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Pemex promete producir 2.6 millones de barriles de petróleo al final del sexenio

El peso sufre por una apuesta monetaria que prefirió lamentar antes que prevenir. El nuevo nivel del tipo de cambio consistente con la nueva realidad debe ser de casi 17 unidades por dólar, el peso todavía tiene margen para depreciarse otros 50 centavos.

 

 

A pesar de todo el discurso oficial de que el peso estaba bajo control, la realidad ha mostrado que “dólar de a 15 para el 2015 y de a 16 para el 2016” ha sido totalmente rebasado por la realidad.

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Todos los argumentos le echan la culpa al exterior: China, Grecia, petróleo, la Fed, y hasta los grandes escapes de prisión, pero estos sólo son detonantes y no causas del desplome del peso.

La historia es contundente: el peso se revaluó artificialmente después de la recesión global del 2009 como resultado de toda la liquidez que entró al país, por lo que la raíz de la actual depreciación está en la reversión de eso flujos de capital.

De esta forma, el peso está regresando a su nivel consistente con la nueva realidad de astringencia monetaria que se viene encima y que está por iniciar en los Estados Unidos con el inminente alza de tasas de interés.

La realidad historica demuestra que el peso se revaluó artificialmente en 25% como resultado del exceso de liquidez global bombeado por los grandes bancos centrales a raíz de la recesión del 2009.

Tomando en consideración que el peso alcanzó un nivel estable, consistente con la liquidez global, en el momento en que la Fed terminó con su flexibiliación cuantativa en Octubre de 2014, el nuevo nivel del peso consistente con la nueva realidad debe ser de casi 17 unidades por dólar. Por lo que el peso todavía tiene margen para depreciarse otros 50 centavos.

Así, si la historia puede servir de guía, entonces no es descartable que el dólar siga avanzando hasta acercarse a 17 pesos en las próximas semanas y conforme se acerque la fecha del primer aumento de tasas por parte de la Fed.

Desafortunadamente la depreciación del peso se ha acelerado ante la persistencia de mantener la tasa de interés sin cambio, lo cual le ha restado competitividad al mercado de bonos mexicanos con el consecuente retiro de algunas inversiones.

Parece que las autoridades decidieron tomar la apuesta de enfrentar la volatilidad fianciera a través del uso de un solo instrumento: el tipo de cambio, en lugar de hacer uso del amortiguador doble dado por la tasa de interés.

Así, bajo el argumento de que tenía más costos el anticiparse al alza de tasas, el peso ahora está sufriendo las consecuencias de una decisión monetaria cuyo diagnóstico indicaba que era más costoso prevenir que lamentar.

Si la volatilidad empeora, el pánico del mercado puede forzar a alzas precipitadas de la tasa de interés, con un mayor costo del ajuste.  Con lo cual el costo de lamentar sería mayor al costo de haber prevenido.

 

Contacto:

Twitter: @AlfredoCoutino

Página web: Alfredo Coutino

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial deForbes México.

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