Monterrey está a punto de volverse una ciudad más amigable con sus habitantes. A partir de ayer, la capital regia forma parte del programa Connected Citizens, a través del cual las urbes y la app de navegación Waze comparten información en tiempo real para ayudarse mutuamente a evitar embotellamientos.

La iniciativa consiste en un intercambio de datos en dos vías: Las ciudades informan a Waze de los cortes viales que tengan previstos (debido a la realización de obras o eventos públicos, por ejemplo), y Waze informa a los gobiernos de accidentes, cortes viales imprevistos (debido a marchas o fenómenos naturales), detalló en entrevista con Forbes México Paulo Cabral, vocero de Waze para el programa Connected Citizens.

Entre los principales beneficios de la iniciativa, explica Cabral, se encuentran la mejora en la movilidad y el fortalecimiento de la comunidad: “la ventaja es la posibilidad de tener la comunicación de dos vías, algo que resulta de gran utilidad tanto para nosotros (y evidentemente a nuestros usuarios) como para la ciudades, que pueden atender de forma más rápida y eficaz cualquier imprevisto.”

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La verdadera esencia del programa es ayudar a ambas partes a tener información en tiempo real, la cual puede incluso ayudar a salvar una vida. “Imagina que hay un accidente y que el primero que informa sobre él es un conductor que pasa por el lugar, la información llega hasta 4 minutos más rápido a través de Waze que por otros canales, 4 minutos de diferencia en el tiempo de respuesta de los equipos de auxilio pueden traducirse en una ambulancia que llega 4 minutos más rápido”, añade el vocero.

Otro ejemplo concreto de la funcionalidad de Waze para el público es lo ocurrido en Acapulco tras el paso del huracán Patricia en 2015, en donde la comunidad de usuarios actualizó en tiempo real la información sobre las calles y locales cerrados. “Ése es el poder de la comunidad”, sostiene Cabral.

Monterrey es el décimo aliado de Waze en América Latina en Connected Citizens, y tras Puebla y la delegación Miguel Hidalgo, el tercero en México.

Cabral reconoce que es complicado medir el impacto directo de la iniciativa en la movilidad de una ciudad, dado que todos los aliados tienen distintas características. El valor, afirma, se encuentra en el largo plazo: “Tenemos un congreso mundial en donde juntamos a todas las ciudades y éstas comparten las mejores prácticas de la plataforma. Lo que hacemos es intercambio de conocimientos ayudar la compresión y al análisis de datos”, afirma.

La ciudad de Miraflores, en Perú, es un ejemplo de los alcances del programa. Ahí, el equipo encargado de manejar la plataforma generó un proceso de reporte de datos que facilita la interacción entre las autoridades y Waze, uno que ya ha sido adoptado por la ciudad de Vitoria en Brasil. La unificación de procesos y criterios resulta crucial, afirma Cabral, dado que “en Waze podemos recibir la información de las ciudades de muchas vías, e-mail o directamente por teléfono, pero es mucho mejor si simplificamos ese intercambio.”

 

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