidades de valor para los inversores a largo plazo. Sugerimos utilizar instrumentos de cobertura para contrarrestar el impacto asociado a la gran volatilidad y aumentar la exposición a clases de activos vendidos en exceso o que puedan aportar renta a una cartera diversificada[2], como mercados emergentes concretos y bonos privados de EU sobrevendidos, ya que creemos que pueden compensar a largo plazo.

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¿Qué riesgo existe de que se produzca una nueva crisis financiera como la de 2008?

En nuestra opinión, las condiciones de mercado son diferentes a las de 2008. El sector financiero ha registrado un profundo de desapalancamiento tanto en EU como en la zona euro. Instituciones como los bancos centrales y los supervisores han jugado un papel fundamental en la creación de una red segura para el sector financiero, en forma de recapitalización de los bancos y reducción de los riesgos sistémicos. Por lo tanto, consideramos poco probable que se produzca una crisis como la de 2008.

Al mercado le preocupa hoy más China y los efectos indirectos asociados a su proceso de transición. La evolución china de un modelo basado en la fabricación a uno basado en los servicios, de la exportación y la inversión al consumo, ya está afectando a los precios de las materias primas y a las economías integradas en la cadena de suministro de China, concretamente los mercados emergentes. Cualquier desaceleración brusca de China alteraría el comercio y el crecimiento mundial, incluso en los mercados desarrollados, especialmente en un entorno como el actual, caracterizado por un crecimiento por debajo de la media, inflación baja, lenta evolución de la productividad y alta deuda. Una caída de la confianza en el éxito de la transición china también es un componente esencial de crisis. La percepción de que el proceso se está gestionando de forma deficiente, la incertidumbre en la gestión de las expectativas de los inversores, la falta de claridad y las incoherencias políticas se han perfilado, sin lugar a dudas, como riesgos materiales en el entorno actual, capaces de desencadenar salidas de capital y de alterar los mercados cambiarios y los precios de los activos.

 

Hablando de China, ¿qué probabilidad existe de que una contracción de la economía china favorezca tendencias deflacionistas en todo el mundo?

En esta fase, este no esta no es nuestra hipótesis fundamental. La transición económica de China hacia un modelo más equilibrado conlleva un índice de crecimiento más bajo a medio plazo, pero una economía más equilibrada y sostenible a largo plazo. No creemos que las autoridades chinas vayan a favorecer o aceptar una devaluación masiva del yuan mientras intentan liberalizar los mercados de capital ni mientras exista una enorme cantidad de deuda corporativa en dólares

Creemos que la devaluación de su moneda será moderada y observamos crecientes muestras de que el Banco Popular de China se ha propuesto alejarse cautelosamente del índice ponderado por el comercio del dólar. Todavía disponen de recursos para intervenir, en forma de considerables reservas oficiales para contrarrestar las salidas de capitales y limitar la devaluación de su moneda, así como un buen superávit por cuenta corriente. Reconocemos que estos recursos no se utilizan siempre correctamente y que existe mucho ruido comunicativo en un proceso de aprendizaje práctico. Estas circunstancias generarán mucha volatilidad, pero creemos que los responsables políticos se han propuesto seriamente superar con éxito este momento vital del proceso de transición.

 

Volviendo a las economías desarrolladas, ¿qué perspectivas predominan actualmente con respecto a la economía de EU?

Continuamos observando un crecimiento aceptable en EU, especialmente en la economía interna. La actividad manufacturera se está ralentizando, influida por el debilitamiento del entorno exterior, pero la solidez del sector de los servicios y el consumo nacional equilibran esta tendencia. Los precios del petróleo están contribuyendo de forma positiva a la renta disponible de las familias y el mercado laboral sigue dando muestras de fortaleza. Es probable que la Reserva federal mantenga una postura incluso más acomodaticia de lo esperado. Por lo tanto, la perspectiva a corto plazo no ha empeorado radicalmente con respecto a los últimos meses. A largo plazo, la situación resulta más incierta, ya que no observamos mejoras materiales en el crecimiento de la productividad.

 

¿Las turbulencias que registra actualmente el mercado presentan oportunidades para los inversores a largo plazo?

Los bancos centrales, a pesar de estar muy pendientes de la estabilidad financiera, pierden paulatinamente eficacia y cabe preguntarse si las herramientas a su disposición van a resultar tan eficaces para contrarrestar la volatilidad excesiva como lo han hecho a lo largo de los últimos cinco años. Por lo tanto, creemos que resultará esencial adoptar un horizonte de inversión más largo para sortear este entorno de volatilidad del mercado y centrarse en las oportunidades de valor. Si nuestra hipótesis anterior se confirma, creemos que los periodos de reacción excesiva del mercado, como los observados estos últimos días, deben verse como oportunidades para los inversores a largo plazo.

Adoptando las medidas adecuadas de gestión de riesgo, creemos que la acumulación de clases de activos con valoraciones dignas de atención o capaces de ofrecer valor en términos de renta puede ofrecer una estrategia de inversión interesante para el futuro. Por ejemplo, observamos oportunidades en varias áreas del espacio del crédito, como las obligaciones a corto plazo en los mercados emergentes, nombres de alta calidad y en moneda fuerte; o en EU, donde el mercado del crédito está descontando tasas de incumplimiento extremadamente altas, en particular en el sector de la energía. En el espacio de la renta variable, observamos amplias divergencias entre sectores y regiones, y favorecemos un enfoque altamente selectivo basado en las valoraciones y los fundamentales. Las valoraciones de la renta variable de los mercados emergentes son extremadamente baratas frente a los niveles históricos. Este hecho puede representar una proposición atractiva a largo plazo, con un enfoque selectivo.


[1]Fuente: Bloomberg, datos a 25 de enero de 2016, teniendo en cuenta el MSCI World Index.
[2]La diversificación no garantiza la obtención de beneficios ni ofrece protección contra las pérdidas.


 

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