Robert Martínez se puso al frente de la selección nacional de futbol belga con la determinación de convertir a once jugadores en un equipo.

Porque así es cómo el manager de los Diablos Rojos entiende el futbol: colectivamente. Y los equipos funcionan como un todo orgánico cuando el talento individual está al servicio de las necesidades del grupo. A partir de ahí, brilla el todo y brillan las partes.

Bélgica lo contrató en 2016 para encargarse de la que se conoce como la generación de oro del futbol belga, en un momento en el que éste deporte de élite está más globalizado que nunca.

Por esto, que un catalán de nacimiento, formado en el Reino Unido, sea el artífice del estilo de juego del equipo de la capital de la Unión Europea resulta metafórico.

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Martínez aterrizó en Bruselas luego de 21 años en territorio inglés, en donde creció como jugador y se estrenó como técnico. Llegó al Wigan Club en el 95 gracias a la entonces recién estrenada Ley Bosman, que prohibía el cupo de jugadores extranjeros nacionales de la UE en las ligas de países comunitarios.

“Al principio, le sorprendió el estilo de juego tan cerrado de los ingleses. Él era muy técnico y se encontró con una forma de jugar muy agresiva. Había muchos jugadores con dentadura postiza de los golpes que se daban”, explica su hermana, Antonieta, en entrevista para Forbes México.

El seleccionador de Bélgica contribuyó a la apertura de la Premier y se alimentó del futbol que allí se desarrolló y que hoy viste la marca propia del ‘futbol inglés’. Y fruto de estas vivencias, este verano llevó a su selección a la tercera posición en el podio de la Copa del Mundo.

Forbes México habló con Robert Martínez de su rol de seleccionador, de los días en los vestidores del Mundial, de su pasado, del futuro del Bélgica y, sobre todo, del equipo.

Posted by Belgian Red Devils on Tuesday, July 3, 2018

 

Dices que para ganar un Mundial es muy importante el aspecto mental, pero ¿el deporte no es actividad física?

Lo bonito de participar en un Mundial es que los mejores jugadores de cada nación tienen que trabajar en muy poquito tiempo para sincronizar bien los conceptos técnicos y tener claridad en los tácticos. Eso es muy difícil en tan pocos días. Por eso, lo que te da la diferencia es el aspecto psicológico, la capacidad de anteponer el grupo a tu situación personal.

¿Cómo se consigue esto?

No es complicado, es aceptar que para el periodo que dura un torneo el jugador es un embajador de la nación y tiene dejar de lado los aspectos personales, porque lo que importa es el equipo. Necesitas al jugador con esta predisposición. Entonces, se puede trabajar fácilmente.

Pues parece difícil cuando se está al mando de tanto talento y tanto ego…

Hay muchos jugadores que cuando llega la llamada de la selección lo ven como una oportunidad para sacar algo personal, a nivel de futuro deportivo o marketing de su producto. Pero este era un momento muy importante en el que debíamos aportar y dar lo que el grupo necesitaba.

Veo que tu trabajo previo de identificar a los jugadores que querías fue tan importante como el de entreno para el Mundial.

La selección no se hace en un mes o dos meses, sino en años para ver si el jugador quiere ser parte del equipo. En la preparación para el Mundial hay que dar claridad al jugador en sus roles ante situaciones tácticas y estratégicas. Ahí es muy fácil ver si su función está al servicio de lo que necesita el equipo.

Imagino que esto implica soportar la presión de dejar fuera a pesos pesados, con buenas temporadas a sus espaldas, para quedarte con una lista de 23 nombres.

De la experiencia en la Premier League durante 12 años tomando decisiones se aprende. La decisión popular no afectará en ganar o no. Hay que entender que el manager tiene información y una visión del resultado en el terreno de juego. Si el aficionado no está contento después del partido, entonces es el momento de estar preocupado.

Pues fuisteis terceros en el Mundial, superando el récord de la cuarta posición en 1986.

Hoy en Bélgica hay mucho orgullo por como el equipo trabajó, pero yo era consciente de que este equipo necesitaba decisiones duras.

Dos años buscando a los once Diablos Rojos pero hasta el partido contra Japón, en Octavos, no viste claramente que erais un equipo.

Fue un momento crucial para nosotros porque remontamos un 2-0 adverso en un momento en la que ya nos jugamos la permanencia en el Mundial. Por tanto, no había margen de error. Ahí es cuando realmente el carácter individual se pone a prueba.

Un buen impulso para jugar los Cuartos contra a la selección favorita: Brasil.

El partido de Japón nos prepara para estar en el mejor nivel para jugar contra Brasil. Es una selección que lleva una carga psicológica muy fuerte, por tanto, la barrera empieza antes de que llegues al estadio.

Siguiendo tu foco en el aspecto mental, ¿cómo preparaste a tus jugadores para vérselas con Neymar y el resto?

Jugamos al despiste para olvidar que jugábamos contra ellos, intentamos que el jugador no tuviera tiempo de pensar que jugaba contra Brasil.

¿Qué les dijiste antes de salir al campo?

Traté de dar normalidad, porque puedes cometer el error de crear un ambiente demasiado importante o darle una emoción que está por encima de lo que se tiene que hacer en el terreno de juego. El jugador tenía claridad en lo que tenía que hacer y yo quería que disfrutaran de la posibilidad de llegar a una semifinal.

¿Por qué insistes tanto en la claridad de las ideas?

Sabíamos qué queríamos para el futbol belga: un futbol de ataque, de marcar lo antes posible, de defender rápido y muy arriba. A partir de aquí, teníamos que intentar que nos fuera bien con los jugadores que teníamos a disposición. Para eso necesitas dar simplicidad y dirección para que el jugador tome decisiones que ayuden al equipo.

El marcador histórico estaba claramente a favor de Brasil: cinco mundiales a sus espaldas frente a ninguno por tu parte. ¿Cómo ayudó contar con Thierry Henry, campeón del mundo en el 98, en el staff técnico?

Thierry tenía la experiencia que queríamos, porque ya había ganado en este tipo de torneos. Eso nos dio la tranquilidad de que se puede conseguir, así que no íbamos a lo desconocido. Su experiencia, su saber y su gran capacidad para transmitir y entender lo que los jugadores vivían nos ayudó muchísimo.

No jugaste contra ellos, pero ¿cómo viste al Tri?

Son unos atacantes fantásticos y Osorio nos despertó mucho interés con estos jugadores que trabajan con mucha inteligencia y convencimiento de lo que pueden conseguir, tomando riesgos y siendo tácticamente agresivos. Fue un gozo ver la victoria contra Alemania.

¿Qué recuerdos te llevas de los 32 días en Rusia?

En el Mundial sólo tienes asegurados tres partidos. Me acuerdo de un momento que me hizo pensar lo mucho que habíamos crecido, porque después de Panamá (el primer partido) había jugadores que claramente pensaban que quedaban seis partidos. Que el grupo tuviera esta reacción después de los primeros 90 minutos, vi que habían conectado de forma muy especial con lo que queríamos hacer.

¿Y tú?

El Mundial ha sido una consecuencia de mis experiencias. Lo que me interesa es conseguir que un jugador pueda disfrutar su futbol, ahí me hago el análisis de lo que tengo que hacer.

Posted by Belgian Red Devils on Friday, June 29, 2018

 

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