El trasporte marítimo es una industria empapada de historia y tradición, pero a su vez es una empresa moderna y dinámica, donde todo el mundo es consciente de la importante función que desempeñan hacia un propósito mucho más amplio. La salud de la economía mundial y el propio funcionamiento del mundo como lo conocemos, dependen de este tipo de transporte pues alrededor del 90% del comercio mundial se transporta por vía marítima.

La industria marítima internacional cuenta con que México le brinde acceso estratégico a las principales rutas de navegación marítima de los Océanos Pacifico y Atlántico, así como a las del Golfo de México y el Mar Caribe, para el transito de embarcaciones que enlazan a los principales centros de producción del mundo con sus respectivos mercados de consumo. Asimismo es altamente atractivo el aprovechamiento del patrimonio marítimo mexicano, pues se trata de 2,926,252 kilómetros cuadrados de superficie marítima que es utilizada para la extracción de diversos recursos naturales; entre estos, se destaca por supuesto la extracción de petróleo del subsuelo marino por medio de la industria costa afuera en el Golfo de México, y la captura de especies vivas en el Océano Pacifico por medio de las mas importantes flotas atuneras del mundo.

Aunque en los últimos años México ha avanzado significativamente en la consolidación del actual modelo portuario, en términos de productividad, calidad de los servicios, capacidad instalada, inversiones y certeza jurídica; también es justo decir que el dinamismo del comercio exterior del país ha llevado a que la capacidad de algunos puertos, registren niveles máximos de utilización, lo que ha generado una fuerte demanda de nueva infraestructura, principalmente para la carga contenerizada. Lo anterior se combina con la demanda creciente de nuevos puertos y terminales con infraestructura suficiente, mejor conectados a sus zonas de influencia para atender las embarcaciones de nueva generación, con mayor oferta de servicios logísticos integrados y a costos menores.

La formación y competencia profesional de la gente de mar

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Aunque el compromiso y la importancia de una buena organización en tierra firme no pueden ser minimizadas, es la ‘gente de mar’ quien en última instancia garantiza que el comercio marítimo sea seguro, limpio y eficiente; y que los pasajeros, materias primas o productos terminados sean transportados de forma segura por decenas de miles de kilómetros.

A raíz de la Convención de Manila en el año 2010 (que tuvo por objeto revisar y mejorar el convenio internacional sobre normas de formación y titulación para la gente de mar), la formación de la gente de mar, ha sido mejorada substancialmente, especialmente en los países en desarrollo, desde donde cerca de dos tercios de la gente de mar del mundo está actualmente empleada; el enfoque de la formación basado en la competencia, es decir, el logro de la capacidad profesional necesaria para realizar las tareas bordo, en lugar de simplemente adquirir conocimientos para pasar un examen, es ahora de aplicación universal.

En lugar de los niveles de formación que se dejaba a la satisfacción de cada país, tenemos que las tablas de competencia internacional actualmente apuntalan la educación marítima en todo el mundo. Como consecuencia, ahora hay un sentido más claro en todos los marinos mercantes que son parte de la misma profesión mundial, en el que el reconocimiento de la especial importancia de la seguridad de la vida en el mar y la protección del medio marino son mucho más ampliamente reconocidos.

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Atendiendo la preocupación por proteger el ambiente en el mar caribe, la industria marítima ha contribuido con los Gobiernos de México, Guatemala, Belice y Honduras, para designar el Sistema Arrecifal Mesoamericano, como un área marina especialmente sensible para la navegación, de conformidad con las disposiciones establecidas en el convenio internacional para prevenir la contaminación por los buques (MARPOL 73/78). En este mismo sentido también se adoptó en México el Convenio Internacional para el Control y la Gestión del Agua de Lastre y los Sedimentos de los Buques que entró en vigor recientemente.

Los retos del presente

A pesar de todos estos avances, para la industria del transporte marítimo en México, todavía es necesario impulsar el desarrollo de un transporte marítimo competitivo propio, fortalecer las rutas de cabotaje y establecer rutas de transporte marítimo de corta distancia, para incrementar la oferta de transporte limpio y competitivo. Complementariamente se requiere aumentar la participación de embarcaciones mexicanas en los tráficos de altura y cabotaje, así como impulsar el desarrollo de la industria naval por medio de la que se puedan brindar servicios de mantenimiento, reparación, construcción y reciclaje de buques.

También es necesario dar un mayor impulso a los sistemas de educación náutica para continuar generando los profesionales del mar que requiere el comercio marítimo nacional e internacional, transformando el actual fideicomiso de educación náutica en un centro de educación superior con recursos y organización suficiente que le permita adquirir y operar el tan necesario buque escuela ya previsto por la legislación nacional desde el 2006, para que sus alumnos puedan adquirir apropiada experiencia en el mar antes de titularse.

A la luz de todo lo anteriormente expuesto, es evidente que la historia de la aventura marítima de los empresarios, marinos mercantes e instituciones mexicanas en el mar no acaba de iniciar; sin embargo, tampoco se ha logrado pasar del prólogo, lo cual representa la inmejorable oportunidad de escribir durante el siglo 21 su valioso contenido.

*Por Lic. Francisco de Jesús Riveros García: Capitán de Altura y Catedrático de Logística del Transporte y Administración Portuaria. Director General de Servicios Náuticos Especializados.

Contacto: [email protected]

 

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