Por Arturo Solís

Un mapa es todo lo que hay en el pizarrón de Andrés Cavallari, director de Downstream de Shell México: señala dónde está la infraestructura de productos petroleros del país.

El gigante neerlandés viene por 15% del mercado gasolinero, que disputará con otros gigantes como Exxon, Chevron, BP y Gulf, y con locales como G500, Hidrosina y Oxxo Gas.

Empiezan ahora con una inversión de 20 mdd para abrir entre una y dos estaciones por semana, hasta el final de este año. Pero el plan es que entre 1,500 y 2,000 gasolineras tengan su sello en 10 años. Cavallari pretende que 30% de esas estaciones nazcan como Shell y el resto comprarlas a gasolineros y reconvertirlas.

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Shell trae el título del mayor comercializador de combustibles del mundo, con más de 43,000 gasolineras en 80 países, y cifras apabullantes.

“Atendemos a 30 millones de clientes, 350 por segundo y vendemos 200,000 millones de litros tan sólo en gasolineras”, dice Cavallari.

Y se proponen abrir sus primeras estaciones de recarga eléctrica en México. “Me aventuraría a decir que, en los próximos dos años, se empezarán a ver algunas electrolineras”, indica el directivo. Agrega que ha platicado con autoridades de la CDMX para abrir camino a los vehículos eléctricos.

Hoy circulan en el mundo unos 2 millones de vehículos eléctricos, pero la Agencia Internacional de Energía estima que, para 2040, serán 150 millones, esto es, 7.5% de un total de 2,000 millones de vehículos en circulación (el doble de los 1,000 millones actuales).

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Gasolineras y electrolineras pueden coexistir, señala Cavallari. Una estación nueva cuesta 2 mdd o poco más, y montar equipo de recarga eléctrica en una gasolinera no requiere de mucha inversión: hay que adecuar las instalaciones y colocar los cargadores, y considerar que los tiempos de espera de los clientes serán mayores.

“En gasolineras de Inglaterra, Holanda y Rusia tenemos estaciones de carga eléctricas”, comenta Cavallari.

Shell tiene tres refinerías cerca de México: en Deer Park (Texas), en sociedad con Pemex, otra en California y una más en el Golfo de México.

Para sus estaciones en México, Shell tiene un permiso de importación de la Secretaría de Energía (Sener) por 5,000 millones de litros de gasolina.

Este año, cargará sus bombas con molécula comprada a Pemex; pero, al cierre de 2018, podría empezar a traerla de sus refinerías en Estados Unidos o Europa.

Shell tiene diversos negocios en México, como venta de químicos, lubricantes y gas natural, pero la reforma energética le abrió nuevos horizontes. “La idea es posicionarnos en el mercado mexicano de acuerdo con el lugar que tenemos en el mundo”, dice Cavallari.

Quinto consumidor de gasolina del planeta, México es catalogado por Shell entre los nuevos mercados en los que hay que estar, después de China, India, Indonesia y Rusia.

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Los números

5,000 millones de litros es el volumen de gasolina que Shell puede importar, según el permiso de la Sener.

Shell viene por 15% del mercado gasolinero.

20 mdd es la inversión para abrir entre 1 y 2 estaciones por semana, hasta el final de este año.

El plan es que entre 1,500 y 2,000 gasolineras tengan su sello en 10 años.

Atiende a 30 millones de clientes.

2 mdd o poco más cuesta una nueva estación de servicio.

 

 

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