El escenario negativo al que se enfrentó la economía mexicana durante los últimos meses de 2016 y los primeros de 2017 parece estar disipándose, sobre todo, durante la primera semana de negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio América del Norte (TLCAN), en la que el peso reaccionó estable.

Aunque la normalización del tipo de cambio está ligado a la perspectiva de un resultado favorable en la renegociación del TLCAN, no es posible descartar riesgos, advierten diversos especialistas.

“Hoy la perspectiva de mercado, que es nuestra perspectiva, es que las renegociaciones en torno al tratado llegarán a buen puerto y se logrará preservar la relación comercial de ambos países, pero el riesgo está ahí, las negociaciones aún no terminan y hay un escenario en el que no se pueda concluir de manera satisfactoria”, señaló Carlos Serrano Herrera, economista en jefe de BBVA Bancomer en México.

La divisa mexicana se repuso de la pérdida de su valor desde noviembre del año pasado, cuando llegó a uno de sus límites más bajos, al cotizarse en 20.74 unidades por dólar, afectado por la victoria de Donald Trump y la caída de los precios del petróleo en los mercados mundiales, para cotizar en las últimas semanas cerca de las 17.83 unidades por dólar.

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Incluso con las declaraciones del presidente estadounidense respecto a la probable salida de Estados Unidos del TLCAN, el peso inició la jornada del 23 de junio, un día después de los comentarios de Trump, cotizando alrededor de 17.69 pesos por dólar.

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La fortaleza del peso se suma al avance en diversos indicadores de la economía del país, tales como los de Confianza Empresarial, Confianza del Consumidor y crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB).

La aparente calma en la economía mexicana podría atribuirse a que las autoridades se han enfocado en mantener las finanzas públicas en orden, aunque existe otro factor que ha disminuido la incertidumbre: el deterioro de los objetivos de gobierno de Trump.

“Ya paso la mitad del año y vemos que Trump sigue siendo una persona inestable, sigue teniendo arranques, pero que no ha logrado concretar nada de lo que dice, incluyendo el tema comercial; las remesas se siguen moviendo, siguen entrando en números muy grandes. Pocas cosas se han detenido”, consideró Valeria Moy, directora de México ¿Cómo Vamos?

El primer semestre de este año ingresaron al país 13,946 millones de dólares por concepto de remesas, este es el monto más elevado desde que existen registros de los envíos de dinero de los connacionales. Representa 8.91% más de lo acumulado de enero a junio de 2016, de acuerdo con el Banco de México (Banxico).

En tanto, el reporte mensual indica que en junio ingresaron al país 2,417 mdd, unos 167.18 mdd menos que en mayo, cuando reportó un aumento de 279.55 mdd.

Otro dato que revela que la economía mexicana no fue eclipsada por el efecto Trump, está en el Indicador de Confianza Empresarial (ICE), señaló la también profesora en Economía en el ITAM.

En su comparación anual, el ICE, por sector de actividad, mostró un incremento de 1.2 puntos tanto en el sector construcción como en el de comercio. El de las manufacturas avanzó 0.6 puntos en julio de este año con relación al mismo mes de 2016.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC), que es más volátil según Moy, presentó en julio de 2017 un aumento mensual de 1.8%. En su comparación anual, el ICC mostró una reducción de -0.4% en términos desestacionalizados.
En su medición anual, el PIB nacional creció 3% en el periodo de abril-junio de este año frente al mismo periodo de 2016, impulsado principalmente por actividades relacionadas a los servicios.

El “negrito en el arroz”. de acuerdo con Moy, es la inflación, que se ubicó en 6.44% el mes pasado, la cifra más alta en nueve años. Pese a ello tanto autoridades financieras como analistas confían que para los últimos meses del año inicie su retorno a la tasa objetivo del banco central, de 3%.

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Con estos indicadores positivos no se descarta que la economía mexicana esté exenta de descalabros, sobre todo ante la incertidumbre del rumbo en las negociaciones del TLCAN y el proceso electoral de 2018.

El freno a la inversión en el país es el factor en el que se refleja el temor ante estos dos procesos.

“Se acotó el riesgo de salirnos del TLC, lo que viene, que es la renegociación, es un proceso mucho más ordenado, donde sí tenemos buenas probabilidades de salir con victorias, pero sigue siendo un riesgo en términos de inversión”, explicó la analista económica.

Para Marcelo Delejara, director del programa de Crecimiento Económico y Mercado Laboral en el Centrode Estudios Espinosa Yglesias, la potestad de Trump frente al proceso de negociación son el principal factor para no dar por hecho una negociación libre de baches.

“Entonces todavía hay riesgos por ese lado, pero claramente su poca aptitud como presidente ha hecho relajar un poco el nerviosismo que había”, detalló.

Respecto al año electoral, Moy apuntó que existe incertidumbre sobre la continuidad de las reformas estructurales.
“El año que entra va a ser particularmente difícil, porque estará por verse la permanencia de las reformas estructurales. Sí los candidatos del partido que fueran del color que sea dicen adelante con las reformas estructurales, avanza la inversión”, consideró.

 

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