DW.- La noticia llegó como un mazazo para la industria del turismo: la histórica firma Thomas Cook, la segunda más grande del rubro, declaraba su quiebra por medio de un comunicado. La compañía británica, fundada hace 178 años, intentó hasta última hora resolver su falta de liquidez, pero no pudo asegurar los 227 millones de euros que exigían los bancos como garantía. Unos 600,000 turistas quedaron en la incertidumbre  en sus lugares de vacaciones.

Este escenario ha forzado al gobierno de Reino Unido a montar una verdadera operación de rescate, pues 150,000 de las personas dejadas en tierra son británicas. En el país ya se habla del mayor despliegue logístico desde la Segunda Guerra Mundial para lograr el regreso de los afectados en un plazo máximo estimado de dos semanas. Solo en las islas Canarias hay 30,000 turistas golpeados por lo sucedido. Pero no son los únicos que enfrentan ahora un problema mayúsculo: el cierre de Thomas Cook dañará duramente a la economía del archipiélago, que solo hasta fin de año perderá 250,000 reservas realizadas a nombre de la firma.

“Es un golpe duro para los turistas que han visto truncadas sus vacaciones, pero también es un golpe duro para la economía vinculada al turismo. Los hoteles ahora ven que las plazas que tenían tomadas se han evaporado”, dice a DW el eurodiputado José Ramón Bauzá, de Ciudadanos y portavoz de Transporte y Turismo del grupo europeo liberal. Y la tragedia se extiende más allá de las economías europeas, pues supone también un terremoto para República Dominicana, México y Cuba, paraísos de aguas cristalinas y paisajes de ensueño que, a partir de (esta semana), ya no contarán con los visitantes transportados por Thomas Cook.

Tragedia en México y el Caribe

El cierre de la firma tiene otras aristas: 1 millón de reservas de vuelos y hoteles no serán cubiertas, y hasta ahora hay poca claridad sobre si los clientes perjudicados recuperarán alguna vez su dinero. Algo similar viven los hoteleros de Cancún y la Riviera Maya, en México, que deberán absorber la millonaria cuenta impaga de Thomas Cook y prepararse para largos procesos legales que podrían, en el mejor de los casos, permitirles recuperar parte de la deuda con la futura venta de activos de la compañía.

Se trata de una pérdida catastrófica ahora y también para el futuro. Reino Unido es el principal país europeo de origen de turistas con rumbo a México. La mayoría de ellos viajaba por medio de Thomas Cook, dice Darío Flota, director del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo. En declaraciones a Radio Fórmula QR, aseguró que “vamos a tener un período de ajuste”, aunque él confía que “pronto la competencia llenará el espacio que va a dejar Thomas Cook”. Eso, sin embargo, está aún por verse.

Algo parecido ocurre en República Dominicana (cuyo destino principal es Punta Cana) y Cuba, donde el sitio web especializado Arecoa.com informa que Thomas Cook no ha pagado las reservas de las últimas semanas, por lo que se estima que la deuda que ha contraído con las cadenas hoteleras es de varios millones de dólares. En Cuba hay unos 2,000 turistas afectados en Cayo Coco, Holguín y Varadero, y se han reprogramado viajes para que puedan regresar a sus puntos de origen.

Sanciones más duras

La quiebra de Thomas Cook es un desafío no solo para la industria del turismo, sino también para el Estado. Reino Unido deberá pagar con dinero del fisco la repatriación de sus 150,000 ciudadanos, mientras que la caída de ingresos por la cancelación de las reservas hechas a nombre de la firma implicará importantes pérdidas para lugares que dependen de las divisas que dejan sus visitantes.

Es el caso de las islas Canarias. El presidente canario, Ángel Víctor Torres, reconoció que esto “nos afectará fuertemente” y ya habló con el ministro de Fomento en funciones de España, José Luis Ábalos, de la necesidad de tener un “plan de contingencia”. En tanto, el eurodiputado Bauzá presentó una consulta ante la Comisión Europea, porque considera inaceptable que una compañía “todavía europea” pueda tomar la decisión unilateral de cesar sus actividades. Bauzá vio en Palma de Mallorca que la coordinación montada por el gobierno británico para evitar “que los turistas quedaran tirados, como se dice coloquialmente” funcionaba de buena manera. Sin embargo, para él no basta con eso.

“Es necesario poner sistemas de control para que estas cosas no pasen. La posible quiebra de Thomas Cook se sabía desde hace semanas. La empresa pudo haber evitado dejar a la gente en tierra, pero optó por aguantar hasta el último segundo, y quienes padecen esta decisión son los usuarios”, afirma Bauzá. Y añade: “Debe haber penalizaciones duras para que las empresas pongan freno a estas situaciones, y así evitamos vivir lo que estamos viviendo ahora”. O lo que se vivió con la quiebra de Spanair (2012), Monarch (2017) y Germania (febrero de 2019).

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