La asertividad no es lo que haces, es lo que eres.

Cal Le Lun

La asertividad es, según Alberty y Emmons, “la conducta que permite a una persona actuar con base en sus intereses más importantes, defenderse sin ansiedad, expresar cómodamente sentimientos honestos o ejercer los derechos personales, sin negar los derechos de los otros”. Y hoy quiero hablar de la asertividad porque es un concepto que viene al caso en todos los aspectos de la vida de una persona.

Se puede ser asertivo en lo profesional y carecer de asertividad en lo que concierne a nuestra vida privada o viceversa. Y es que ser asertivo implica, antes que nada, un conocimiento profundo de quienes somos y un entendimiento vivo de por qué actuamos de cierta manera y cuáles son los gatillos que nos llevan a reaccionar de una forma determinada.

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A continuación, desglosaré brevemente los conceptos que me parecen más importantes sobre la definición de Alberty y Emmons con respecto a la asertividad:

Nuestros intereses más importantes; para ser asertivo es fundamental entender qué es prioritario en cierta circunstancia y qué no; qué podemos ceder y cuáles son esos aspectos que en alguna situación, negociación o conversación son irreductibles para nosotros, es decir que no podemos ceder ni conceder.

Defendernos sin ansiedad; defenderse a uno mismo es muchas veces un acto de subsistencia, es arrojar hacia adelante todos los recursos disponibles a nuestro alcance para salvaguardar lo que nos interesa, lo que más amamos o los motivos que nos llevaron a actuar de una forma determinada. El acto de defendernos como tal puede ser inquietante y desagradable o también divertido y llevadero. El arte está, como bien lo señala Alberty y Emmons en hacerlo “sin ansiedad”; es tener serenidad y cierta visión estratégica para luchar por nosotros mismos, por lo que más amamos o por los intereses que representamos.

Expresar cómodamente sentimientos honestos; ¿Cuántas veces no es posible sencillamente decir lo que sentimos? ¿Cuántas veces parece casi imposible en una situación determinada pasar de la emoción a una solución mediante un pensamiento racional y por lo tanto lógico? ¿Cuántas veces no recurrimos a la mentira, a la simulación, al autoengaño? Aprendamos a poner en palabras (habladas o escritas) aquello que procede de un sentimiento o una emoción que son honestos.

Ejercer los derechos personales; para poder ejercer algo, hay que tener mucha claridad en aquello que nos corresponde y también en aquello que queremos para nosotros mismos y para nuestro entorno. Ejercer un derecho implica el conocimiento del mismo y la comprensión absoluta de las consecuencias de no ejercerlo.

Sin negar los derechos de los otros; entender y asimilar que los derechos de los otros son igual de importantes que los propios. El derecho que tiene otra persona a expresarse libremente con honestidad, a transmitir sus sentimientos, a buscar defender sus intereses y a los suyos. De este concepto procede la construcción del concepto de comunidad, de una sociedad que pueda ser funcional.

Vivimos en una sociedad llena de vicios y de fobias que constituye un ente complejo de seres humanos que luchamos día a día por lo que, al parecer, más nos importa. Incluir el concepto de asertividad en nuestras vidas quizá pueda contribuir a que las vivamos más plenamente, con mayor conciencia.

Hasta el próximo martes…

 

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