La suntuosa residencia del presidente Donald Trump en Florida, mejor conocida como Mar-a-Lago, será la sede de un encuentro histórico entre los líderes más poderosos del mundo, cuando el mandatario chino Xi Jinping se reúna este jueves con el magnate republicano para abordar sus diferencias y coincidencias en temas claves no sólo para sus naciones, sino para todo el mundo.

El encuentro se formalizó luego de algunos episodios de confrontación entre ambas naciones, principalmente impulsados por los arranques arranques de Trump en su cuenta de Twitter, por sus marcadas diferencias sobre temas comerciales.

Trump ha criticado una y otra vez las políticas económicas de China y prometió etiquetar a la nación asiática de manipuladora monetaria desde el primer día en su cargo, aunque hasta ahora no lo ha hecho.

La semana pasada, el presidente estadounidense escribió en un tuit que Estados Unidos ya no puede tolerar enormes déficits comerciales y adelantaba que su reunión con Xi “será muy difícil”.

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Cabe recordar que durante su campaña presidencial, Trump prometió que pondría fin a lo que llamó el robo de empleos estadounidenses por parte de China, además de que desde el primer día en su cargo criticó en reiteradas ocasiones las políticas económicas del gigante asiático por supuestamente manipular su moneda para conseguir ventajas comerciales.

Tras las respuestas de cajón de China, la semana pasada los equipos de ambos mandatarios acordaron el encuentro entre sus líderes, con la intención de avanzar en sus diferencias y relaciones. Y éstos son los principales temas que abordarán:

Corea del Norte

Sin duda uno de los temas prioritarios en esta reunión, sobre todo después de que Pyongyang desoyó a la comunidad internacional y recién disparó su enésimo misil balístico. Eso se sumó a los proyectiles disparado hace menos de un mes, que cayeron en aguas japonesas y cerca de las costas niponas, y al ensayo nuclear en septiembre que provocó nuevas sanciones internacionales contra el régimen de Kim Jong-un.

Estados Unidos y China comparten el objetivo: convencer a Corea del Norte de abandonar su programa atómico. Sin embargo, difieran en la manera de hacerlo.

Para el gobierno de Trump, China puede hacer que su vecino entre en razón, ya que es su principal apoyo económico y diplomático. Por esa razón EU ha mostrado su decepción por la falta de acción del gobierno chino para solucionar esta situación, al grado de que no descarta realizar una operación militar para solucionar solo el problema.

Por otro lado, para China no resulta tan sencillo. Si bien Beijing no niega tal influencia en Norcorea, se muestra en contra de las sanciones que afectan a la población norcoreana, además de que la caída del régimen de Pyongyang provocaría una afluencia de refugiados y permitiría al ejército estadounidense aumentar su presencia en las Coreas, en la frontera china.

China propuso recientemente que instaría a Corea del Norte a paralizar el desarrollo de su programa nuclear a cambio de que EU se comprometiera a detener sus maniobras militares en la península. Washington desestimó tal opción.

Comercio

Como ya se sabe, Trump acusó a China de llevar a cabo prácticas comerciales desleales y de infravalorar su divisa para favorecer sus exportaciones, y al igual que ha hecho con otras naciones y socio comerciales, el republicano amenazó con imponer a China derechos de aduana prohibitivos si no facilita el acceso de las mercancías estadounidenses a su mercado.

De nueva cuenta, Twitter fue la plataforma elegida por el republicano para expresar su descontento por el déficit comercial con China, de más de 347,000 millones de dólares, el cual calificó de un grave problema que hará “muy difíciles” sus conversaciones con Xi Jinping.

El año pasado, Estados Unidos tuvo un alto déficit comercial con China dado que sus exportaciones, protagonizadas por aeronaves civiles y soya, contabilizaron 115,800 mdd, mientras que las importaciones desde el país de la bandera roja ascendieron a 462,000 mdd, siendo principalmente, teléfonos móviles, computadores y equipos de telecomunicaciones.

Por su parte, Beijing dijo que nunca ha levantado barreras comerciales a los productos de EU ni ha generado un superávit comercial deliberado, e instó a Washington a suavizar sus controles a la exportación de productos de alta tecnología.

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Derechos Humanos

Uno de los temas que tradicionalmente genera mayor tensión entre chinos y estadounidenses es el de derechos humanos; sin embargo, en éste pareciera que Trump se muestra más sintonía con el régimen chino. Cabe recordar que en 1990, el jefe de la Casa Blanca aplaudió la represión de las manifestaciones de la plaza de Tiananmen en Beijing, un año antes.

No obstante, para esta reunión, el gobierno de EU prometió a algunas asociaciones, como Human Rights Watch y Amnistía International, que se pondría el tema sobre la mesa, luego de que estas ONGs externaran su preocupación por el silencio de Trump, justo cuando varios abogados están siendo procesados en china por defender los derechos humanos.

Taiwán

Después de conocerse el resultado de la elección de noviembre, Trump se enemistó con China tan sólo por tomar la llamada de la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, para felicitarlo por la victoria sobre Hillary Clinton.

Beijing considera a Taiwán (territorio no reconocido por la ONU y separado políticamente de China desde 1949) como una provincia suya y prohíbe todo contacto oficial entre la isla y los países extranjeros.

La presión del gobierno chino orilló al estadounidense a dar marcha atrás en este tema durante una conversación telefónica con Xi Jinping. Aunque no se descarta que el asunto resurja si Trump decidiera utilizarlo para presionar a Beijing.

Las islas del mar de China

Tal vez el tema con menos probabilidades de ser abordado en esta reunión. La tensión se da porque China reivindica la casi totalidad de esta zona estratégica, donde aumenta de forma artificial la superficie de islotes y arrecifes, en los que se cree que podría albergar armamento.

La administración de Trump ha criticado estas obras, pero no ha definido ninguna política clara en la región, donde Barack Obama había enviado navíos de guerra y aviones en nombre de la defensa de la libertad de navegación.

Si el resto de los temas avanza en tiempos y formas, probablemente los mandatarios comiencen a tratar este punto, de lo contrario tendrá que esperar.

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