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Desde pequeñas mentiras “piadosas” u omisiones, hasta otras acciones más grandes y pensadas para sacar ventaja de tu seguro de auto. Mentirle a la aseguradora para tu beneficio, puede ser tentador, pero también corres el riesgo de ser atrapado y que se nieguen a pagar; incluso podría ser considerado intento de fraude.

Conoce algunos ejemplos y ¡evítalos!

  • Hacer uso diferente al establecido en la póliza. Cada contrato es diferente porque cada automóvil lo es. Especialmente respecto al uso del vehículo, pues no es lo mismo un seguro de auto particular que está menor tiempo en circulación y casi siempre por rutas definidas, a un taxi privado que viaja por toda la ciudad, aumentando el riesgo. Mentir en este aspecto puede hacer que debas reparar los daños tú mismo, pero también que termines vetado de las plataformas de transporte como Didi, Uber o Cabify. Para evitarlo, deberás contratar una cobertura ERT (Empresas de Redes de Transporte).
  • Permitir conducir a un menor de edad. Ser mayor de 18 años es uno de los requisitos para contratar un seguro, por eso es común que, si tu hijo comienza a manejar, le prestes tu auto o, si le compraste uno, lo asegures a tu nombre. En sí, esto no es malo, sin embargo, debes confirmar que tu compañía cubre a menores de edad en caso de accidente; para la mayoría será suficiente que cuente con permiso vigente y tu consentimiento para conducir.
  • Negar saber quién hurtó tu coche. Está estipulado que cuando una persona con parentesco consanguíneo, de afinidad o civil, sustrae tu auto, se considera abuso de confianza, por lo tanto, no se paga la indemnización. Si para evitar esto, niegas conocer al “ladrón” y al final se da con el responsable, pueden acusarte de estar coludido y, por lo tanto, de fraude. Esto no sólo puede dejarte sin el pago, también representar un problema legal.
  • Declarar robo cuando no lo fue. Por ejemplo, si decidiste vender tu auto y te dan un cheque sin fondos u ocurre un problema con la transferencia, y decides reportarlo como robado, el seguro no te hará válida la indemnización, pero además podrías meterte en un problema con la autoridad, pues, aunque tú lo consideres un hurto, al haber un acuerdo, en realidad es un fraude o estafa.
  • “Cargarle” el golpe a alguien más. Decir que otro auto te pegó cuando estabas estacionado, sólo para reparar la abolladura que tú o alguien cercano a ti le provocó poco antes, no es la mejor idea, especialmente en lugares con cámaras de seguridad, pues tu ajustador querrá revisarlas para verificar cómo ocurrió el accidente, lo cual te dejará en mal.
  • Echarte la culpa. Declarar que tú manejabas cuando no lo hacías, por ser el titular y querer evitar posibles problemas con el seguro, puede sonar como una solución, sin embargo, si el conductor no cuenta con licencia y testigos rechazan tu versión, el seguro podría negar el pago. Un caso más grave es si el conductor iba alcoholizado o bajo el influjo de alguna droga, pues podrías ser acusado de querer encubrirlo.

Evita caer en estas situaciones confusas. Recuerda que, si bien los seguros sirven para proteger tu auto, a quien lo conduce y resulte afectado, éstos no evitan que conduzcas responsablemente y hagas lo que esté en tus manos para cuidar tu vehículo.

 

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