La concreción de la estrategia digital del gobierno federal no será fácil, ni rápido, ni barato y se topará con muchas barreras algunas lógicas y otras absurdas.

 

 

 

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En días pasados se dio una buena noticia: la Presidencia de la República anunciaba su estrategia digital para el gobierno federal.

El tema es importante porque el retraso digital que tienen los gobiernos es enorme y no se ven ni ánimos ni presupuestos para cerrar esa brecha y muchas veces estas dos cosas son consecuencia de otra mayor: ignorancia. Pero el hecho de que se anuncie ya es positivo.

Este asunto no será fácil, ni rápido, ni barato y se topará con muchas barreras algunas lógicas y otras absurdas. Veamos cuáles serán los principales obstáculos con los que tendrá que lidiar las dependencias de gobierno y los usuarios.

Ya hemos hablado en este mismo espacio de cómo tienen que convivir las generaciones analógicas y los nativos digitales. Lo mismo pasa en las estructuras de gobierno.

No toda la burocracia está capacitada ni incentivada para enfrentar el dilema tecnológico, en parte por el promedio de edad de ese sector que rebasan los 50 años y requieren capacitación o actualización en la materia. Incorporar personal nuevo con un perfil más técnico es muy difícil porque eso implicaría aumentar la nómina y ese tema sólo está reservado para los cuates de los nuevos jefes.

Muchos gobernantes no quieren ni buscan el mundo virtual por temor y miedo a la transparencia y la rendición de cuentas.

También hay un problema de transversalidad en políticas, tráfico, supervisión y generación de contenidos para sitios de gobierno. Lo existe ya en el plano técnico pero no en el tema de contenidos. Está claro que las áreas de TI definen la parte tecnológica pero no está claro quién tiene la autoridad de supervisar e impulsar la generación y actualización de contenidos, así como de avanzar en otros temas como la transaccionalidad, la gestión o las redes sociales.

En realidad el problema no es tanto el personal que operaría cualquier programa o actividad en el mundo digital, sino el retraso tecnológico en todos los niveles de gobierno y en el país en general.

Un punto es la parte administrativa. Como muchas leyes en México, la normatividad para lidiar con los cambios tecnológicos y la adquisición de equipos de rápido desuso, esta desactualizada e impide que el gobierno compre equipo nuevo y opte por rentar.

Lo mismo pasa en leyes o reglamentos que expresan con todas sus letras que X o Y cosa se tenga que mandar por fax o se notifiqué por telégrafo. O que un documento oficial no sea válido de manera digital y solamente lo sea si se presenta impreso en original con copia certificada ante notario público (para regocijo del monopolio fedatario).

Recuerdo que hace unos cinco años  en una oficina de gobierno, se había logrado implementar un sistema de administración y gestión de manera digital. Meses de esfuerzo y la emoción de trascender del papel a un mundo virtual. Acto seguido, el Director Jurídico aclaró que la ley obligaba a seguir teniendo el respaldo en papel. Luego entonces había que hacer un trabajo doble, hacer la gestión en línea y el oficio en papel con sus respectivas copias, sellos y firmas.

Hay absurdos como que un dispositivo portable de almacenamiento (USB), que se pudiera considerar un objeto común de un oficinista, sólo lo puede adquirir el área de informática, porque a decir del área de compras o adquisiciones de una dependencia de gobierno, es un artilugio “de las computadoras”. Lo mismo pasa con otros artículos como una cámara de video o una televisión que sólo lo puede adquirir el área de informática.

Por lo tanto, se tendrá que hacer nuevas reglas y nuevos procedimientos que permita que el trabajo digital se quede en el mundo digital, se respalde y se proteja en el nivel digital y sea reconocido jurídicamente.

Otra cuestión que adolece el gobierno federal (y que pudiera ser el referente para estados y municipios) es una instancia que determine los parámetros, lineamientos y marcos referenciales que las áreas de tecnologías de la información de las dependencias deben considerar para adquirir o utilizar equipos, software o hardware que permitan el diálogo y la interconectividad entre todos. ¿actualmente quién determina esto?. Muchas veces el criterio que se usa es el del Director de Informática que tienen sus fobias o preferencias particulares de marcas y proveedores, como cualquier técnico; y los administrativos que sólo ven el precio más bajo .

El otro gran problema es que más allá de que existe una generación analógica que no tiene ni conocimiento, ni equipo para acceder al campo virtual, la mayoría de los mexicanos no podría hacerlo. No hay las condiciones de conectividad garantizada.

Hay algo que no debemos perder de vista. Los principales proveedores de almacenamiento –físico y virtual-, y de tráfico de datos, son extranjeros o particulares. Aquí hay un riesgo de seguridad nacional y protección de datos en manos de particulares que debemos atender.  Y si no pregúntenle a Estados Unidos sobre el caso Snowden.

Hagamos un símil de las frecuencias del espectro electromagnético en México. Ahí existe un rango de frecuencia exclusivo para actividades de gobierno y de seguridad nacional, satélites con transpondedores exclusivos y disponibles las 24 horas, infraestructura terrenal propiedad del gobierno para transmisión y recepción, y una autoridad que administra todo esto. Además, el gobierno tiene una red muy amplia de cable tendido y subterránea, principalmente de la Comisión Federal de Electricidad. Entonces por qué no usar esa infraestructura para tender fibra óptica exclusiva para uso oficial (como presumen la fibra oscura para concesionarla).

Con esa fuerza del Estado por qué no hacer lo mismo para el almacenamiento, la conectividad y la seguridad de internet exclusivo para el gobierno. Una red informática limitada, cercada y protegida pero propia. Donde la información delicada que se genere viaje y se almacene de manera protegida por el Estado, en grandes centro de datos y con servidores propios.

Tal vez sea una idea exagerada o irreal pero lo mismo se decía cuando se inició la carrera espacial.

Total, lo importante es que no se detenga el ritmo de actualización tecnológica y sigamos avanzando hacia un gobierno digital. Tarde o temprano todos tendremos que estar ahí.

 

 

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